El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Sinaloa exhorta a la población a reconocer las señales de alarma de un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como evento vascular cerebral (EVC), y solicitar atención médica inmediata, debido a que el tiempo es determinante para mejorar las posibilidades de recuperación.
Este padecimiento ocurre cuando se obstruye una arteria que lleva sangre al cerebro o cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia. Ambas situaciones representan una urgencia médica que puede ocasionar secuelas en el movimiento, el lenguaje y otras funciones, así como poner en riesgo la vida.
Para fortalecer la respuesta oportuna ante estos casos, el IMSS cuenta con el protocolo Código Cerebro, estrategia nacional que vincula los tres niveles de atención y establece una ruta para agilizar la valoración clínica, confirmar el diagnóstico mediante estudios de imagen e iniciar el tratamiento indicado. Su propósito es disminuir los retrasos y favorecer un mejor pronóstico funcional.
Al respecto, el doctor Brayan Carrasco, jefe del área de Urgencias del Hospital General Regional No. 1, en Culiacán, compartió: “en el área de urgencias vivimos una realidad todos los días: ante un evento vascular cerebral, cada segundo cuenta. La estrategia Código Cerebro nos permite coordinar de forma inmediata a todo nuestro equipo —desde urgencias hasta imagenología— para actuar dentro de los tiempos críticos”.
Mediante este protocolo, el personal de salud identifica los síntomas neurológicos, determina la hora en que comenzaron y realiza una evaluación prioritaria. La tomografía de cráneo permite distinguir entre una obstrucción arterial y una hemorragia, información indispensable para decidir el manejo adecuado.
Código Cerebro busca reducir el tiempo entre el ingreso a Urgencias, el diagnóstico y el inicio del tratamiento dentro de la primera hora de llegada al hospital. En pacientes con un evento isquémico, causado por un coágulo (trombólisis), puede administrarse un medicamento intravenoso para disolverlo, el cual generalmente se considera dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas.
De acuerdo con las características de cada caso, también se valora la trombectomía mecánica —para extraer el coágulo mediante un catéter— y la rehabilitación posterior para favorecer la recuperación de las funciones.
Ante esto, el especialista enfatizó la importancia de actuar con rapidez: “si detectas que alguien presenta desviación en la boca, debilidad repentina en un brazo o una pierna, y dificultad para hablar, no esperes a ver si los síntomas pasan ni pierdas tiempo valioso en casa. Una atención oportuna no solo salva vidas, sino que puede evitar secuelas permanentes y devolverle la funcionalidad a un paciente”.
Entre las principales señales de alarma también se encuentran la pérdida súbita de la visión, falta de equilibrio o dolor de cabeza intenso e inesperado, recordando que ante cualquiera de estos síntomas se debe llamar al 911, incluso si desaparecen después de unos minutos.
Para reducir el riesgo, se recomienda mantener controlada la presión arterial, los niveles de colesterol y glucosa, además de evitar el tabaco, realizar actividad física y mantener una alimentación óptima. El seguimiento médico y el apego al tratamiento son fundamentales para la prevención.
El IMSS en Sinaloa invita a las familias a conocer estas señales y actuar con rapidez: ante un posible evento vascular cerebral, cada minuto cuenta.

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