Culiacán, Sinaloa.- En Culiacán, ver militares en las calles se ha convertido en algo cotidiano. Van arriba de sus vehículos en caravana, realizan retenes en los cruceros, recorren las colonias, e incluso se les puede ver comprando agua en la tiendita de la esquina.
Su presencia tiene un objetivo: transmitir seguridad a la ciudadanía e inhibir la comisión de delitos.
Sin embargo, para Danae Echavarría, ver una patrulla militar no le brinda tranquilidad, al contrario, el miedo le recorre el cuerpo cuando se cruza con una, pues es un recordatorio de lo ocurrido la noche del lunes 24 de agosto, cuando, denunció, fue detenida y agredida por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Desde entonces, cada vez que un grupo militar aparece frente a ella despierta la misma pregunta: “¿Serán los mismos?”. Los mismos que aquella noche, en el Centro de Culiacán, la detuvieron, la sometieron y, según señaló, la agredieron físicamente.
De acuerdo con el relato que Danae hizo público en redes sociales y la denuncia que presentó ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), la noche del lunes 24 de agosto mientras caminaba por la calle Benito Juárez, entre Ruperto L. Paliza y Jesús Andrade, en la colonia Centro, una patrulla con elementos militares se detuvo frente a ella y al descender del vehículo, los militares le exigieron que les mostrara el contenido de las bolsas que llevaba, al considerar sospechoso que cargara varias.
Las bolsas contenían compras que Danae acababa de realizar en el supermercado, algo que les explicó a los elementos. Sin embargo, de acuerdo con su relato, los elementos insistieron en revisar sus pertenencias y comenzaron a preguntarle repetidamente si era hombre o mujer.
“Les dije que no era asunto de ellos lo que yo tenga en mis bolsas del super y que era mujer, le dije que tengo derecho al libre tránsito y que lo que estaban haciendo era una detención arbitraria, que no consentía a una revisión y que me iba a ir”, contó.
Según su denuncia pública, los militares le advirtieron que si se retiraba podían llevarla a Barandilla por resistirse a la revisión. Pero Danae decidió continuar caminando.
Fue entonces cuando, relató, uno de los elementos la sujetó del cuello y la tiró al suelo.
“Me quedé sin aire y empecé a toser, el militar que me agredió me dijo que lo que hizo no estaba mal porque soy hombre y él también es hombre así que fue justo. Siguieron hostigándome para ver mis pertenencias argumentando que no saben si tengo algo para hacerle daño a un tercero, me harté y vacíe mis bolsas en el piso”, señaló.
Agregó que al comprobar que no tenía ningún objeto que pudiera representar un riesgo, les pidió que se retiraran, pero los militares permanecieron ahí hasta que recogió sus pertenencias.
“En cuanto se fueron empecé a tener dificultades para respirar, quedé con las rodillas lastimadas y sensación de que el ahorcamiento no paraba hasta horas después, dolor en los ojos y cabeza”, relató.
Danae reconoció que quizá la situación no habría escalado si hubiera accedido desde el principio a la revisión, pero sostuvo que eso no justifica que se vulneraran sus derechos.
“No es la primera vez que me detienen a pie, también me ha tocado que me digan comentarios obscenos cuando van en sus patrullas, está vez me privaron de la libertad, me agredieron físicamente y fueron transfobicos conmigo”, dijo.
Aún no paraba el dolor de su cuerpo y la sensación de haber sido ahorcada cuando Danae, cargando con su miedo y coraje llamó al 911 para reportar lo ocurrido y, acompañada de sus padres acudió a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género para denunciar lo ocurrido.
“De camino de mi casa a la Fiscalía vimos patrullas y yo me quedé de: ‘¿Podrían ser estos los mismos?’, con miedo a que me detuvieran, me reconocieran y fuera lo mismo. Si de por sí ya hay una desconfianza generalizada a los militares y a cualquier elemento de Sedena, es como: ya me tocó”, dijo a ESPEJO.
Desde la Fiscalía le informaron que revisarían las cámaras de seguridad de la zona para buscar imágenes que pudieran ayudar a esclarecer lo ocurrido, no solo las instaladas por la zona, también las grabaciones que pudieran haber realizado las personas que presenciaron los hechos.
Como mujer trans, Danae aseguró que esta no es la primera vez que enfrenta situaciones de acoso o detenciones por parte de elementos militares, sin embargo, esta vez no quiso quedarse callada, pues como activista que acompaña a otras personas en sus procesos de denuncia, consideró que también tenía que alzar la voz y denunciar lo que le ocurrió.
“A mí ya me han acosado sexualmente, trepados en sus patrullas gritandome cosas sexuales, ya me han detenido arbitrariamente, me han rodeado entre cinco estando sola en el centro, no había nadie porque había llovido y esa vez dije ‘me van a violar’. Ese nivel de desconfianza que ahorita les tengo y miedo”, dijo.
Comentó que mientras los militares la revisaban no pudo dejar de recordar el caso reciente de una adolescente en Mazatlán, quien, según denunció su madre, fue sometida a una revisión corporal y de sus pertenencias por elementos del Ejército, bajo el argumento de que “se veía sospechosa”.
Danae quiere una cosa: que se haga justicia. Por ello, espera que la Fiscalía investigue lo ocurrido y que la Sedena colabore con las autoridades para esclarecer la actuación de los elementos señalados por cometer agresión y transfobia.
Culiacán, el municipio con más expedientes en la CNDH contra militares
Lo que le ocurrió a Danae no sucede en un vacío. En Culiacán, la presencia de elementos militares forma parte de la vida cotidiana, pero también existe un registro de quejas y expedientes por presuntas violaciones a derechos humanos. Durante 2026, el municipio acumula 12 expedientes ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) relacionados con elementos de la Sedena, la cifra más alta entre los municipios del país.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Alerta de Violación de Derechos Humanos de la CNDH, entre los principales hechos violatorios relacionados con estos expedientes aparecen el emplear arbitrariamente la fuerza pública, acciones y omisiones contrarios a la legalidad y prestar indebidamente el servicio público.
De los 12 expedientes correspondientes a Culiacán, ocho ya fueron concluidos, mientras que cuatro continúan en trámite. En el caso de los 18 expedientes registrados en todo Sinaloa, nueve fueron concluidos y nueve permanecen abiertos.
En el caso de la Secretaría de Marina (Semar), el estado suma 13 expedientes durante 2026, con lo que se ubica en el tercer lugar nacional, empatado con Ciudad de México.
Mientras que por actuaciones de la Guardia Nacional, Sinaloa registra siete expedientes y ocupa el quinto lugar nacional.
Es importante precisar que la existencia de estos expedientes no significa que las violaciones a los derechos humanos hayan sido acreditadas, ya que se trata de casos registrados ante la CNDH que pueden encontrarse en distintas etapas de investigación.
Ahora, el caso de Danae no solo se hizo público, sino que se encuentra bajo investigación de las autoridades, quienes deberán determinar si hubo alguna irregularidad en la actuación de los elementos militares señalados.


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