El comercio de Culiacán enfrenta el riesgo de una nueva ola de cierres de establecimientos durante los primeros meses de 2027, de acuerdo con la Unión de Comerciantes de Culiacán (UCC). La agrupación advierte que el número de negocios que han bajado sus cortinas podría acercarse a los 5 mil en el municipio, ante la persistencia de una crisis económica que mantiene las ventas hasta 50 por ciento por debajo de los niveles de 2023.
Óscar Sánchez Beltrán, líder de la Unión de Comerciantes de Culiacán, señaló que existe preocupación entre los micro y pequeños empresarios, varios de los cuales ya consideran cerrar definitivamente sus establecimientos si las ventas de fin de año no les permiten cubrir sus compromisos financieros y operativos.
El dirigente comercial estimó que durante 2026 han logrado identificar alrededor de 3 mil 100 negocios cerrados en el municipio. Sin embargo, advirtió que la cifra podría incrementarse durante enero y los primeros meses de 2027.
“Muy posiblemente esa cifra se puede incrementar en el 2027, a principios del año, y podamos llegar cercano a un cierre de alrededor de 5 mil negocios. Principalmente micros y pequeños comerciantes”, advirtió.
Sánchez Beltrán explicó que la frecuencia de cierres reportados por su organización ha disminuido respecto a los primeros meses del año. Mientras que entre enero y julio llegaron a registrar hasta ocho establecimientos cerrados diariamente, actualmente reciben reportes de aproximadamente un negocio por semana.
Comercios venden la mitad que en 2023
De acuerdo con Sánchez Beltrán, las ventas de los establecimientos que integran su organización representan actualmente alrededor de 50 por ciento de lo que comercializaban en 2023.
Observa que la reducción del consumo está relacionada con la falta de certidumbre, el desempleo y la reducción de la capacidad de compra de las familias, particularmente entre los sectores populares que representan buena parte de la clientela del comercio tradicional. Estos efectos sobre las economías familiares serían un producto directo del deterioro en el panorama económico de la ciudad, a raíz del inicio de la crisis de seguridad en Sinaloa en septiembre de 2024 producto del estallido de la guerra interna del cártel de Sinaloa.
Sánchez Beltrán señaló que el posible cierre de miles de establecimientos no depende exclusivamente de las ventas, sino también del nivel de endeudamiento que enfrentan los comerciantes después de varios meses de dificultades económicas.
De acuerdo con sus estimaciones, cada comerciante tiene al menos dos créditos contratados para mantener sus negocios en funcionamiento, ya sea con la banca privada, programas gubernamentales o prestamistas particulares.
A estas obligaciones se suman adeudos en el pago de rentas, compromisos fiscales y laborales, así como gastos operativos que cada vez resultan más difíciles de cubrir.
El dirigente explicó que diciembre será determinante para muchos establecimientos, pues necesitan obtener utilidades que les permitan continuar operando. Sin embargo, advirtió que algunos empresarios ya consideran cerrar incluso si registran ventas durante la temporada decembrina, debido a que sus compromisos financieros han rebasado su capacidad de recuperación.
A la crisis económica se agregan los efectos de la violencia en Sinaloa. Según Sánchez Beltrán, entre 5 y 8 por ciento de algunas ventas de fin de semana provenían de consumidores que viajaban a destinos como Mazatlán, que hoy presentan elevada incidencia delictiva y su recepción de visitantes ha sido afectada.

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