Culiacán, Sinaloa.- Cada vez que un cuerpo era exhumado de la fosa común del panteón 21 de Marzo, en Culiacán, la Brigada Estatal de Búsqueda, conformada por varios colectivos, colocaba un listón amarillo a manera de homenaje y símbolo de esperanza. Al finalizar el proceso de exhumaciones, 57 listones adornaban el área de trabajo forense.

Ocho meses después, en el panteón solo quedaron los listones descoloridos y semienterrados en lo que alguna vez fue presentado como un hecho histórico para la administración del entonces gobernador Rubén Rocha Moya. Hasta ahora, no existe información sobre si la iniciativa continuará o quedará pausada.

Sin embargo, las buscadoras que forman parte de la brigada aseguran que no permitirán que esto último ocurra.

“Yo tengo la esperanza de que esto va a seguir, pero no creo que sea este año; esperemos que el siguiente sí. (…) Yo no voy a dejar que esto quede muerto. Voy a pedir al Gobierno del Estado, al Gobierno federal y, si es necesario, apoyo internacional. Voy a exigir que se terminen estas exhumaciones”, comentó Alma Rosa Rojo, buscadora y vocera de la Brigada Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas en Sinaloa.

Hasta julio de 2025 -cuando inició el proceso de exhumación-, el panteón 21 de Marzo resguardaba cerca de 800 cuerpos que la Fiscalía General del Estado de Sinaloa y el Semefo clasificaron como N.N., es decir, cuerpos no identificados.

Muchos de estos cuerpos ingresaron a la fosa entre 2006 y 2017, periodo que comprende, en su mayor parte, la llamada guerra contra el narcotráfico impulsada durante el gobierno del expresidente Felipe Calderón.

En esos años, el sistema forense del estado se vio rebasado por el elevado número de homicidios registrados, por lo que muchos cuerpos no identificados ni reclamados terminaban enterrados en alguno de los once panteones del estado que entonces contaban con una fosa común. Actualmente, la cifra aumentó a 15.

Alma Rosa afirma que muchos de los cuerpos enterrados en este panteón no tuvieron un proceso adecuado de identificación. Por ello, la fosa común representa una esperanza para muchas de las madres que, desde hace años, caminan entre montes, canales y cerros buscando cualquier pista de sus desaparecidos.

“Yo lo que quería es que esto empezara, que empezaran a sacar los cuerpos y les dieran nombre, identidad, que les hicieran sus tomas de muestras genéticas. Porque aquí fueron inhumados muchos que no tienen las pruebas; no les tomaron sus pruebas. Entonces, probablemente ahí están los de las compañeras de larga data”, expresó en una entrevista realizada cuando terminó el proceso de exhumaciones.

Aunque el colectivo al que pertenece Alma Rosa, Voces Unidas por la Vida, lleva años poniendo sus esperanzas en las fosas comunes, la iniciativa de las exhumaciones fue promovida por el entonces gobernador Rubén Rocha Moya. La meta del exmandatario era exhumar e identificar 500 cuerpos de las fosas comunes, mediante lo que llamó una “modalidad histórica”.

“El grupo de buscadoras está celebrando que se esté realizando esta modalidad histórica, porque se aproxima mucho más a una identificación probable. (…) Nos compromete a seguir. Tenemos el recurso debidamente programado y estamos contratando a especialistas, incluso de fuera del estado, porque aquí no contamos con todos los perfiles técnicos necesarios”. dijo el mandatario estatal durante una entrevista el 11 de julio de 2025.

El panteón 21 de Marzo era apenas la primera etapa. De los cerca de 800 cuerpos que permanecían en la fosa común, solo fueron exhumados 57.

Alma Rosa mira la fosa con esperanza, pero también con cierta incertidumbre. Hasta ahora, no han dado identidad a los cuerpos exhumados ni han mostrado alguna señal de que los trabajos vayan a retomarse, ya sea en Culiacán o en algún otro municipio.

Sin embargo, asegura que seguirá buscando que las exhumaciones continúen.

Cada cuerpo exhumado también representa la posibilidad de encontrar a su hermano.

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