Culiacán, Sinaloa.- A un año y siete meses del asesinato de Carlos Javier, su madre, María Antonia Millán, asegura que la Fiscalía no le ha informado sobre avances en la investigación, pese a que aportó información sobre una persona que considera está relacionada con el crimen contra su hijo.
Su hijo Carlos Javier tenía 20 años cuando fue privado de la libertad el 20 de febrero de 2025. De acuerdo con el relato de su madre, fue localizado sin vida ese mismo día, pero su familia supo hasta el día siguiente que su cuerpo estaba en el Servicio Médico Forense.
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María describe a su hijo como un joven alegre, atento con la familia, al que desde pequeño le gustaba cantar y bailar. Era sociable, tenía facilidad para hacer amigos y confiaba mucho en ellos cuando lograban ganarse su amistad.
Aquel 20 de febrero, María Antonia había regresado de su trabajo como cocinera en un restaurante cuando una de sus hijas le avisó que Carlos había salido alrededor de las seis de la tarde pero que no habían logrado saber nada de él después de las siete de la tarde. Al principio, María creyó que debía de estar con la muchacha que antes era su pareja, pero al pasar las horas, comenzó a preocuparse por el paradero de su hijo.
La familia salió a buscarlo y comenzaron a preguntar a los amigos de Carlos por la última vez que lo habían visto.
Uno de ellos les comentó que Carlos había ido a un velorio y se quedó acompañado de un antiguo compañero de secundaria. María Antonia salió a buscar a ese conocido hasta el lugar que le dijeron que había estado con su hijo y aunque grito, nadie salió para atenderla.
Mientras eso sucedía, el resto de la familia de Carlos dio con una publicación en Facebook donde se reportaba la privación de la libertad de dos hombres en un auto-lavado, por lo que alcanzó a leer, se habrían llevado a Carlos con el carro enjabonado. Luego, de la localización sin vida de un hombre, presuntamente, uno de los hombres privados de la libertad en Las Coloradas.
Se trataba de Carlos.
“Fue un golpe bien, bien fuerte para mí porque yo esperaba a mi hijo con vida. Yo esperaba que mi hijo llegara con vida a la casa”, recordó.
Su hija y su hermano fueron quienes acudieron al Servicio Médico Forense y reconocieron el cuerpo. María Antonia dice que no tuvo fuerzas para acompañarlos, solo supo que fue localizado con cinta canela en las manos pero le cuesta conocer detalles de lo sucedido con su hijo. Se niega a hacerlo, ya que sigue sintiéndose incapaz de escuchar esa información.
El domingo 23 de febrero, pudieron sepultar a Carlos Javier.
Antes de su muerte, María Antonia le propuso irse de Culiacán porque le preocupaba la situación de violencia por la que se encuentra atravesada la ciudad, aún así, Carlos no aceptó. Su hijo respondió que no tenían ellos por qué abandonar su casa o su ciudad, ya que ninguno se encontraba relacionado con alguna cédula o actividad delictiva.
“Una vez le dije: ‘Hijo, la verdad, vámonos de aquí, porque ya esto ya es de más’. El me contesto, ‘¿Y por qué me voy a ir yo, mami? ¿Por qué nos vamos a ir? Nosotros no tenemos nada que ver. Nosotros no debemos nada?’ (…) Cómo me duele no haber insistido”. dijo Antonia.
Tiempo después de lo sucedido, los amigos de su hijo le hicieron llegar unas fotografías donde el último hombre con el que Carlos fue visto había sido detenido por la Secretaria de Defensa Nacional; los militares lo habían detenido con un arma. Sin embargo, lo que llamó la atención de la madre no fue la detención, sino que en la foto se alcanza a apreciar que el hombre portaba unos tenis que ella identificó como los mismos que llevaba Carlos.
Inmediatamente se comunicó con los policías investigadores que llevaban la carpeta de su hijo y les comunicó el hallazgo, les pidió que se comunicaran con quienes hicieron la detención.
Los investigadores acudieron a su domicilio y ella volvió a relatar todo lo que había sucedido -desde el hecho hasta el hallazgo del calzado-, sin embargo, según recuerda, aunque uno de los investigadores si vio las similitudes entre los indicios, el otro rechazó que los zapatos coincidieran.
María Antonia asegura que, después de esa visita, no recibió nuevas comunicaciones sobre el caso.
Desconoce qué diligencias se realizaron a partir de su relato y si la persona señalada fue investigada por el asesinato de Carlos Javier.
La falta de información la ha llevado a considerar una protesta frente a la Fiscalía. Quiere acudir con la imagen de su hijo y exigir que le expliquen qué ha ocurrido con la investigación.
“Quiero irme y plantarme allá afuera de la Fiscalía, a mí no se me hace justo que yo les haya dicho y me tiran a loca”, señal

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