Culiacán, Sinaloa.- El empresario José Lauro Meléndrez Parra lanzó una crítica hacia los organismos empresariales de Sinaloa y la forma en que han asumido su relación con los gobiernos en medio de la crisis de inseguridad y las dificultades económicas que atraviesa el estado.

Su llamado fue a no confundir diálogo con respaldo y, sobre todo, a evitar que el sector empresarial termine formando parte de una narrativa oficial de gobernabilidad que no corresponda con lo que ocurre fuera de las reuniones entre empresarios y funcionarios.

“El diálogo con las autoridades es indispensable. Pero dialogar no significa validar; participar no significa respaldar; y estar en una mesa no significa que el problema esté resuelto”.

Meléndrez Parra difundió un posicionamiento dirigido a líderes y organismos empresariales de Sinaloa, en el que cuestionó que fotografías, reuniones, comunicados y declaraciones públicas puedan terminar transmitiendo una sensación de avance distinta a la realidad que enfrentan las empresas y comunidades.

El planteamiento ocurre en un escenario en el que la seguridad y la economía se han convertido en dos de las principales preocupaciones del sector empresarial sinaloense.

Meléndrez pide independencia a empresarios de Sinaloa

Para José Lauro Meléndrez, mantener interlocución con los gobiernos federal, estatal y municipales no debería impedir que las cámaras y organizaciones empresariales cuestionen sus resultados.

Por el contrario, sostuvo que estas organizaciones tienen la obligación de conservar independencia y capacidad crítica para representar a sus afiliados.

“El sector empresarial debe ser aliado de las instituciones, pero no subordinado a ellas”.

El empresario puso énfasis en lo que llamó una “narrativa de gobernabilidad”, de la cual, dijo, los organismos empresariales deben evitar convertirse en parte cuando esta se encuentre basada más en percepciones que en resultados verificables.

La diferencia, planteó, está en pasar de las reuniones a los compromisos.

Para ello propuso que cada encuentro con funcionarios alrededor de temas como seguridad, economía, inversión, empleo o infraestructura responda al menos cuatro preguntas: cuál es el problema que se pretende resolver, qué compromiso asumió cada autoridad, cómo se medirán los resultados y qué debe informarse posteriormente a los empresarios representados.

“Nuestra obligación no es comunicar que ‘todo está bien’, sino informar con honestidad qué se ha avanzado, qué falta y qué seguimos exigiendo”, señaló.

“Una fotografía no recupera una inversión”

Meléndrez Parra insistió en separar los actos de interlocución política de los resultados de las políticas públicas.

Una reunión con funcionarios, señaló, no representa por sí misma una solución para los problemas que enfrentan empresarios y ciudadanos.

“Una fotografía no recupera una inversión. Una reunión no genera por sí misma empleos. Un comunicado no reduce la inseguridad. Una mesa de trabajo no sustituye a una política pública eficaz”.

Su planteamiento no es romper el diálogo con las autoridades. En el documento incluso establece que la relación debe ser institucional, respetuosa y constructiva.

Lo que cuestiona es que esa interlocución pueda confundirse con una validación de las acciones gubernamentales.

También señaló que mantener una postura crítica no significa confrontarse sistemáticamente con los gobiernos. Los avances, cuando existan, deben reconocerse; pero las fallas también deben señalarse y los compromisos deben traducirse en resultados medibles.

Empresarios, “parte de la solución, pero nunca de una simulación”

El mensaje final de Meléndrez Parra fue dirigido a la función que deberían asumir las organizaciones empresariales en el contexto actual de Sinaloa.

Pidió organismos fuertes, independientes y unidos, pero principalmente capaces de mantener una posición crítica incluso cuando esta resulte incómoda para quienes gobiernan.

“Los empresarios debemos ser parte de la solución, pero nunca parte de una simulación”.

Y cerró su posicionamiento con una separación entre los intereses de los gobiernos y aquellos que, desde su perspectiva, debe defender el sector privado.

“Nuestra responsabilidad no es cuidar la imagen de ningún gobierno. Nuestra responsabilidad es cuidar la economía, el empleo, la inversión, la seguridad y el futuro de nuestras comunidades”.