Culiacán, Sinaloa.- Mucho antes de las plataformas digitales, las grandes cadenas comerciales y las ventas por internet, un pequeño proyecto familiar comenzó a traer libros a Culiacán impulsado por la necesidad de acceder a información que en aquel entonces no circulaba con facilidad. Se trata de la Librería México, que cumple 56 años de historia.

La librería, fundada en 1969, nació a partir del interés de un grupo de amigos por acercar a la ciudad publicaciones relacionadas con el movimiento estudiantil de 1968. Daniela Reyes Rosito, hija del fundador y actual responsable del negocio familiar, explica que la demanda por conocer lo ocurrido en el país dio origen a lo que después se convertiría en una de las librerías más emblemáticas de Culiacán.

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Daniela Reyes Rosito, hija del fundador y actual responsable del negocio familiar.

Cuando Elena Poniatowska escribe sobre la noche de Tlatelolco, mi papá y unos amigos traen la información a Culiacán y como pan caliente se llevaron los libros. La gente quería saber qué había pasado y preguntaba: ¿qué más nos van a traer? Ahí inicia Librería México”, relató.

Actualmente, el establecimiento representa algo más que un punto de venta de ejemplares. Para Daniela, el verdadero valor del espacio radica en la experiencia que ofrece a quienes cruzan sus puertas: recorrer estantes, descubrir nuevos autores, conversar y compartir tiempo alrededor de los libros.

Lo que quisiéramos rescatar es el espacio en donde uno puede venir a caminar, andar entre libros, vivir esta experiencia que nos permite conversar frente a frente, aislarme de cualquier situación para ponerme a leer o elegir físicamente. Eso es lo que estamos cuidando”, expresó.

La oferta de autores locales

 

Una de las principales características que distinguen a la librería es su apuesta por la producción editorial local. Librería México mantiene un espacio dedicado a la literatura sinaloense y ha servido durante años como sede para presentaciones de libros, exposiciones artísticas, talleres y encuentros impulsados por creadores de la región.

Hemos favorecido mucho a lo local. Han venido escritores sinaloenses a presentar sus libros y también artistas a compartir su trabajo. El espacio está aquí y queremos que siga siendo un punto de encuentro para la cultura”, comentó Daniela.

Por sus instalaciones han pasado autores como Martha Ceceña, quien además de presentar sus obras literarias también expuso parte de su trabajo pictórico. También está la bibliografía completa de Leonidas Alfaro Bedolla. La intención, asegura, es mantener abiertas las puertas para cualquier iniciativa que fortalezca la vida cultural de la ciudad.

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Autores sinaloenses tienen en Librería México un espacio.

La empresaria considera que, aunque la compra de libros puede realizarse por internet, lo que se perdería con la desaparición de espacios independientes es la convivencia que generan y la posibilidad de construir comunidad alrededor del conocimiento y el arte.

La venta de libros está en línea y la gente puede comprar libros por internet. Lo que queremos rescatar es este espacio donde uno puede venir, tocar los libros y convivir. Eso no lo reemplaza una pantalla”, sostuvo.

Actualmente, la librería opera con cinco personas, una reducción considerable respecto a las 14 que integraban el equipo antes de la pandemia. A pesar de ello, la familia ha mantenido el proyecto y ha buscado adaptarse a las transformaciones que han cambiado los hábitos de consumo y las formas de acercarse a la lectura.

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Los culichis, desde que se planteó el cierre de la librería, han acudido a comprar libros.

Para Daniela, los retos no son exclusivos de su negocio, sino que reflejan cambios más amplios en la sociedad y en la manera en que las personas consumen información y construyen relaciones.

Esta campaña no nada más es para la librería. Deberíamos, como ciudadanos, proteger lo que tenemos alrededor. Hacer que los espacios vivan, encontrarnos con nuevas personas, conocerlas como vecinos y convivir fuera de las pantallas”, señaló.

La lectura, considera, sigue siendo una herramienta fundamental para fortalecer la empatía y el pensamiento crítico, aunque reconoce que los dispositivos electrónicos y otros estímulos han desplazado parte del interés por los libros.

Hay muchas cosas que se valoran cuando la gente es lectora. El hábito de la lectura debería manejarse como si fuera comer sano. Hay muchas cosas que aprendes y muchas maneras de entender a los demás a través de los libros”, afirmó.

A pesar de las dificultades, la librería continúa abriendo sus puertas para talleres, círculos de lectura, cuentacuentos y cualquier actividad que permita aprovechar el espacio. Daniela asegura que la adaptación ha sido una constante y que el objetivo es mantener vivo un lugar que forma parte de la memoria cultural de la ciudad.

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El sentimiento de recorrer los pasillos y elegir un libro, es la apuesta de Librería México.

Nosotros nos adaptamos a todo. No necesitamos grandes cosas para estar juntos; lo importante son los momentos, los conocimientos compartidos y el respeto a los demás”, expresó.

La reciente respuesta de lectores, escritores y artistas locales ha sido interpretada como una muestra del vínculo que la comunidad mantiene con el establecimiento. Personas han acudido a comprar libros, organizar actividades o incluso ofrecer nuevos ejemplares a consignación como una forma de respaldar el proyecto cultural.

Daniela reconoce que el futuro de la librería aún es incierto, pero considera que el cariño de la ciudadanía representa un reconocimiento al trabajo realizado durante más de cinco décadas.

Seguimos remando contracorriente y nos hicimos fuertes, pero se nos acabó el agua”, resume al describir los desafíos actuales del negocio familiar.

Sin embargo, también encuentra esperanza en la respuesta de quienes han acompañado la historia del lugar.

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Daniela llama a los sinaloenses a proteger el espacio.

Me suena como aplausos, me suena como un apapacho a que sí nos quisieron como librería, a que hemos sido elegidos muchas veces. Eso se agradece con el alma, con la presencia y con todo el esfuerzo que hemos hecho”, concluyó.

A unos meses de cumplir 57 años, Librería México continúa apostando por la permanencia de un modelo cultural basado en la cercanía, el respeto por los autores y el impulso a la producción local. En una época dominada por la inmediatez digital, el establecimiento reivindica la experiencia de caminar entre estantes, descubrir nuevas historias y mantener vivos los espacios que han formado parte de la memoria colectiva de Culiacán durante más de medio siglo.

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