Mazatlán, Sinaloa.- Acostumbrándose a emerger de la sombra, alejado ya de las lámparas de la agenda pública, el Químico Benítez reaparece en la órbita política buscando agitar las aguas de Morena.
“Algo quiere”, dice el reportero camino a la conferencia de prensa en un restaurante del Centro Histórico de Mazatlán.
Lo que quiere es leer un posicionamiento público que despacha en casi 10 minutos frente a cámaras y grabadoras. Cuatro o cinco hojas que durante casi diez minutos se convierten en su brújula y, casi al mismo tiempo, en una caja de resonancia de viejos reclamos.
El texto es una especie de margarita política: pétalo a pétalo, el Químico Benítez va deshojando nombres, reproches, respaldos y advertencias. Primero vienen los adversarios. Después, los compañeros.
Luis Guillermo Benítez Torres lo mismo lanza loas que ofensas. Ensalza al compañero y mancilla al enemigo. Y primero aparecen los enemigos.
“No nos guían rencores, filias ni fobias personales, pero es innegable e inocultable el daño que Rubén Rocha Moya causó a la democracia… Consideramos que Rocha Moya y los coacusados, entre ellos el senador (Enrique) Inzunza Cázarez deben enfrentar los procesos legales que correspondan”.
Para Rocha y compinches, dice, solo el destierro, el entierro o el destierro. Y agrega que las prácticas del llamado “rochismo” deben ser sepultadas en el basurero de la historia.
LOS CAMARADAS
El Químico deja enfriar la artillería.
Da paso a los camaradas. A Graciela Domínguez Nava, le llama compañera. De Imelda Castro dice que es una buena mujer a la que respalda en su proyecto a la gubernatura. De Claudia Sheinbaum asegura que es su amiga, pero no le pidió trabajo porque esa no es su línea.
“A pesar de todo hoy se asoma una nueva luz en la conducción del Estado en la persona de nuestra compañera Graciela Domínguez Nava. No todos somos iguales. No todos somos narcos ni traidores, ni mentirosos ni ladrones”.
Pero la luz, para Benítez, necesita acompañarse de cambios en el gabinete estatal.
“Se requieren cambios de fondo en el gabinete, no meros retoques cosméticos. Si no hay cambios significa que la gobernadora interina seguiría obedeciendo a Rocha Moya porque todos los que están ahí son rochistas”.
Y apunta a la Fiscalía General del Estado, donde pide una renovación institucional para que nunca más sea una Fiscalía de montajes que incrimine a inocentes.
Y luego le acerca el fuego a la Auditoría Superior del Estado, a la que acusa de ser usada por el gobierno en turno para callar voces críticas y someter a los alcaldes.
“Ya basta de gobernantes abusivos y alcaldes agachones”, dice el exalcalde de Mazatlán, quien durante el rochismo acumuló dos acusaciones por el presunto delito de desempeño irregular de la función pública.
Benítez presume que durante uno de los años de su administración los homicidios en Mazatlán no alcanzaron los dos dígitos. Pero su paso por la alcaldía también quedó marcado por señalamientos y procesos relacionados con la administración pública.
Durante el periodo que él mismo ha llamado rochismo acumuló dos acusaciones por el presunto delito de desempeño irregular de la función pública. Y está el episodio de las luminarias: la asignación de un contrato sin licitar a la empresa Azteca Lighting por más de 400 millones de pesos.
ÍNTEGROS Y HONESTOS
De eso no se habla esta mañana. Aquí el discurso apunta hacia otro lado.
Juan Carlos Patrón, Édgar González y Estrella Palacios, nombres que se manejan como posibles candidatos a la alcaldía de Mazatlán, reciben, cada uno por separado, sus cuestionamientos. El Químico Benítez insiste en que Morena necesita perfiles íntegros y honestos para enfrentar el proceso electoral de 2027.
También reparte calificativos.
A Mario Zamora lo llama “patán”. A Paloma Sánchez la describe como una dama valiente e inteligente. Y cuando aparece el nombre del morenista Carlos Escobar, la respuesta es directa: es su candidato para la alcaldía de Mazatlán.
Sobre Morena en Sinaloa, en cambio, endurece nuevamente el discurso. Dice que el partido se corrompió y plantea la necesidad de recuperar, según su visión, los principios que dieron origen al movimiento.
LOS DARDOS
La conversación inevitablemente llega a la pregunta sobre sus aspiraciones. ¿Dónde está Luis Guillermo Benítez en ese tablero que comienza a calentarse rumbo a 2027?
El Químico levanta la barrera.
“Mi tiempo ya pasó. Puedo colaborar con algún gobierno de mi partido. Mi experiencia, buena, regular o mala de cuando fui alcalde, puede servir de algo…”
El Químico vuelve a la penumbra, al menos por ahora. Reparte las hojas de su posicionamiento. Reitera que está retirado, que nada de candidaturas, que él solo apoya o rechaza.
Y allá a donde va lo sigue alcanzando la luz las lámparas. Así termina este nuevo episodio del Químico, con ese elemento inevitable de la política: quien lanza los dardos también carga con su propia historia.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.