Durante el segundo trimestre de 2026, el porcentaje de la población de Sinaloa en situación de pobreza laboral aumentó a 28.3%, lo que representa un incremento de 3.7 puntos porcentuales en comparación con el 24.6% registrado en el mismo periodo del año anterior. Este retroceso interrumpe la tendencia decreciente que el estado había mantenido en la última década.
De acuerdo con las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la pobreza laboral, que mide a la población cuyo ingreso por su trabajo es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria básica, también sufrió un alza en la variación trimestral, elevándose 2.7 puntos porcentuales desde el 25.6% reportado en el primer trimestre de este año.
Aunque la cifra estatal se mantiene por debajo del promedio nacional de 31.9%, el ritmo de su deterioro coincide con una severa crisis de seguridad y un debilitamiento generalizado del panorama de negocios, producto del estallido de la guerra interna del cártel de Sinaloa en septiembre de 2024.
Detrás del incremento de la pobreza laboral se encuentra una caída real en las remuneraciones. El ingreso laboral real per cápita en Sinaloa disminuyó un 3.4% anual, lo que equivale a perder 136.93 pesos mensuales por persona en comparación con el segundo trimestre de 2025.

Entre los sectores con las mayores caídas reales en las remuneraciones, están algunos de los que más fuerza laboral concentran, como el comercio y servicios.
El desplome del ingreso golpeó a 7 de los 11 sectores económicos evaluados. El sector de Servicios diversos fue el más afectado, registrando una contracción del 16.9% en su ingreso laboral promedio, pasando de 8,449.58 a 7,025.61 pesos.
Esta pérdida de poder adquisitivo afectó con mayor fuerza a los hombres ocupados, cuyo ingreso promedio disminuyó un 4.0%, mientras que el de las mujeres retrocedió un 1.5%.
Por su parte, la masa salarial real, la suma total de los ingresos de todos los trabajadores ocupados, mostró un crecimiento anual del 2.6%, alcanzando los 10,897.50 millones de pesos.
El factor seguridad: 23 meses de parálisis e incertidumbre
Este debilitamiento de los ingresos coincide con una crisis de violencia que suma ya más de 23 meses en Sinaloa. El conflicto armado, atribuido oficialmente al estallido de una guerra interna entre facciones del cártel de Sinaloa desde septiembre de 2024, ha desatado un aumento sostenido en delitos de alto impacto como homicidios, feminicidios, desaparición forzada y robo de vehículos.
Las consecuencias de esta espiral delictiva se han traducido en graves afectaciones para la actividad comercial, la certidumbre para la inversión y el flujo de efectivo circulante.
El epicentro de estas demostraciones violentas ha sido la ciudad de Culiacán, la cual concentra más de un tercio de las unidades económicas de la entidad.
La población desocupada en Sinaloa se disparó un 35.3% anual en el segundo trimestre de 2026, alcanzando a 44,420 sinaloenses que buscan trabajo activamente sin encontrarlo. Este nivel de desocupación es el más alto registrado para un segundo trimestre en el estado desde 2018.

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