Culiacán, Sinaloa.- Desde hace meses, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) sostiene que cumplió con los compromisos establecidos con la Federación para obtener recursos extraordinarios. Sin embargo, al buscar el documento que formalizó tales acuerdos, la Universidad reconoció que no existe un convenio celebrado entre ambas instituciones que permita acreditar dicho compromiso.
La revisión de documentos oficiales y de las respuestas obtenidas vía transparencia muestra que la Reingeniería Integral sí fue aprobada y puesta en marcha por la Universidad, pero no se localizó el documento que estableciera los compromisos entre la UAS y la Federación ni las condiciones bajo las cuales se entregarían los recursos extraordinarios.
La propia área jurídica de la institución confirmó que no existe un convenio celebrado con la SEP, aunque sostuvo que sí hubo acuerdos sujetos a políticas y lineamientos federales.
El 29 de junio de 2026, el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (SUNTUAS) inició un paro laboral indefinido en 123 planteles distribuidos en los 20 municipios de Sinaloa. Esto, como parte de un Plan de Acción encaminado a presionar al Gobierno Federal para la entrega de recursos extraordinarios que permitieran asegurar el pago de salarios, ante los retrasos que ya se estaban registrando en el pago de la nómina de los trabajadores universitarios.
Los líderes sindicales justificaron la medida indicando que el Gobierno Federal tendría que cumplir su palabra y entregar recursos extraordinarios a la universidad. La exigencia partía de que, de acuerdo con la postura de la dirigencia universitaria, la UAS ya había atendido los compromisos planteados por la Federación a través de la Reingeniería Integral.
No era un problema financiero nuevo, sino que se venía anticipando desde hace meses. En septiembre 2025, el rector Jesús Madueña Molina le planteó a la comunidad rosalina la necesidad de modificar el esquema de jubilación dinámica y realizar una reingeniería laboral y financiera, luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) señalara los problemas que representaba para las finanzas de la institución el pago de jubilaciones y otras prestaciones al personal ya retirado.
“La SEP dice tu problema no es la falta de recursos para la Universidad, lo que no tienes es un fondo de pensiones, tu problema es que tienes una jubilación y que nadie aporta un peso para gozar de ella y no vamos a tener con qué apoyarte”, expresó Madueña Molina ante el Consejo Universitario cuando se aprobó la realización de una Consulta donde se decidiría el futuro de la Reingeniería.
“Porque los apoyos van a venir si tú haces las cosas, fue muy claro el Subsecretario Ricardo Villanueva (…) el gobierno no va a rescatar a ninguna universidad, las universidades tienen que hacer el trabajo para poder sobrevivir”, manifestó el Rector al exponer el tema ante el Colegio de Directores.
Fue así que el 10 de octubre de 2025, se realizó una consulta universitaria donde trabajadores activos y jubilados decidieron que sí estaban de acuerdo con la implementación de la Reingeniería Integral Universitaria, planteada por la UAS como un mecanismo para garantizar la estabilidad financiera a la institución y obtener apoyos federales.
De esa manera, la Reingeniería Universitaria que contempla retenciones a la nómina del personal activo y jubilado, la eliminación de la prima vacacional para jubilados, la reducción de días de aguinaldo, aportaciones para la creación de un fideicomiso de jubilaciones y la compactación de grupos, entró en marcha a partir del 1 de enero de 2026.
Pero, aún con la Reingeniería, la UAS continuó enfrentando dificultades para cubrir su nómina y recurriendo a la gestión de recursos extraordinarios ante la Federación. A mediados de 2026, el rector Jesús Madueña sostuvo que la Universidad ya había cumplido con las acciones que le correspondían y reclamó que se atendieran los compromisos asumidos por las autoridades federales.
“Al haber elaborado, aprobado e implementado la Reingeniería Integral, nuestra Máxima Casa de Estudios ha cumplido ya con la responsabilidad de buscar soluciones a la compleja situación financiera; esta decisión colectiva y los valiosos resultados que hemos alcanzado nos permiten insistir ante las autoridades educativas y hacendarias de nuestro país para que se honren los compromisos asumidos el año pasado”, manifestó el Rector en su Primer Informe de Labores 2025-2026.
Este discurso se sostuvo por diversos grupos de la comunidad rosalina. Por ejemplo, la Comunidad “Del Bien Hacer”, integrada por docentes, investigadores y personal administrativo de la máxima casa de estudios señaló “La reingeniería se hizo, el sacrificio se cumplió, el fideicomiso opera, pero el apoyo federal no llega (…) No estamos solicitando dádivas ni concesiones al margen de la ley, exigimos el presupuesto justo”.
El problema es que esos compromisos mencionados por la comunidad universitaria no aparecen por escrito. No hay un convenio entre la SEP y la UAS que establezca qué debía hacer la Universidad, cuáles eran las condiciones para recibir recursos extraordinarios ni qué obligaciones correspondían a la Federación a cambio de la Reingeniería.
ESPEJO solicitó a la UAS y a la SEP, mediante la plataforma de transparencia, el acuerdo, convenio, minuta, acta u oficio en el que hubieran quedado establecidos, ninguna de las dos instituciones entregó un documento que los formalizara.
La SEP respondió que no era competente para atender la solicitud y señaló que la información podía corresponder a la UAS. La Universidad, por su parte, remitió documentación relacionada con la Reingeniería, y los hallazgos de estudios actuariales enviados por la SEP a la UAS donde se plantean recomendaciones generales para modificar los esquemas de jubilación y las aportaciones de trabajadores e institución, entre otras medidas.
Pero ninguno de esos documentos establece los compromisos que, según el rector, la Universidad debía cumplir para acceder a recursos extraordinarios, ni señala qué recursos entregaría la Federación a cambio de su cumplimiento.
Ante esto, se le preguntó a Alfonso Carlos Ontiveros, de Asuntos Jurídicos de la UAS, sobre la existencia de un documento oficial donde se acredite dicho acuerdo entre la UAS y la SEP y respondió “No hay convenio celebrado. Son acuerdos sujetos a políticas y lineamientos federales”.
Se le preguntó si había sido de palabra y respondió “Son acuerdos formales entre partes y los hechos se concretan con las reformas que se están aplicando”.
Finalmente se le cuestionó si existe alguna forma de comprobar documentalmente que esos acuerdos se establecieron y que la UAS cumplió con ellos, a lo que respondió “En el Centro Federal de Conciliación y Registro Federal está el convenio depositado y aprobado de la reforma al contrato colectivo de trabajo”, haciendo referencia con esto último a la reforma laboral acordada entre la Universidad y sus sindicatos derivado de la Reingeniería, pero no a un acuerdo celebrado entre la UAS y la SEP para la entrega de recursos extraordinarios.
Por lo que, si bien la Universidad sostiene que cumplió acuerdos con la Federación, esos acuerdos no están contenidos en un convenio celebrado entre la UAS y la SEP. Es decir, la UAS puso en marcha una reingeniería universitaria que contempla retenciones de hasta el 20 por ciento al personal jubilado, pero no hay un documento que permita conocer con precisión cuáles fueron los compromisos asumidos por cada parte y bajo qué condiciones se habría acordado la entrega de recursos extraordinarios.
Mientras tanto, la UAS anunció que las gestiones continuarán ante las autoridades educativas federales con el objetivo de construir una ruta financiera que permita a la universidad cerrar de manera responsable el ejercicio 2026.


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