Empresarial

El coronavirus derrite el negocio de David

Ante la incertidumbre provocada por la baja de clientela, David tomó decisiones. De los cinco empleados que tiene solamente dejó a uno ayudándole. Solo que la situación empeoró…

A mediados de marzo la preocupación empezó a echar raíces en David. Los clientes no llegaban. Las ventas iban en picada. Y su negocio de nieves se derretía ante la palabra pandemia.

Y nada, que ahora a inicios de abril ya no se preocupa; ahora ha virado hacia el temor porque nadie sabe qué pasará con la economía, con los pequeños empresarios, con esto del coronavirus que ha puesto todo de cabeza.

David Vázquez es un emprendedor. Tiene una franquicia de nieves Thrifty en la plaza Fórum de Culiacán, un espacio desierto en estos días de contingencia sanitaria.

Recuerda haber seguido las noticias sobre la pandemia y cómo esta empezó a acercarse a su realidad inmediata. Entonces apareció esa frase con doble filo: “Quédate en casa“.

La frase, vigente aún, busca cuidar la salud. Eso lo sabe David. Y lo entiende. Es una buena estrategia de contención.

Pero al mismo tiempo la frase arrastra y desdibuja. El “Quédate en casa” le pega  al empresario. Descoyunta sus planes. Tumba las ventas, aleja al cliente. Nubla el panorama del pequeño emprendedor.

Nada, ni una malteada hoy. Ni un sándwich helado mañana.

“Las ventas fueron bajando desde que anunciaron que debíamos quedarnos en casa. Fue a mediados de marzo y desde entonces el flujo de clientes bajó drásticamente…”, resume ya resguardado en casa, a la espera de que la pandemia pase, baje de intensidad o desaparezca.

Tiempo atrás ya había emprendido una papelería. Le dio vuelta a la página. David Vázquez siempre tuvo en mente adquirir una franquicia. Por eso cuando lo contactaron con una persona que estaba traspasando la de nieves Thrifty no lo pensó demasiado. Era la opción, la oportunidad que esperaba.

Acostumbrado a emprender negocios, cerró el trato del traspaso y puso empeño y dedicación por delante.

“La verdad ya puesto en marcha se te vienen muchas emociones. El verlo como una realidad después de tanto esfuerzo… Además es un negocio familiar en donde todos siempre están apoyándome, inclusive trabajándolo en algunos momentos”.

Hasta antes de esta pandemia el negocio funcionaba de la mejor manera. El consumo de nieves marcaba buenos números. Había venta. Había clientes.

Pero llegó el tiempo en que ni un waffle salía. Nada, ni una banan split.

Las ventas ya no le alcanzaban para cubrir los 40 mil pesos por la renta y la nómina. Ante la incertidumbre provocada por la baja de clientela, David tomó decisiones. De los cinco empleados que tiene solamente dejó a uno ayudándole.

Solo que la situación empeoró. Se vio forzado a bajar la cortina. Cerró y ya forma parte del aislamiento social al que ha obligado el Coronavirus en Culiacán, en Sinaloa.

“Ya todos estamos en casa. Fue hasta el 31 de marzo que se trabajó. Ahorita está cerrado el negocio… Si esto se alarga más de lo que hasta ahorita nos han informado, creo que ocuparemos el apoyo del gobierno para poder hacer frente al tema económico”, dice.

Estos días, continúa contando, han sido de preocupacion por la pandemia… De mucha preocupación por el tema económico ya que existe la incertidumbre de cuánto vaya a durar.

Nada, ni una crepa. Ni una fresa con crema.

Asegura que hasta el momento no he recibido apoyo del gobierno. Espera aguantar hasta donde le sea posible la actual situación.

Quién sabe de qué madera está hecha la mentalidad de los emprendedores que a toda adversidad, que a todo mal tiempo, le ven grietas y solo ellos alcanzan a ver la luz. David es uno de esos. Así piensa. Eso cree. Y lo cree con el mejor de los ánimos.

“Estoy seguro que saldremos más fortalecidos después de que pase esto. Antes que nada pues tener los cuidados para salir adelante, que así será. Este año, ya en el corto tiempo, estoy por abrir otra franquicia que ya se los daré a conocer”.

¿Optimismo? ¿Buena cara? No, esos son los empresarios, los emprendedores. Así piensan. Siempre adelante. Viendo más allá, un paso de más o hasta tres.

Por último, aunque David sabe que el que la gente se quede en casa le merma el negocio, él llama a la comunidad en general a hacerlo. A atender eso de “Quédate en casa”.

“Y hacer caso a todas las recomendaciones de higiene. Creo que si todos ponemos de nuestra parte, enfrentaremos de la mejor manera este problema”.

Nada, que una nieve es helado dulce de la vida. Y la pandemia es el lado amargo del mundo actual.

Nada, ni un frappé.

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