Culiacán, Sinaloa. – Antes de concluir aquella misa matutina dominical, el obispo de Culiacán bendijo y luego dio inicio a una movilización multitudinaria, “Pueden ir en paz”. Fue la señal para una marcha por la paz en Culiacán, como protesta por dos años del estallido de la Guerra Interna del Cártel de Sinaloa.
Sobre la avenida Álvaro Obregón avanzaron miles de personas, por lo menos unas 10 mil, la mayoría vestidas de blanco como se fijó en la convocatoria de un movimiento llamado “Sinaloa ponte de pie”. Desde lejos, parecía una sola marcha, unificada. De cerca se podía ver a muchas marchas caminando al mismo tiempo.
Todos llegaron a la misma avenida bajo la misma intención, pedir paz para Sinaloa, pero cada quien con una forma diferente de ver la violencia que, desde el 9 de septiembre del 2024, ha recrudecido a los delitos de alto impacto.
Rosa Lidia Félix, madre de Jesús Tomás Félix Félix, desaparecido el 31 de octubre del 2024, llegó a la marcha para exigir la aparición o información sobre su hijo.
Había llegado como Adriana Verdugo, Clara Sainz, Marta Elena Ruelas, Rosa Isela Ibarra, Berenice López, entre otras víctimas, a una movilización convocada para acompañarlas y para colocar en el centro a quienes durante dos años de violencia siguen buscando a un desaparecido o esperan justicia por un homicidio.
“vengo a marchar por mi hijo, que se haga justicia a ellos (A su hijo y acompañante), a ellos se los llevaron en enero del 2025 los encontramos este año en una fosa, tenían 16 años y queremos justicia, eran unos niños” dijo Clara Saínz, madre de Oscar Darian Cervantes Sainz.
En estos dos años han sido desaparecidas más de 5,000 personas.
Ellas caminaban entre la marcha de manera dispersa, junto a sus colectivos o familiares, en solitario, pero el color blanco ayudaba a ver todo como un movimiento homogéneo.
El blanco era el código de vestimenta, blancos los globos, las banderas y blancos los carteles que la organización del evento había repartido entre los asistentes de la marcha.
Sin embargo, dentro del blanco también había colores marchando.
Los senadores Priistas, Mario Zamora y Paloma Sánchez, caminaban ahí. También lo hicieron Sergio “El Pío” Esquer, Ely Montoya, ambos de Movimiento Ciudadano, Paola Garate, PRI, Roxana Rubio, del PAN, y otras figuras vinculadas a la oposición política de Sinaloa y quienes, anteriormente, ya han mostrado interés en ocupar las boletas en el próximo proceso electoral en el estado, en 2027.
No avanzaban juntos, pero si cerca de otros que simpatizaban con su ideología política, creando pequeños bloques partidistas en la mancha que había prometido ser imparcial.
Junto a los ciudadanos gritaban “Queremos paz”, “Sinaloa esta de pie”, hasta que, al finalizar la marcha, también se unieron al grito de “Fuera Morena”.
A unos metros, con la bandera de México como estandarte, envueltos en ellas o haciendo que el viento las baile, empresarios y productores denunciaban la situación económica del estado y las condiciones del campo sinaloense. Negocios grandes, medianos y pequeños, se mostraban preocupados por la crisis económica que estaba enfrentando Sinaloa desde los últimos dos años.
Entre ellos, estaba Enrique Coppel, acompañando a la organización Cáritas, una confederación de organizaciones católicas de asistencia, puesto que, aunque la lomita iba quedando cada vez más atrás y la misa había concluido, la religión no abandonó la marcha.
Las consignas se iban mezclando con los cantos religiosos.
La imagen de un par de arcángeles blandiendo espadas, una Virgen, y otros símbolos mantenían la petición de paz cercana a un tema de fe católica, y junto a ella, marchaban en defensa de las ideologías de algunos de este grupo.
Una de las mantas unía una imagen religiosa con un mensaje de ideología en contra del aborto.
Todas estas formas de ver la paz para Sinaloa caminaban revueltos en las calles.
Sin embargo, no cerró con la misma unidad con la que se había convocado.
Rosa Lidia, al finalizar la marcha, pidió la voz para exponer el caso de su hijo frente a los asistentes. Sin embargo, le fue negado.
“Su dolor es el dolor de todos. Su hijo sí es uno más, uno más de los que ya han muerto y de los que faltan por morir”, dijo Miguel Taniyama, principal promotor de la marcha.
Aunque al final del evento de los convocadores, pasaron al frente para que las víctimas hablaran con la prensa. Aquella frase, frente a la catedral de Culiacán, aquella frase fue dirigida hacía quien la marcha pretendía dar acompañamiento.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.