El 15 de marzo de 2023 llegó un correo. Se lee:
“Los atrasos en los retiros han sido un tema que ha afectado la tranquilidad y la estabilidad financiera de cada uno de nosotros. Desde los últimos meses del 2022 se intentaron numerosas acciones para corregir esta situación; sin embargo, no se llegó a alguna solución sostenible para todos.
Como equipo laboral, siempre trabajamos en ofrecerles información sobre las medidas que realizamos para dar atención y seguimiento a sus peticiones. Al día de hoy, debido a las inconsistencias en la administración actual se sale de nuestras manos ofrecer una solución. Esto significa que nos encontramos en un punto en el cual es necesaria la intervención de las autoridades correspondientes para encontrar una respuesta.
Actualmente, tanto colaboradores como promotores nos estamos asesorando con un equipo legal para tomar las medidas necesarias pertinentes. A partir de hoy, se iniciará una auditoría interna con la finalidad de revisar todas las operaciones que se realizan en la plataforma de IPXMAX, la administración de los fondos de inversión y los capitales de todos los que conformamos Ipx”
Se trata de una de las estafas más grandes ocurridas en Sinaloa: hay más de 4 mil personas afectadas, más de mil millones de pesos comprometidos con una empresa llamada Inverplux, que les prometió rendimientos del 4 por ciento, pero no pasó.
Entre esas 4 mil personas hay jubiladas, hombres y mujeres que confiaron sus ahorros de vida. Suman más de 500 expedientes de personas afectadas a la fecha.
Lo que se conoce es que hay una cantidad multimillonaria de dinero que se invirtió por cuentahabientes de Inverplux, que hay propiedades en Sinaloa que fueron aseguradas, pues los socios públicos de la empresa, de nombre Christiam Ulises González Rojo, Cristina Medrano Román, Jorge Gutiérrez Pérez e Isaac Andrey Estrada Manjarrez, se encuentran desaparecidos.
Sin embargo, hay otro dato que revelan los documentos del Registro Público del Comercio de la Secretaría de Economía: el socio principal no es de Sinaloa, sino del Estado de México, donde tiene más empresas registradas para crear redes de préstamos e inversiones con capitales de riesgo. Su nombre es Roberto Trujano Martínez.
La empresa que haría millonarios en Sinaloa
La empresa Inverplux se creó en 2019, luego cambió de nombre para llamarse IPX Activa, una Sofome que al día de hoy está bloqueada por Condusef, pues su representante legal, Christiam Ulises González Rojo, está ilocalizable.
Esta empresa se volvió popular en Sinaloa. Instalaron oficinas en Mazatlán y Culiacán. Los colaboradores -como se hacía llamar a los trabajadores- tenían la misión de convencer a más personas y ofrecer servicios de inversión.
La empresa logró un registro de Sofome y lo mostraba a cada cliente. El discurso de convencimiento partía de que “por ser una institución de educación financiera” podía ofrecer rendimientos altos, superiores a las de cualquier banco establecido.
Sofomes
Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) son sociedades anónimas que cuentan con un registro vigente ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), y cuyo objeto social principal es la realización habitual y profesional de una o más de las actividades de otorgamiento de crédito, arrendamiento financiero o factoraje financiero.
Los requisitos para su constitución se encuentran definidos en el artículo 87-B y 87-K de la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito (LGOAAC), así como en las disposiciones de carácter general que en su caso emita la Condusef.
Las Sofomes son entidades financieras que pueden ser “reguladas” o “no reguladas”.
Fuente: Comisión Nacional Bancaria y de Valores
Uno de los clientes estafados, a quien se guardará anonimato por seguridad, explicó que él invirtió más de un millón de pesos sin tener problema alguno. Es decir, no hubo filtros ni documentos de por medio para corroborar que era “dinero limpio”.
“Nunca nos pidieron nada, pero cuando quisimos sacarlo nos estuvieron reteniendo el dinero con la excusa de que había sospecha de que fuera ilícito”, dijo Andrés -nombre ficticio para resguardar su identidad-, quien junto con su esposa jubilada colocó el dinero para tratar de obtener rendimientos.
La empresa, sin embargo, no tenía certificación alguna ni modo de proteger las inversiones ni de asegurar que podía evitar el lavado de dinero.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores estableció el 28 de julio de 2022 que la empresa Inverplux no cumplía con las certificaciones necesarias para evitar los riesgos de lavado de dinero.
En cambio, el método que usó la empresa permitió que cualquier persona invirtiera y mientras Inverplux se mostraba como “institución de educación financiera” administraba dinero, para luego dar rendimientos positivos a sus clientes. Es decir, ese dinero cuando regresaba a sus inversionistas ya estaba limpio.
Los socios de este consorcio son Christiam Ulises González Rojo, Cristina Medrano Román, Jorge Gutiérrez Pérez e Isaac Andrey Estrada Manjarrez. Este último es hermano del ex futbolista Jorge Iván Estrada Manjarrez, ‘El Guty’, así es como esta empresa y esos empresarios lograron convencer a un grupo de futbolistas, algunos de ellos en activo.
Este grupo de socios informó el 15 de marzo a sus cuentahabientes que la empresa cerraba, sin oportunidad de poder aclarar más allá.
“Estuvimos pidiendo nuestro dinero algunas personas, porque ya sospechábamos por diversas acciones, pero empezaron a bloquearnos, diciéndonos que su unidad de inteligencia financiera había lanzado alertas”, dijo uno de los testimonios consultados por ESPEJO.
“Si hubieran tenido esa unidad, nos habrían hecho firmar antes algún documento, pero no, solo no nos daban el dinero”.
Inverplux fue una empresa de inversiones en capital de riesgo, pero eso no se informó a sus clientes. En cambio, les mencionaba que eran una institución de educación financiera, un objeto social que sí fue una realidad al principio, pero después cambió.
El socio principal y su red de empresas prestamistas
La treta de presuntos fraudes no quedó en los socios fundadores, sino que antes de quebrar y dejar a sus inversionistas sin su dinero, nombraron a un socio más.
Su nombre es Roberto Trujano Martínez, un hombre del Estado de México que tiene a su nombre otras tres empresas del mismo giro.
Las firmas son Fuerza Textil del Bajío, Meta Servicios Financieros y Proveedora de Impulso Empresarial
Todas las empresas son reconocidas por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Incluso, en 2020 la propia Condusef anunció que Proveedora de Impulso Empresarial fue suplantada para realizar fraudes y en 2023 hizo lo mismo con la empresa Meta Servicios Financieros.
Es decir, ya se tiene registro de fraudes financieros a nombre de estas empresas, pero la Condusef alertó que había sido por suplantación de identidad.
Para fundar esas empresas, Trujano Martínez utilizó otras firmas como socias, entre ellas EMEDF Consulting, Servicios Especializados de Medios de Pago y Canales Electrónicos, y Comercializadora Regional SA de CV (Coresa).
Todas las empresas tienen sede en Texcoco, Estado de México, y se encuentran activas, sin que haya alguna restricción para seguir con sus actividades comerciales, de préstamo de dinero y de inversión de capitales.
De acuerdo con el Registro Público del Comercio de la Secretaría de Economía, Inverplux pertenece a Trujano Martínez y a la empresa EMEDF Consulting, pero sostiene como socio al prófugo Christiam Ulises González Rojo.
El negocio de prestar dinero
Inverplux y la red de empresas de Trujano Martínez sobreviven únicamente porque hay clientes que deciden confiar en este tipo de firmas.
Esto tiene un antecedente histórico. Alberto Aguilar Trava, empresario banquero en Sinaloa, explicó que los bancos han tenido castigos sociales a causa de bolsas de ahorro y casas de préstamos.
Recordó, por ejemplo, el problema de la crisis de 1994 en México, cuando miles de personas en México perdieron sus inversiones en casas de ahorro, entre ellas Capricornio y Caja de Ahorro del Noroeste.
“A eso súmale la desinformación que hay sobre las inversiones”, dijo el banquero con más de 30 años de experiencia.
Para aquel tiempo había un problema mayúsculo al de ahora: la información prácticamente era de manera presencial, con búsquedas en archivos y asesores bancarios.
La banca, por un asunto de urgencia, tuvo que introducirse en los temas tecnológicos y crearon plataformas que pueden usarse ahora desde cualquier dispositivo con internet. Pero para llegar a este punto pasaron más de 20 años.
Y con la tecnología también surgieron órganos reguladores, pero también nuevos esquemas de negocios, como las Sofomes.
“Ahora hay muchas financieras o grupos de inversión que invierten en Bolsa, que invierten en commodities o insumos o sofomes que son lícitos, legales, pero el tema es que aunque estén bajo el marco regulador ¿Cómo saber que va a cumplir con todo el orden regulador y que va a cumplir con la gente?, señaló Aguilar Trava.
Para el Centro Bancario, hay tres clasificaciones de clientes: el conservador, intermedios y agresivos.
El conservador es el que acepta las condiciones de ganar lo que ofrece el mercado, con la certeza de que su dinero estará seguro.
El intermedio es el que pide una parte de dinero con garantía de rendimiento y otra parte en fondos de inversión o bolsa de valores.
El agresivo es el que apuesta por meter su dinero en acciones de bolsas internacionales, sobre productos distintos productos, pero con el riesgo de que pueda obtener ganancias o perder su dinero.
Este último caso fue el de Inverplux y sus socios, sin que dieran conocimiento pleno a sus inversionistas.
Los banqueros y compañías de seguros, incluso, no pueden ofrecer servicios de inversión sin antes haber cumplido con certificaciones y que sus colaboradores también las tengan.
Esas obligaciones, sin embargo, no pasan por empresas como Inverplux, que terminan con desastres financieros para sus clientes.
Estas empresas se presentan como entidades bancarias, algunas bajo el esquema de Inverplux, en donde un grupo de agentes hace el trabajo de convencimiento de manera personal y presentan una serie de beneficios económicos tan grandiosos que podrían parecer irreales.
“Algunas veces sí es posible que puedan ofrecer beneficios por encima de la banca comercial”, reconoció Aguilar Trava, “pero es estar sujeto a capitales de riesgo”.
Hay más esquemas conocidos por Condusef, donde se crean redes de mensajes de texto o llamadas en los que invitan a usuarios a ingresar a páginas de internet. Otras se presentan como ventanas emergentes en las pantallas de las computadoras o publicidad que lleva a sitios donde se presenta información. También están las que hasta desarrollan aplicaciones para mostrarse con mayor formalidad.
También están otros, donde a través de publicidad colocada en paredes o postes se ofrecen préstamos o personas que crean Sofomes y proponen hacer inversiones en criptomonedas y hasta invertir en paraísos fiscales.
Y por increíble que parezca, la Condusef y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores pueden reconocerlas como oficiales, pues inicialmente pueden cumplir con todos los requisitos, pero después se convierten en un lastre.
El problema es tal que solo en 2022 la Condusef reportó hasta 4 millones 798 mil 983 denuncias por fraude cibernético. Además, hay otras 2 millones 984 mil 572 denuncias por fraudes tradicionales.
Huir con el botín
La empresa Inverplux se declaró en la quiebra y sus fundadores huyeron del País, no sin antes cometer un fraude que suma más de mil millones de pesos que prometieron invertir en la bolsa.
El 19 de abril -casi un mes después de que se declararan en quiebra- se reportó la desaparición de cuatro personas, todas ellas ex colaboradoras de la empresa Inverplux, pero solo una de ellas, de nombre Pedro Antonio, fue localizada.
El hombre tenía señas de haber sido torturado y luego asesinado. Su cuerpo fue dejado en un predio de Concheros, una comunidad del municipio de Ahome, al norte de Sinaloa. Con él una cartulina en la que se puso la siguiente leyenda: “Eso me pasó por rata y defraudador. IPX”
Pedro Antonio era el contador de la empresa. Ahora está muerto.
Luego de esa muerte, una de las oficinas en Culiacán que se encontraba sobre el Paseo Niños Héroes fue incendiada, pese a que contaba con sellos de aseguramiento que fueron pegados por la Fiscalía General de Sinaloa.
Dos de los cuatro socios que encabezaron Inverplux fueron detenidos. Se trata de . Christiam Ulises González Rojo y una mujer de nombre María Alejandra Sánchez Lagunes. Ambos deberán pasar por un juicio en la ciudad de Culiacán después de tres años de la quiebra que dejó estafados a más de 4 mil personas que apostaron por hacer crecer su dinero a través de una empresa que lo perdió en capitales de riesgo.




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