Culiacán, Sinaloa.- En una ciudad donde la violencia ha obligado a negocios a bajar sus cortinas y ha cambiado la manera en que las personas habitan sus calles, Basti y Blanca Beltrán decidieron abrir un espacio para el café, la fotografía y el encuentro. Su apuesta con Alquimia va más allá de servir bebidas: quieren que fotógrafos, jóvenes y personas interesadas en la imagen encuentren una comunidad donde aprender, compartir ideas y crear en conjunto.
Alquimia Café y Films abrió sus puertas el 3 de agosto, después de que ambas firmaran el contrato del local en junio y dedicaran las siguientes semanas a limpiar, pintar y acondicionar el espacio por cuenta propia. El proyecto reúne el deseo de Blanca de tener una cafetería y la experiencia de Basti en la fotografía, además de su intención de contar con un laboratorio para revelar película.
“Se hizo como parte para las personas, no para nosotros”, explicó Basti.
La idea no es competir con quienes se dedican a la fotografía, sino generar colaboración mediante el intercambio de consejos, experiencias, contactos y conocimientos.
“Al final esto es para todos”, reiteró.
Esa intención ya se ha traducido en caminatas fotográficas gratuitas y talleres, entre ellos uno con el fotógrafo José Luis Arellano. También preparan un bazar y buscan mantener actividades que acerquen a más personas a la fotografía y otras expresiones culturales.
Entre sus planes está el continuar organizando talleres para que las personas aprendan el proceso fotográfico analógico desde la toma de imágenes hasta el revelado de los rollos.
Recuperar los encuentros alrededor de la fotografía
La historia de Alquimia está presente en los objetos que ocupan el local. Una mesa con empaques de rollos fotográficos recuerda a los comedores de las abuelas, donde debajo de un vidrio se guardaban fotografías y recuerdos. Las cámaras, los libros y otros artículos también remiten a épocas en las que las imágenes se conservaban en álbumes y negativos.
Blanca contó que esa nostalgia se ha trasladado a las experiencias de quienes visitan el café. Algunas personas han llevado negativos familiares para revelar fotografías de seres queridos que ya no están. En otra ocasión, una joven descubrió que un rollo que conservaba desde la infancia contenía imágenes de ella cuando estaba en el kínder.
Así, la fotografía se convierte en algo más que una actividad profesional: también es una forma de recuperar historias y compartirlas con otras personas.
Otro de los atractivos del lugar es la cabina fotográfica, diseñada por las propias fundadoras. La idea surgió al observar a jóvenes que acudían a graduaciones en las inmediaciones y pensar en una manera de ofrecerles un recuerdo distinto.
“Estábamos buscando un gancho y un día vi muchos jóvenes saliendo de la graduación y ahí fue cuando pensamos en el photobooth. Lo mandamos a hacer desde cero, hasta vimos tutoriales”, contó Basti.
Una apuesta por lo que Culiacán también construye
Para ellas, hablar de Culiacán también significa reconocer a quienes hacen cultura, desarrollan proyectos creativos y mantienen espacios de encuentro. Por eso buscan que Alquimia contribuya a fortalecer la comunidad fotográfica local, sin convertir el trabajo de otras personas en una competencia.
Esto, incluso, lo definen como parte del ciclo de este mismo lugar. Basti recordó que el local había sido anteriormente un laboratorio fotográfico. Su antiguo propietario, el fotógrafo Pascual Rico, fue una de las personas cuyo trabajo la inspiró durante su adolescencia. Descubrir esa historia le dio un significado adicional al proyecto: regresar a un espacio vinculado con la fotografía y darle continuidad desde una propuesta distinta.
A futuro, ambas esperan que Alquimia crezca sin perder su esencia y que más personas se acerquen a aprender, compartir sus trabajos y proponer actividades.
“Ojalá que en cinco años podamos seguir creciendo. Si ahorita, en estos meses, no dejo de sorprenderme, quiero seguir sorprendiéndome. Llegar a más partes”, planteó Blanca.
Alquimia Café y Films se encuentra en la colonia Centro de Culiacán, sobre la calle Rafael Buelna 233, frente a la preparatoria STASE. Abre de lunes a viernes de 8:00 a 18:00 horas, y los sábados y domingos de 9:00 a 18:00 horas.







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