En medio de una crisis productiva y de rentabilidad que ha puesto en jaque a los productores agrícolas, Sinaloa registró el mayo, mes en que se lleva a cabo la trilla del maíz, con la más baja generación de empleo formal en el sector primario desde el 2017.

Con 53 mil 578, los empleos del sector primario de mayo quedaron por debajo del promedio del mismo mes de los últimos 10 años, de 65 mil 580.

Sobre los motivos detrás del fenómeno, el presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), Jesús Rojo, afirma que tanto las plantaciones de mango en el sur y norte de la entidad, como las de tomate en el centro, vieron mermada su demanda de trabajadores este último ciclo debido a la baja producción.

“Hubo mucha menos producción en el estado debido a temas climatológicos, no solo en el maíz. En el sector manguero, las huertas no tuvieron la floración suficiente, entonces es una mano de obra que no se está ocupando y, por ende, se ve reflejado en la cantidad de empleo que pueda generar la actividad”, comentó en entrevista para ESPEJO.

 

Además de los trabajadores del campo, comentó que menor producción también equivale a menos trabajo para fleteros, bodegueros y empacadores.

Con respecto a la situación del empleo en el campo, la diputada Irma Moreno, comisionada de asuntos agrícolas en el Congreso de Sinaloa, mencionó que menos trabajadores implica menos circulante y afectaciones económicas para las familias que dependen del campo.

“Lamentable, nuestros productores se han visto en la necesidad de dejar incluso sin sembrar sus parcelas por la falta de apoyo, la falta de rentabilidad y de respaldo”, dijo a ESPEJO.

 

Moreno, por su parte, responsabilizó de esta situación a la falta de políticas públicas que brinden certidumbre al productor, como la extinta banca de desarrollo que ofrecía créditos preferenciales para la siembra.

Crisis del campo sinaloense sigue latente

 

Junto con la caída de la producción, el campo agrícola sinaloense atraviesa una crisis de rentabilidad, en la que los bajos precios internacionales de los granos y la ausencia de precios de garantía ha propiciado que productores registraran pérdidas los últimos tres ciclos.

Como una bola de nieve, el deterioro en las finanzas de los agricultores dificulta aún más el acceso a financiamiento, aumentando la incertidumbre sobre la disponibilidad de recursos para seguir sembrando.

La caída de la mano de obra demandada por el sector primario acompaña a una caída generalizada en el empleo formal en Sinaloa, indicador que, hasta junio de 2026, acumula 17 meses con caídas anuales consecutivas.

El fenómeno se enmarca en una crisis económica en Sinaloa, misma que líderes empresariales y académicos ligan directamente con la ola de violencia que, desde septiembre de 2024, estalló en la entidad.

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