Culiacán, Sinaloa.- En enero, una trabajadora del hogar en Sinaloa pidió algo básico que, de acuerdo a la ley, debería ser parte de cualquier empleo: tener seguridad social. Sin embargo, contrario a lo que esperaba esta trabajadora, la respuesta de la empleadora fue despedirla.
Desde entonces, la mujer lleva dos procesos de demanda abierta para defender sus derechos: uno ante el Instituto Mexicaano del Seguro Social (IMSS) y otro por la vía laboral. Lo cual ha implicado un largo y burocrático camino para demostrar que, aunque no existía un contrato por escrito, sí trabajaba para esa persona.
Su caso es uno de los ejemplos que Marcelina Bautista, fundadora del Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (CACEH), puso sobre la mesa para destacar que en Sinaloa aún se está muy lejos de reconocer plenamente los derechos de las trabajadoras del hogar.
“Ha sido muy tedioso para ella porque va al IMSS y le dicen que se tarda mucho y que tal persona lo tiene, va a con otra persona y le dicen que no es aquí y entonces está como bastante decepcionada con toda esta parte, porque nosotras estamos promoviendo pero a la mera hora del acceso las empleadoras no lo respetan”, dijo.
La defensora contó a ESPEJO que el problema no son las leyes, pues las leyes existen, ya se lograron; el reto ahora es que se reconozcan y se implementen. De ahí que desde CACEH se encuentren realizando una campaña para impulsar un cambio cultural en torno al trabajo del hogar, pues todavía existe la idea de que se trata de una ayuda o un favor y no de una relación laboral en la que deben respetarse los derechos de las trabajadoras.
Ese cambio, explicó Bautista, también implica dejar de pensar que por trabajar dentro de una casa las trabajadoras tienen menos derechos que quienes laboran en una oficina o una empresa.
Respetar los derechos de las trabajadoras
Mencionó que a pesar de que en 2019 se reformó la Ley Federal del Trabajo reconociendo que las trabajadoras del hogar tienen derechos como un contrato escrito, salario, descanso, vacaciones, prima vacacional, aguinaldo, seguridad social y protección contra el despido, todavía existe un gran desconocimiento sobre estos derechos y, sobre todo, falta que se cumplan en los hogares.
Por ello, destacó que, la campaña no solo busca acercar esta información a trabajadoras y empleadoras, sino también a impulsar que desde los gobiernos se generen políticas públicas y campañas de información que permitan que estos derechos se conozcan y, sobre todo, se cumplan.
“El IMSS nos dice: ‘nosotros hacemos todo esto y eso’, y nos tienen una lista de lo que hacen, pero no sabemos a quién les llega, porque hoy solo 59 mil trabajadoras están registradas de este universo de 2.3 millones; entonces, falta muchísimo por hacer”, dijo.
Además del desconocimiento, Bautista señaló que también existe un miedo entre las trabajadoras del hogar para exigir sus derechos, pues temen perder sus empleos al pedir un contrato o la inscripción ante el IMSS.
Dicho temor no es menor, pues ya han ocurrido casos en los que las trabajadoras han sido despedidas precisamente por pedir que se respeten sus derechos y para muchas de ellas, perder el empleo también significa quedarse sin el ingreso con el que sostienen a sus familias.
“Las trabajadoras del hogar vienen de un sistema de extrema pobreza, incluso, entonces este trabajo para muchas es una opción y justo porque tienen esta desventaja en el que no tuvieron otro nivel de escolaridad, no tienen donde vivir porque vienen de lugares que no hay todas las condiciones o ya son mayores y tienen hijos”, dijo.
Por lo que, a pesar de los bajos salarios, la falta de prestaciones y las condiciones en las que realizan su trabajo, muchas prefieren conservar el empleo antes que arriesgarse a perder el ingreso que necesitan para sostener a sus familias.
Desgaste físico y mental
Las condiciones en las que realizan su trabajo también pueden afectar la salud de las trabajadoras, explicó Bautista, pues algunas llevan años expuestas a productos químicos sin contar con las herramientas adecuadas para protegerse, lo que puede provocar problemas en la piel, migrañas y otros malestares.
Pero el desgaste también es mental, mencionó, ya que la incertidumbre de no no saber si conservarán el empleo, el miedo a exigir derechos, los bajos salarios y la falta de otras oportunidades pueden tener repercusiones en la salud emocional.
A esto se suman situaciones de acoso laboral y sexual que pueden presentarse dentro de las casas donde trabajan, agregó.
“La Organización Internacional del Trabajo reconoce, por ejemplo, que las trabajadoras del hogar están expuestas a riesgos psicosociales donde además del tema físico, (…) viven muchas veces acoso laboral, acoso sexual e incluso violaciones que viven en el trabajo, sobretodo las menores”, dijo.
Por ello, Bautista hizo un llamado a las trabajadoras del hogar a acercarse a organizaciones como CACEH, informarse y conocer sus derechos.


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