Culiacán, Sinaloa.- Para nadie es un secreto que la Inteligencia Artificial ya forma parte de los salones de clases, ya sea para buscar información, elaborar ensayos, programar código o resolver ejercicios. Ante ello, investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) coincidieron que el reto no es prohibir el uso de estas herramientas, sino cambiar la forma en la que se evalúa el aprendizaje y crear reglas claras para su uso ético y responsable.

A propósito de lo ocurrido en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde las autoridades detectaron presuntas irregularidades relacionadas con el uso de inteligencia artificial en el examen de ingreso, docentes de la UAS señalaron que este tipo de situaciones evidencian la necesidad de que las universidades se adapten a esta tecnología como en su momento se hizo con el internet.

José Rosario Lara Salazar, investigador de la Facultad de Contaduría y Administración de la UAS, consideró que la inteligencia artificial es una herramienta que puede potenciar el trabajo de docentes y estudiantes, pero se debe utilizar con ética, sin sustituir el proceso de aprendizaje.

“Ahí está el reto para nosotros los profesores, capacitarnos y saber identificar este tipo de cuestiones y no prohibirlas, enseñarle al estudiante como es el uso ético de este tipo de herramientas”, dijo.

A su juicio, uno de los principales desafíos es que todavía no existen límites éticos definidos para su uso en educación superior, lo que ha derivado de casos como el de la UNAM y que estudiantes la utilicen para elaborar tareas y proyectos con solo copiar y pegar.

“Yo recomiendo a los estudiantes y profesores que aprendan estas herramientas, pero que se aprenda el uso ético y yo creo que ahorita hay un vacío legal en esa parte y es lo que está sucediendo”, dijo.

Por su parte, Arturo Yee Rendón, profesor e investigador de la Facultad de Informática de la UAS aclaró que, desde su experiencia, el problema no es la herramienta, sino el uso que se le da, por ello, los docentes necesitan aprender a evaluar de manera distinta para comprobar que los estudiantes realmente comprendan los conocimientos y no solo entreguen respuestas generadas por inteligencia artificial.

“Hay modelos, por ejemplo yo soy más de la idea que si bien tenemos que usar métodos para evaluar al estudiante, por ejemplo, a través de exámenes, yo creo que tenemos que optar por métodos diferentes para evaluarlos, es decir, a mí me ha servido mucho aplicar exámenes orales, que el estudiante debata algunos temas y eso me da idea precisa de que el estudiante sí entiende lo que dice”, dijo.

Ambos investigadores coincidieron en que las universidades de Sinaloa ya trabajan en estrategias para adaptar sus procesos de enseñanza, pero aún queda un camino que recorrer para aprovechar al máximo la inteligencia artificial sin que esto sustituya el proceso de aprendizaje.

Para ambos investigadores, casos como el registrado en la UNAM muestran que la discusión sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación superior dejó de ser un escenario futuro y ya forma parte de la realidad que enfrentan las y los docentes en los salones de clases.

-Esta nota fue escrita con apoyo de herramientas de inteligencia artificial. Su uso siguió el enfoque planteado por los especialistas entrevistados: emplearla como una herramienta de apoyo.

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