El estruendo de las balas, el humo, el olor a pólvora, el miedo y la ausencia son temas que aparecen cada vez con mayor frecuencia en los poemas de artistas locales y aficionados de Culiacán desde el estallido de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, un conflicto del crimen organizado que comenzó en septiembre de 2024 y que mantiene a la capital sinaloense inmersa en una crisis de violencia.
Gustavo Adolfo Ochoa, poeta urbano de Culiacán, coordina desde hace casi 3 años la iniciativa Poesía a los Cuatro Vientos, junto con el Instituto Municipal de Cultura. Se trata de un evento mensual que convoca a cualquiera que desee leer en público poemas de su autoría. Desde ahí ha observado un marcado cambio de tono en las composiciones creadas en el marco de la crisis de violencia.
“Es como clamar porque vuelva la paz. Es un grito desesperado porque la gente salga de su adormecimiento y se sensibilice de lo que estamos viviendo. No decir solo que alguien murió, no necesitamos que nos pase a nosotros para ser empáticos. La poesía nos ayuda a llegar a un grado de sensibilización y de reflexión, no solamente estar escuchando estadísticas, como se maneja en muchos medios convencionales”, menciona.
Un ejemplo de esta transformación en la poesía local son las nuevas obras de Reyna Dora Sánchez. En la edición de agosto de Poesía a los Cuatro Vientos, la poeta declamó una composición surgida de una experiencia traumática que vivió junto a su hija durante uno de los episodios de violencia conocidos como “culiacanazos”, que terminó con la joven hospitalizada.
Para Gustavo, el escribir sobre las situaciones que atraviesan su vida en sociedad es una forma en que los culiacanenses pueden ejercer una forma de resistencia.
“La poesía es una forma de resistencia. También te ayuda a descubrirte como persona en medio de las crisis. Te da fortaleza y una valentía que a lo mejor no sabías que la tenías, pero sí la tienes. Es dejar de tener miedo de decir que tienes miedo. Si eso lo puedes canalizar por medio de un cuento, una novela o un ensayo, es muy bueno. Los escritores nos encargamos de registrar lo que está pasando en nuestra ciudad, tanto lo bueno como lo no tan bueno”, explica.

Gustavo Adolfo Ochoa, poeta urbano de Culiacán y coordinador de Poesía a los Cuatro Vientos, ha observado cómo la violencia comenzó a reflejarse con mayor frecuencia en los poemas de artistas locales.
En el marco de una crisis social, iniciativas como Poesía a los Cuatro Vientos adquieren un valor especial, encuentra el artista, pues promueve que personas que nunca se habían animado a compartir sus escritos se asuman como poetas, y brinda un espacio abierto para que se escuche la voz de todas las personas por medio del arte.
“A través del arte podemos canalizar nuestras alegrías, nuestras tristezas, satisfacciones, incertidumbre, nuestra preocupación y ¿por qué no? También nuestro enojo ante el entorno que nos rodea”.

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