Por Victoria Dittmar y Deborah Bonello / InSight Crime
Durante cuatro décadas, Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, condenado en Estados Unidos a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, fue el fantasma del narcotráfico en México.
Durante años, mientras que Joaquín “El Chapo” Guzmán, con quien fundó el Cartel de Sinaloa, se convirtió en una figura ampliamente conocida por sus legendarias fugas de prisión, El Mayo se mantuvo alejado de las cárceles y del foco público. Esto cambió en julio de 2024, cuando fue detenido al aterrizar en territorio estadounidense, luego de que Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo y líder de la facción de los Chapitos, presuntamente lo engañara para que subiera al avión.
Los comienzos de El Mayo fueron humildes. Nació en una zona rural de Sinaloa y ascendió en el mundo criminal trabajando con el Cartel de Juárez durante las décadas de 1980 y 1990. Tras la muerte de su líder, Amado Carrillo Fuentes, decidió independizarse. A medida que el Cartel de Tijuana se debilitaba, El Mayo se expandió hacia Sonora y Baja California, y terminó supervisando redes que traficaban heroína, metanfetamina, fentanilo y cocaína. Pero las operaciones de lavado de dinero producto del tráfico de drogas finalmente llamaron la atención del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El costo para su círculo cercano comenzó a hacerse evidente a partir de 2010, cuando su hermano y tres de sus hijos fueron detenidos y extraditados a Estados Unidos. El Mayo sobrevivió a un intento de asesinato en 2017, vinculado con su rival Dámaso López Núñez, alias “Licenciado”, en medio del caos que siguió a la extradición de El Chapo. La salida definitiva de El Chapo de México dejó a El Mayo al frente del Cartel de Sinaloa junto con los hijos de Guzmán, los Chapitos, y otros líderes regionales.
Su larga trayectoria criminal terminó con su captura en julio de 2024 y su posterior condena a cadena perpetua el 20 de julio de 2026 en Estados Unidos. También se le ordenó entregar US$15.000 millones provenientes del narcotráfico. La sentencia, dictada por el juez federal Brian Cogan en un tribunal de Brooklyn, no contempla la posibilidad de libertad condicional y se produjo después de que El Mayo se declarara culpable en agosto de 2025 de cargos que incluían dirigir una empresa criminal continuada y conspiración para cometer delitos relacionados con el crimen organizado.
Antes de la sentencia, los fiscales también afirmaron que El Mayo había ordenado en 2024 el asesinato de su propio sobrino, Eliseo Imperial Castro, alias “Cheyo Ántrax”, líder de Los Ántrax, después de acusarlo de quedarse con parte del dinero que recaudaba por el cobro de deudas. La condena marcó el cierre de uno de los procesos judiciales más importantes contra un capo desde la condena de El Chapo.
Con El Mayo ahora condenado a pasar el resto de su vida tras las rejas, la atención está puesta sobre su posible sucesor. Su hijo Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”, se encuentra prófugo y ha sido considerado como la figura con mayores probabilidades de heredar lo que queda de la operación de su padre. Pero hasta el momento no existe confirmación de ello.
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Este trabajo fue realizado por InSight Crime. Para consultar el contenido original, dar clic aquí.

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