Por Marcela Nochebuena / Animal Político

Ni el cansancio de estar de pie jornadas completas, permanecer a la intemperie, gastar días de sus vacaciones o hacer gratis un trabajo que podría ser pagado han detenido a miles de voluntarias y voluntarios que sostienen las actividades del Mundial 2026. Aunque no desestiman las críticas en torno a cómo la FIFA se beneficia de sus labores gratuitas, las historias detrás de su participación evidencian “puro amor” al futbol.

Desde asesoría en el transporte, acompañamiento a las llegadas en el aeropuerto, apoyo en el Fan Fest o en la “última milla”, más de 6 mil jóvenes sostienen la logística de la Copa del Mundo en México. Eso implicó un proceso de selección de meses, algunas capacitaciones —que consideran positivas—, así como recursos de tiempo y dinero propios. Como único pago reciben la ilusión y alegría de ser parte del torneo de alguna forma, aun a distancia de los partidos.

Andrés —cuyo nombre fue cambiado para preservar su identidad— confiesa que el motivo de fondo que lo llevó a ser voluntario es llanamente su gusto por el futbol, que practicó mucho de niño y adolescente. Un recuerdo muy vago —tenía apenas tres años— clave para esa decisión data del Mundial del 86, cuando su papá trabajaba en medios de comunicación y lo llevó alguna vez a una sala de prensa.

“Recuerdo algunas cosas muy borrosas: él ya en su oficina tenía a su disposición, con sus amigos, materiales como los videos, las canciones del Mundial, y siempre fue algo muy presente. Me recuerda mucho a él, con quien también jugaba futbol… Creo que hay muchas opiniones totalmente válidas en torno al manejo de la FIFA, la exclusión que ha habido y las consecuencias sociales; yo soy consciente de eso”, asegura.

Sin embargo, Andrés tenía el deseo, al mismo tiempo, de estar en contacto con sus mejores recuerdos de niño. Además, piensa que la idea primigenia del Mundial —más allá de su cara comercial— es usar el futbol para tener una fiesta global en la que todas las personas estén de acuerdo. Él se dice a favor de ese espíritu que conjunta múltiples culturas y creencias en una sola dirección.

Por eso ya había intentado antes ser voluntario en los Juegos Olímpicos. La convocatoria para voluntarios en el Mundial 2026 comenzó desde 2025, incluyendo las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey, Houston, Dallas, Miami, Atlanta, Kansas City, Los Ángeles, San Francisco, Filadelfia, Nueva York y Nueva Jersey, Boston, Seattle, Toronto y Vancouver.

Tanto Andrés como Isaías —cuyo nombre también fue cambiado— pasaron por un proceso que incluyó: registro, cuestionario, entrevista personal hasta ser seleccionados, capacitación y, finalmente, la entrega del uniforme. En total, les habrá tomado unos seis meses. Según la FIFA, fueron más de 100 mil personas las que aplicaron y de esas, solo 6 mil fueron aceptadas en las tres sedes de México —65 mil en el mundo.

La periodista deportiva Marion Reimers señala que la FIFA ha reportado que ingresará a sus arcas 13 mil millones de dólares en el ciclo que inició en 2023 y cierra este año; el 70 % vendrá directo del Mundial. Cuando las personas no viven en la ciudad sede, deben pagar su vuelo, hospedaje y estancia, lo que considera, al final, un filtro de clase. A esto se suma la exención de impuestos que México le otorgó a la FIFA. El negocio más grande del futbol, opina, sigue descansando en trabajo gratuito.

“En otro voluntariado que hago también me gusta mucho esa idea de tener elementos que conjunten a muchas culturas, a muchas creencias en una sola dirección. Un poco igual que los Juegos Olímpicos, que es poner al deporte como un elemento unificador por encima de las problemáticas. A pesar de los manejos de la FIFA, me parece que detrás de eso, la idea del futbol como unificador social es algo con lo cual comulgo”, sostiene.

Andrés tampoco deja de lado la reflexión de que a final de cuentas, para él es probablemente la manera en la que puede estar más cerca del Mundial en México, lo que no se repetirá fácilmente. “Eso me animó a hacerlo, frente a las discrepancias o discordancias ideológicas que me puede generar”, aclara.

“NO ME ARREPIENTO, HA SIDO UNA EXPERIENCIA MUY BONITA; NADA ES PERFECTO”

 

Un elemento que el voluntario destaca como positivo son los cursos en línea que tuvieron que hacer para aceptar el rol asignado por la FIFA, que además de conocer las reglas de la federación, implican aprender sobre no discriminación, racismo y diversidad, entre otros. En dos noches, calcula, pudo completarlos. Considera que la convocatoria no le quitó demasiado tiempo, si bien su rol implica participar solo los días que México tenga partido.

“Entiendo que otras personas tienen otros roles con más días o con más tiempo de voluntariado; en realidad el mío es de los más cortos”, añade. Posiciones había muchísimas: en el Estadio Ciudad de México, en el centro de prensa, en las instalaciones de la FIFA o apoyar en las labores de transporte, como en su caso. La Ciudad de México dispuso camiones RTP en varios puntos de la ciudad con tarifas fijas que irían de los 350 a los 500 pesos, para trasladarse sin aglomeraciones.

Isaías, por ejemplo, tuvo esos otros roles de los que habla Andrés. Él ha participado como Host City Ambassador en el AIFA, que es una especie de servicio al cliente a los turistas para responder dudas y atender sus necesidades de orientación, además de invitarlos a que conozcan diferentes actividades o lugares emblemáticos y turísticos de la Ciudad de México.

“Nuestra posición principal es en los módulos de atención en llegadas y salidas, en la parte de los puntos de transporte donde tengamos contacto con los turistas o con cualquier persona que venga a la ciudad y tenga interés de ir al Mundial, canalizarlos y brindarles la información necesaria desde dónde se encuentra, las pantallas para que puedan checar el estatus de su vuelo, si tienen un objeto extraviado, el tema de los costos del transporte, cines, restaurantes, promociones”, explica.

A él le tocó específicamente en el AIFA. Sin embargo, por la demanda, también lo han solicitado en la última milla del estadio, con una capacitación rápida en línea. Ahí el trabajo consiste en encaminar a los visitantes al recinto deportivo y asegurar su seguridad en la ruta.

Isaías decidió ser voluntario por su afición al futbol. Cuenta que viene de familia futbolera por parte de su mamá, “aficionados de sangre del Cruz Azul”. Su deseo de formar parte del voluntariado fue porque considera al Mundial 2026 una justa histórica, de tres países, y fue a través de las redes sociales que, desde julio del año pasado, supo del programa.

“Yo no sabía qué es hacer un voluntariado. Te explicaban en la página de internet, pero yo era una persona novata que en su vida había participado en cualquier tipo de evento deportivo, entonces para mí fue un mundo nuevo. Los motivos fueron esos: la curiosidad de las redes, el fandom que se estaba haciendo y porque iba a ser una justa histórica”, resume.

Para él, todos podemos llegar a decir que no nos gusta el futbol, pero estar en un partido, ver a tu selección jugar, las emociones, las sensaciones, el que te compartan todo eso las demás personas, lo hace más interesante. Adicionalmente, es un coleccionista, desde hace tres años lo hace con álbumes y esa emoción lo llevó a tomar la decisión.

“No me arrepiento, ha sido una experiencia muy bonita. Nada es perfecto, ha tenido sus altas, sus bajas, su descontrol, su falta de comunicación, pero al final cuando lo haces de corazón, por amor al arte, se demuestra”, sostiene.

“PARA MÍ TAMBIÉN FUE UNA DECISIÓN MUY COMPLICADA”

 

Andrés va mucho más allá en respuesta al tema de las críticas a la FIFA, no solo porque en su vida hace otros voluntariados, sino porque desde antes del Mundial 2026, se había inscrito en la página desde que pasó el Mundial de Qatar. Además, tuvo oportunidades para otros eventos deportivos internacionales de la FIFA que, al final, por la movilidad, no le quedaron. Así se enteró de las fechas.

Él pudo hacerlo gracias a la flexibilidad de su trabajo, y sabe que es una cuestión de privilegio poder dedicar parte del tiempo libre al voluntariado, pero es una manera de aprovecharlo para ponerse al servicio de las demás personas. Para él, hay una gratificación social y personal muy alta al sentirte útil. “Hay muchos momentos de mi vida que me han sido más gratos y memorables en mi voluntariado que en mi trabajo”, señala.

Lo que los voluntarios recibieron fue un uniforme —de mucho valor para algunos de ellos—, reconocimientos, un certificado, alimentos —en los que hay importantes diferencias según la actividad, dice Isaías—, amistades que pueden durar largo tiempo en una experiencia única y oportunidades de aprendizaje de habilidades.

Por una parte coincide en que quizá podría hacerse de otra forma, pero también cree que el voluntariado habilita otro tipo de actitud y motivaciones, y también elimina conflictos de interés.

“Siento que hay un poco también de la gracia del voluntariado, sin querer con esto blanquear a la FIFA; no quisiera desestimar las críticas, para mí también fue una decisión muy complicada aceptar, estar ahí, sin desconocer todos los problemas sociales que se han generado y las críticas que son completamente válidas. Yo comparto incluso muchas de ellas, pero esa fue mi valoración”, apunta.

MUNDIAL 2026, LA PRIMERA EXPERIENCIA

 

Luego de hablar de sus motivaciones y perspectivas como voluntarios, para Andrés e Isaías llegó el día de estar ahí, lo más cerca posible del Mundial 2026, aunque no de los partidos. Andrés llegó muy temprano el día de la inauguración de la justa internacional, y encontró gente a la espera del transporte desde las primeras horas del día.

Era una fila grande. Al final fueron los trolebuses los que llegaron al punto; se pedía la tarjeta multimodal de transporte público, y una cuota de 200 de ida y 200 de regreso. Sin embargo, no todas las personas la tenían y no había suficientes, lo que generó alguna desorganización. Llegaron apenas 50 plásticos de emergencia.

Después los camiones RTP apoyaron, y más tarde apenas quedaron de cinco a 10 personas esperando. Por lo que sabe, en otros puntos de recogida tampoco hubo la coordinación que se había planteado inicialmente, pero sus días de voluntario en un Mundial finalmente se hicieron realidad.

Isaías, que invirtió más de su tiempo laboral, pues incluso pidió días de vacaciones para cumplir con su primer voluntariado, ahora ya está en el prerregistro para los Juegos Olímpicos de 2028 y para la Fórmula 1. Sus primeros días en este Mundial 2026 fueron el 10 y 11 de junio. El primero estuvo en el AIFA, y el día de la inauguración en el Fan Fest.

Luego, el sábado 13 volvió al AIFA, el 17 de nuevo en la última milla, y el 20 y 21 de nuevo en el aeropuerto de Santa Lucía. El 24, cuando se juega el tercer partido de la Selección Mexicana, volverá a estar en la última milla, 27 y 28 en el AIFA y el 30 de regreso a la última milla, es decir, los días que hay partidos en el Estadio Ciudad de México.

De entrada, su experiencia en el primer día en el AIFA la califica como muy mala, por una falta de comunicación tremenda entre los roles y quienes los coordinan. El sábado fue diferente, pero la realidad de estar en el aeropuerto es que es un punto olvidado, y hay muchas personas que demeritan el Suburbano, pese a que es la mejor opción. Desde ese primer día, los voluntarios expresaron sus inconformidades, y para el sábado la situación mejoró.

En el Fan Fest la historia fue completamente diferente: “te emociona mucho y te contagian las personas en este tipo de actividad; sabemos que hubo muchos temas por las marchas y las incertidumbres que había, pero al final creo que ganó el deporte. Es muy bonito, y fue muy bonito ese día ver a tu selección ganar, entonar el himno, empaparte y emocionarte de las personas, el contagio de su vibra positiva. Las condiciones climatológicas no fueron las mejores, pero uno se queda con la experiencia”, apunta.

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