Culiacán, Sinaloa.- Un agave, un nopal o un mezquite pueden explicar algo más que la biodiversidad de una región. También guardan conocimientos sobre alimentación, aprovechamiento de recursos y manejo del territorio que distintas comunidades han desarrollado y transmitido durante generaciones.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conmemorado cada 9 de agosto, el Jardín Botánico Culiacán destacó la relación que existe entre la diversidad de plantas y los conocimientos tradicionales de las comunidades.
Esta relación, conocida como conocimiento biocultural, permite entender que la biodiversidad también está vinculada con las prácticas, la memoria y las formas en que las sociedades han aprovechado y transformado su entorno a través del tiempo.
“Una planta puede contarnos mucho más que su historia evolutiva. También puede hablarnos de alimentación, manejo del territorio, usos tradicionales y de la forma en que distintas sociedades han aprendido a relacionarse con su entorno”, explicó Manuel Hernández, coordinador de Recursos Biológicos de Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa IAP.
Agaves, nopales y mezquites: plantas ligadas al territorio
En México, especies como agaves, nopales, mezquites y guamúchiles han formado parte tanto de la alimentación como del aprovechamiento de los recursos naturales.
En el noroeste del país, algunas de estas plantas se encuentran relacionadas con conocimientos desarrollados durante generaciones sobre las características del territorio y la manera de utilizar sus recursos.
Para Hernández, documentar estas relaciones permite comprender que la conservación de la biodiversidad no puede separarse completamente de la historia de las sociedades que han convivido con ella.
“Conservar la biodiversidad y documentar estas relaciones nos permite comprender que naturaleza y cultura no son historias separadas”, señaló.
Del cacao al café: las plantas también narran intercambios
El Jardín Botánico Culiacán cuenta con un Bosque de Alimentos, donde se encuentran especies americanas como el cacao y la piña, pero también plantas originarias de otras regiones del mundo, entre ellas el café y la canela.
Su presencia permite explicar procesos de domesticación, intercambio y adaptación que, con el paso del tiempo, también modificaron las formas de alimentación de distintas sociedades.
El cacao, por ejemplo, permite abordar la relación histórica entre cultura y alimentación; mientras que especies como el café muestran cómo una misma planta puede incorporarse a las prácticas y tradiciones de comunidades ubicadas en diferentes partes del mundo.
De acuerdo con Hernández, los jardines botánicos también cumplen una función en esta tarea al conservar colecciones vivas y generar espacios destinados a la investigación, documentación, educación y divulgación.
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Jardín Botánico Culiacán planteó así mirar las plantas no únicamente como parte del paisaje, sino también como elementos de una memoria colectiva construida alrededor del territorio y sus recursos naturales.




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