Mazatlán, Sinaloa.- El colectivx cinematográfico Lxs abonadxs apuesta por el cine como una herramienta para reconstruir la memoria colectiva y fortalecer el arraigo territorial desde la mirada de las infancias.
Lo hace en la zona rural de Sinaloa, donde hay un contexto marcado por la violencia, el desplazamiento forzado y la precarización de la vida comunitaria.
Su más reciente iniciativa es llamada La Raíz del Retorno, con la que se busca crear archivos audiovisuales comunitarios en localidades que han enfrentado procesos de violencia y desintegración del tejido social, comenzando con talleres gratuitos en la Isla de la Piedra, Chirimoyos, en Concordia, y comunidades de Mocorito, haciendo partícipes a niñas y niños para que sean quienes documenten los espacios, personas y recuerdos que consideran fundamentales para sus comunidades.
“Las infancias son quienes están más conectadas y quienes prácticamente también nos van a enseñar a nosotrxs sobre el territorio. De alguna manera es escucharles, saber cómo piensan, qué sienten y cómo lo viven ellxs”, explicaron Raíz Chávez Osuna y Dano García Galindo, integrantes del colectivx a ESPEJO.
Lxs abonadxs, recordó Dano García, nació entre 2021 y 2022, en plena pandemia de Covid-19, cuando un grupo de amigxs se trasladó a San Marcos, Sinaloa, con la intención inicial de documentar la historia del antiguo pueblo afectado por la construcción de la presa Picachos. A partir de esa experiencia comenzaron a organizar funciones de cine al aire libre en comunidades como Juantillos y Las Vaquitas.
Explicó que aquellas primeras proyecciones, realizadas en espacios públicos y a la orilla del río, terminaron por definir el espíritu del proyecto: utilizar el cine como un punto de encuentro comunitario.
“Usar el cine como un puente comunitario donde la gente se pueda reunir después del trabajo y, sobre todo, que se pierda el miedo al espacio público”, señaló García Galindo.
Con el tiempo, el proyecto evolucionó y sumó a integrantes de otras regiones, como Mocorito, donde impulsaron la creación del Picnic Cine Club, uno de los espacios de exhibición comunitaria que actualmente acompañan.
Ahora, el nuevo eje de trabajo, explicó García Galindo, se centra en la construcción de memoria territorial en comunidades afectadas por la violencia. La iniciativa surgió a partir del acompañamiento a las brigadas médicas comunitarias impulsadas por la colectiva Periferia Subversiva y Perlas del Pacífico en localidades como Chirimoyos y La Petaca, donde algunas familias han comenzado procesos de retorno tras el desplazamiento forzado.
“Parte de regresar a la comunidad y acompañar a las personas que están retornando poco a poco es crear una Comisión de Archivo y Memoria donde se recupere todo este tejido social que se está desbaratando por el desplazamiento forzado”, explicó.
La propuesta consiste en elaborar constelaciones de archivo y mapas territoriales construidos desde las experiencias personales y comunitarias. Para ello, las infancias aprenderán a utilizar cámaras y equipos de sonido mientras documentan los lugares que consideran significativos como metrajes de la casa de una abuela, un árbol de mango, las celebraciones tradicionales o los espacios de convivencia cotidiana.
“Son sitios sagrados que normalmente son de las cosas que se pierden cuando hay desplazamiento forzado”, comentaron.
Además de registrar nuevos materiales, el taller contempla la recuperación de archivos familiares y comunitarios, como videos de bautizos, cumpleaños, festividades patronales y celebraciones locales, con el propósito de conformar una memoria audiovisual compartida.

El taller de cine comunitarios es gratuito.
En la Isla de la Piedra, el taller se realizará del 13 al 17 de julio, de 3:00 a 5:00 de la tarde, en el centro comunitario de la localidad. La actividad será completamente gratuita gracias al respaldo de Alianza Surge.
Los materiales generados durante el proceso formarán parte de una segunda etapa de proyecciones comunitarias y, posteriormente, permanecerán resguardados en la propia comunidad.
“La tirada es que se vaya haciendo una filmoteca de archivo y memoria de la comunidad”, señaló Raíz Chávez Osuna, miembrx del colectivx.
Para lxs integrantes del colectivx, el objetivo final no es únicamente enseñar herramientas audiovisuales, sino construir procesos de escucha y acompañamiento que permitan a las comunidades reconocerse a sí mismas y preservar aquello que la violencia y la precariedad amenazan con borrar.

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