Mazatlán, Sinaloa.- Carlos Emilio Galván Valenzuela se levantó de su silla para ir al baño del restaurante-bar Terraza Valentino de Mazatlán ya no volvió con quienes convivía. Era la madrugada del 5 de octubre del 2025.

Este lunes 5 de octubre se cumple un año de su desaparición en este negocio del que era copropietario Ricardo Velarde Cárdenas, exsecretario de Economía de Sinaloa, quien actualmente está siendo investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del gobierno de México.

El caso escaló a nivel nacional y fue cimbrando la estructura del gobierno de Sinaloa. La presión tumbó a Velarde Cárdenas. El 23 de octubre, renunció como secretario de Economía.

“Desde el inicio, como empresa, hemos colaborado con las autoridades conforme marcan los protocolos legales y continuaremos haciéndolo con mayor enfoque, confiando en que la verdad saldrá a la luz”, señaló en una carta pública.

El caso fue atraído por la Fiscalía General de la República. Recientemente se dio a conocer que Velarde Cárdenas fue citado a declarar en calidad de testigo. El expediente sigue abierto.

LA MADRE

 

Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio, volvió a hacer un recuento del caso y a hablarle a su hijo a través de una carta publicada en sus redes sociales.

“Hoy el calendario dice 365 días. Yo no sé contarlos así. Los he vivido uno por uno, como un invierno que no termina, despertando contigo en el pensamiento y acostándome contigo en la oración. Desde la madrugada del domingo 5 de octubre de 2025, en Terraza Valentinos, Mazatlán, Sinaloa, todo cambió. Y desde entonces, una pregunta se cuela en los silencios, en lo más cotidiano, en cada rincón de la casa: ¿dónde estás?”

Le dice que es un tesoro que Dios puso en sus brazos hace casi 22 años, que lo vio crecer. Y que su lugar sigue intacto, esperándole.

LA BÚSQUEDA

 

Brenda Valenzuela señala que han sido 365 días buscando en cada despertar, en cada rostro, en cada camino, en cada ruta de bicicleta, en el sol, en el aire. Ha esperado una llamada, ha esperado verle llegar.

“Hay una angustia en mi pecho que me consume, y una ausencia que duele en el cuerpo y en el alma. He vivido en un lugar sin respuestas, donde el tiempo no cierra. Y aun así sigo, me alimento de tu recuerdo y de tu esencia, de cada canción, de cada uno de tus platillos favoritos, de tu sonrisa. Te llevo conmigo en cada pensamiento, en cada respiro. Camino y construyo, por ti y por tus hermanos. Te abrazo en cada persona que dice tu nombre, en cada oración que ilumina tu camino”.

Brenda Valenzuela dice que ha habido miedo, cansancio, decepciones y días en que parecía que ya no se podía más. Pero que hay algo que nada ha podido tocar, inquebrantable: su amor por Carlos Emilio, su fe en Dios y la certeza de que va a llevarlo con ella a casa.

“Y si de alguna forma esto llega a ti, hijo, que esa certeza sea una puerta abierta. Aquí está tu casa, tu mamá, tus hermanos, tu nombre. Aquí te esperamos con los brazos abiertos”.

HASTA QUE VUELVAS

 

La madre también le habla a quien tiene en sus manos el camino de su hijo:

“Te lo vuelvo a pedir, de madre a corazón, con la voz cansada pero sin haber perdido jamás la esperanza: mírame. Detrás de este nombre hay una vida, una mesa con un lugar vacío, unos hermanos que preguntan, una madre que no ha dormido en paz un solo día. Tú también eres hijo de alguien. Alguien te esperó, te cuidó, te abrazó. Te lo pido otra vez, con el alma abierta: que algo dentro de ti se conmueva. Que el corazón pueda más que cualquier otra cosa. Que lo dejes volver a casa”.

Dice que lo único que quiere es volver a abrazar a su hijo. “Hasta que vuelvas, no dejaré de nombrarte en voz alta, con todo el impulso que nace del amor. Tu nombre atraviesa espacios y corazones, y se convierte en oración. Tu mamá y tu familia no se rinden”.