Mazatlán, Sinaloa.- No se siente ni el de aquí, soltó Bernardo Loose Rojo, director del Hospital del ISSSTE en Mazatlán, al ser cuestionado por las fallas en el sistema de aire acondicionado de la clínica.

Era una comparación y a la vez un diagnóstico breve. Acababa de ingresar a la sala de Cabildo del Ayuntamiento, vestido de civil, sin la habitual bata de médico. Estaba citado a la tercera sesión del Comité Municipal de Salud de Mazatlán.

Pero nadie le preguntó por los motivos de la reunión. El asunto era que hablara sobre el problema que permanece en el hospital: el calor en el área donde permanecen internados los pacientes. ¿Qué se hace ante el reporte de que los aires acondicionados no se sentían?

Loose Rojo respondió sin rodeos: “No se siente ni el de aquí, imagínese el de allá que está más grande (40 toneladas)”.

Con “el de allá” se refería al sistema de climatización del área de Hospitalización, precisamente una de las áreas más delicadas de la clínica, donde pacientes permanecen bajo cuidados médicos y donde la temperatura no es un asunto menor.

“NO SOY INGENIERO”

 

¿Para cuándo podría quedar?

La respuesta llegó acompañada de una especie de deslinde técnico: “Pues no soy ingeniero, soy médico. El reporte que tienen es que se está trabajando a marchas forzadas. Igual que en otros nosocomios: se va arreglando uno, se va descomponiendo otro. Hospitalización es la que más nos preocupa, por su situación. No está completamente funcionando”.

La reiteración del director planteó un escenario de funcionamiento irregular. El problema del aire acondicionado en la clínica del ISSSTE de Mazatlán es como una puerta giratoria: un equipo enciende y otro falla, se atiende una avería y aparece otra. El equipo trabaja a medias.

“Esperemos que el de Hospitalización esté trabajando al 100 por ciento lo antes posible… Sí, es intermitente, es intermitente. Se echa a andar, se descompone, se echa a andar”.

Para quienes están dentro de un hospital, donde pacientes pasan horas o días en cama, la diferencia entre que el equipo funcione y que funcione de manera intermitente puede sentirse mucho más allá de los indicadores técnicos.

EL CAMBIO CLIMÁTICO

 

¿Qué es lo que falta para hacer que funcione en un área tan importante?

“Bueno, otra vez… Sin ser ingeniero, es un poco de todo. Falta el mantenimiento. El cambio climático nos pega, ¿no? O sea, aires que se diseñaron para ciertas temperaturas, pues este año ha sido atípico y probablemente cada año vaya a ser de temperaturas más elevadas”.

A la explicación primera se inyecta otro elemento: el cambio climático, las temperaturas cada vez más exigentes. El calor exterior termina poniendo a prueba una infraestructura que, según el propio director, fue concebida en otros tiempos.

¿Ya son obsoletos los aparatos entonces?

“Pues fueron diseñados para otras realidades”.

BUENO, OTRA VEZ

 

¿Y hay recursos para la sustitución de estos aires acondicionados?

Loose Rojo evitó dar una cifra en ese momento y ofreció revisar la información con mayor detalle: “Bueno, otra vez… Yo le repito, si desean una información más a profundidad, los invito. La puerta siempre está abierta de la Dirección. Lo podemos revisar con puntos y comas con mucho gusto”.

¿Cuánto podría costar la sustitución de un equipo de esta magnitud?

La respuesta volvió a ser una invitación a revisar las cotizaciones directamente en la Dirección: “Otra vez… Si gusta verlo con cotizaciones, pues las tengo allá para no decir mentiras”.

Y ante la insistencia sobre cuánto le habían cotizado aproximadamente como director, cerró la conversación con la misma postura:

“La puerta está abierta, si gustan ahí está mi secretaria. Podemos agendar. No me gusta decir mentiras”.

El calor, mientras tanto, no espera a que lleguen las cotizaciones. Y las familias que pueden llevan abanicos a sus pacientes.