Segunda de tres partes

El 21 de diciembre de 2023 una cinta amarilla con la leyenda “Precaución” bloqueaba el acceso a la playa en Olas Altas, uno de los sitios emblemáticos de Mazatlán, Sinaloa. Las autoridades municipales y sanitarias las colocaron porque hubo un hallazgo tóxico: se encontró una gran cantidad de bacterias provenientes de heces fecales en las aguas de ese destino turístico que se podían ver con tomas aéreas, una mancha color café que se expandía con las olas entre el azul del mar.

Eran aguas negras, una serie de derrames que ocurrieron en el mes de diciembre por la zona de descarga de aguas pluviales ante la gran carga de aguas residuales que no son soportadas por el sistema de drenaje municipal, debido a que hay una gran cantidad de personas que cada fin de semana visitan el segundo destino turístico más importante del noroeste de México, colapsando los servicios públicos.

“Dicha infraestructura está formada por una red mixta, la cual funciona a través de la gravedad y bombeo. Sin embargo este proceso se ve limitado cuando el agua pluvial se mezcla con residuos y estos se introducen a las tuberías, colapsando el sistema y la vida útil del mismo. Tal situación se hace más visible en temporada de lluvias o días lluviosos, donde la saturación de las redes producto de la precipitación pluvial, produce brotes de aguas negras en la vía pública, ocasionando un ambiente insalubre en toda la ciudad y principalmente en el Centro Histórico”, señaló el Instituto Municipal de Planeación en el plan parcial del Centro histórico.

Hay tres colectores que tienen derrames de aguas negras, son el Colector Roosvelt en el Centro Histórico, el canal de la avenida Emilio Barragán y el Colector Internacional, sobre la avenida Gabriel Leyva.

Las descargas de aguas negras han sido una constante en el último año, no solamente en Olas Altas, también en otros lugares como Playa Pinitos o la zona de playa detrás del Monumento al Pescador, dos sitios tradicionales de afluencia turística local.

Esa gran cantidad de agua insalubre debería ser filtrada normalmente en las 11 plantas tratadoras que hay en la ciudad de Mazatlán, cuya capacidad de procesamiento es de 1,060 litros por segundo, aunque por la gran cantidad de turistas que se presentan semanalmente, estos centros son sobreexigidos a casi el doble. Hacer crecer su capacidad requiere, de acuerdo con autoridades municipales, hasta 70 millones de pesos (unos 4.1 millones de dólares). Además, no se trata solo de las plantas tratadoras, sino de una red de cárcamos que trabajan al 60 por ciento de su capacidad por falta de mantenimiento.

Debido a la falta de mantenimiento profundo y al deterioro por el uso constante, los equipos de rebombeo de esos 11 cárcamos están trabajando en un promedio entre el 30 y el 60 por ciento de su capacidad, es decir, trabajan a marchas forzadas para cumplir con su función”, se lee en un comunicado de la Junta Municipal de Agua Potable publicado en enero de 2023. A la fecha, no se cuenta con un proyecto de contratación pública para la reparación de esos cárcamos.

El drenaje, sin embargo, no es el único problema que hay por reparar. En Mazatlán hay una red de agua potable vieja compuesta de tres tuberías funcionando, una de ellas, la que distribuye la zona industrial, el Centro de la Ciudad y el atracadero de barcos. Otras dos distribuyen de agua a las colonias que albergan a más de 500 mil habitantes y la zona turística, que solo en 2019 recibió a 4.7 millones de personas.

La Secretaría de Turismo federal reveló en 2018 que ese turismo usa 330 veces más agua que toda la población de Mazatlán y que la infraestructura hidráulica era insuficiente. La Junta Municipal de Agua Potable señaló que se requiere de una “cuarta línea” para surtir de agua a todos sus habitantes. Ese, sin embargo, es un proyecto que tiene más de 15 años en discusión.

El agua se ha privilegiado al turismo y al menos el 30 por ciento de las colonias de Mazatlán tienen constantes cortes de agua.

“Esto tiene que ver, sobre todo, que no solamente son más habitaciones por noche agarrando agua, sino que son edificios verticales que tienen amenidades que jalan mucha agua”, dijo Sandra Guido, Activista y directora de Conselva, una organización civil dedicada a la conservación de las selvas y costas del noroeste de México así como la sustentabilidad de comunidades.

“Hablamos de jacuzzis, albercas, etcétera. Todo esto demanda volúmenes de agua muy grande”.

Se requieren de inversiones millonarias para poder reparar los problemas de Mazatlán, aunque eso no se observa a simple vista, como sí sucede con cientos de torres que se levantan sobre la franja costera.

Una solicitud de información hecha para este reportaje revela que hay un gran auge inmobiliario, con proyectos de edificios de departamentos hechos únicamente para renta vacacional. Desde el año 2016 a agosto del 2023 se habían otorgado hasta 935 permisos de construcción para edificios de departamentos en Mazatlán. En promedio, es como decir que cada tres días se otorgó un permiso para hacer torres de departamentos. Un 70 por ciento de esos proyectos está ubicado frente a la playa.

“Antes tenías tranquilidad, podías escuchar las olas, estaba bien. Desde que tenemos tantas torres lo único que escuchas es el ruido de las máquinas trabajando”, dijo el señor Santos Joel Cañedo Rodríguez, miembro del comité de vecinos del fraccionamiento Sábalo Country.

 

En 2022, el Ayuntamiento de Mazatlán denunció que desde 2016 se iniciaron hasta 70 proyectos con permisos irregulares, más otros 40 que comenzaron sin haberse aprobado por el Cabildo.

Ahora mismo se cuenta con la construcción de centenas de torres que puede observarse por el Malecón y la Zona Dorada del Puerto, así como en la Marina, la zona llamada Cerritos y en La Escopama. Éste último lugar es considerado un sitio de conservación ecológica, pero ahí hay hasta cinco permisos de construcción para nuevas torres.

Esas torres, sin embargo, se han estado construyendo en la zona de playa, siendo parte de la erosión de la misma.

En La Escopama se puede observar la construcción de torres de departamentos que ya incluyen muros de contención donde golpean las olas y, al mismo tiempo, generan erosión que a corto o mediano plazo terminarán provocando derrumbes, como ya ha sucedido en ese mismo lugar.

Las torres de departamentos en La Escopama no cuentan con servicio de drenaje ni agua potable, están fuera del control municipal. Se construyen con fosas sépticas y el agua está limitada al uso de cisternas -también llamados aljibes- que son rellenadas con pipas.

Esos desarrollos inmobiliarios que se construyeron -o están en proceso de construcción- son únicamente para un mercado llamado “de renta vacacional”, que sirve como alquiler de corta estancia.

“Lo que tenemos son desarrollos que están usando videos e imágenes del mar chocando con los edificios. La gente que no sabe lo ha de ver bien, pero los que sí saben… Esos edificios se van a caer pronto y las inversiones se habrán caído”, dijo Sergio Letamendi, agente inmobiliario con más de 14 años, afiliado a la empresa de bienes raíces Keller Williams.

La zonificación y uso de suelo determinado por el Ayuntamiento de Mazatlán establece que La Escopama es un sitio de “preservación ecológica”.

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¿Qué dice la Ley ambiental para el desarrollo sustentable del Estado de Sinaloa?

Artículo 91. Las zonas de preservación ecológica de los centros de población, son aquellas regiones biogeográficas en las que existen uno o más ecosistemas no alterados significativamente por la acción del ser humano que se requieren ser conservadas para mantener el equilibrio ecológico, no importando la distancia a que se encuentren de un centro de población. Las zonas de preservación ecológica de los centros de población tendrán la denominación que determine la declaratoria correspondiente. En ningún caso se podrán emplear aquellas denominaciones que se aplican a las categorías de las áreas naturales protegidas reservadas a la Federación.

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La Escopama afectado por la construcción de torres de departamentos, todas en zona de playa, donde hay ofertas de venta como inversiones para renta vacacional.

Aunque ese lugar no es el único donde se han construido -y construyen- torres fuera de lo que se establece en los planes ecológicos y de desarrollo sustentable.

Hay por lo menos 395 proyectos inmobiliarios que se autorizaron por el Ayuntamiento de Mazatlán para la construcción de torres de departamentos con uso vacacional, en sitios donde la categoría es “Habitacional Media y Alta Densidad” y parte de sus prohibiciones -según el propio Plan de Desarrollo- es el hospedaje.

Uno de esos desarrollos inmobiliarios que están construidos en zonas habitacionales, pero dedicados a la renta vacacional fuera de la zona de playa, es Real del Valle, con 96 permisos de construcción otorgados en los últimos 8 años.

Las construcciones se han cimentado sobre una zona de selva baja caducifolia, desgajando cerros y construyendo sobre estos viviendas con costos superiores a los 3.4 millones de pesos (198 mil dólares).

Pero para hacerlo ha implicado la tala de selva baja caducifolia y el desgajamiento de cerros, los cuales sirven, entre otras cosas, para el almacenamiento de agua de manera natural.

La afectación en Real del Valle fue señalada, incluso, por el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), en el atlas de riesgo que está actualizado hasta 2017.

Real del Valle: La zona se cataloga como de peligro por las excavaciones en el cerro; dependiendo del diseño de las excavaciones y su estabilización, se puede considerar como una zona sin peligro debido al sitio de la construcción de las casas habitación y la zona de amortiguamiento. Sobre el cerro más próximo a la zona de construcción se generó el perfil para obtener los factores de seguridad, como se observa los valores van disminuyendo hacia la zona de menor pendiente, sin embargo, el grado de desforestación observado es un factor de riesgo (FUENTE: IMPLAN Mazatlán).

¿En qué afecta la construcción de torres de departamentos en zonas indebidas?

 

¿Te acuerdas de Otis?”, se preguntó el activista digital Juan Carlos Franco, especializado en meteorología, con residencia en Mazatlán. Apenas el 25 de octubre el huracán Otis devastó Acapulco. Fue un huracán de rápido desarrollo que afectó todo el puerto, impactó con una fuerza de categoría 4 a 5 en un periodo muy corto por los efectos del cambio climático y causó pérdidas económicas por valor de unos 53 mil millones de pesos en México.

“Un huracán categoría 5 pasó por una zona metropolitana, además de que tiene el registro de que es el primer huracán categoría 5 que impacta la zona del Pacífico de México, desde que iniciaron los registros en 1949”, explicó Franco.

-Vemos un gran auge inmobiliario, pero eso qué tanto afecta a que Mazatlán sea resiliente

-”De hecho, dejó de ser resiliente. En el pasado hubo impactos de ciclones, como Olivia en el 75, el huracán Tico en el 83, también tenemos más atrás un huracán en el 43, que según registros tocó tierra como categoría cuatro en el sur del Estado. Ya recientemente tenemos el huracán Lane en el 2006… Sinaloa tiene un amplio historial de huracanes, pero recientemente ha disminuido mucho esa tendencia. Últimamente ha aumentado un poco. Apenas en 2019 tuvimos a Narda como tormenta tropical, en el 21 fue Nora y Pamela, en el 22 con el huracán Orlane. Esta región sí es muy resiliente, pero últimamente dejó de serlo”

Sinaloa, desde que comenzó el registro de ciclones, tiene hasta 49 ciclones tropicales que impactaron en las costas, la segunda entidad con más impactos solo por debajo de Baja California Sur.

-¿Si de pronto llegara un huracán como Otis?

-Bueno, el problema de Mazatlán es que es una zona baja, está construida sobre zonas que eran lagunas, manglares… ese es un problema, las inundaciones. Una marejada ciclónica, que puede causar un huracán de esa magnitud, sí va a ser catastrófico.

Aunque no solo se trata de inundaciones, sino de problemas de vientos y el cambio que se ha tenido en las mareas, agregó la especialista Sandra Guido.

“Estos desarrollos que están frente al mar, cuando están frente al mar, pero tienes la costera en frente, estos desarrollos lo que están haciendo es representar una pared contra vientos que pueden tener, si es un huracán con categorías muy altas, estamos hablando de que es una pared vertical, no sabemos si esos desarrollos están listos para sostener un huracán, no conocemos de sus cimentaciones, si están listos para detener 20 o 25 pisos con esas ráfagas de viento. ¿Nos estamos preparando para un desplome ante viento?”, dijo Guido.

Otra de las problemáticas es la alta erosión que se da de manera natural, pero que fue alterada con la construcción de desarrollos en la playa, como sucede, por ejemplo, con La Escopama.

“La playa ha retrocedido, pero la zona federal no se ha modificado y eso significa que los permisos de construcción se están dando sobre la playa, cuando ya no existe zona federal porque se ha ido retrayendo. El problema es que hemos perdido playa y la zona federal no se ha actualizado”, señaló.

 

En La Escopama ya hay viviendas que se derrumbaron, una de ellas en triple zona federal: junto a una desembocaduras de río, delante de las vías del tren y sobre la playa.

La solución que han tomado las empresas desarrolladoras de vivienda es la construcción de rompeolas, llamadas también escolleras, que no son otra cosa que formaciones artificiales con rocas para que choquen las olas y que sirva como una barrera.

Sin embargo, esas escolleras lo que han provocado en los últimos 10 años es la erosión de zonas que no tenían rocas y con marejadas, como sucedió en 2021, se ha retraído la zona playa.

“Se han generado procesos erosivos exacerbados, ya los tenemos desde El Valentinos hasta Pueblo Bonito, donde hay alrededor de siete espigones que están por un lado reteniendo playa, pero por el otro lado están erosionando y cuando cambia la corriente el litoral es al revés, entonces está pasando que todas estas construcciones que tenían playas, ahora ya no”, señaló.

Las empresas desarrolladoras se promocionan, sobre todo, en cuentas de redes sociales. Es ahí donde se puede ver lo que explicaron Franco y Guido, con desarrollos que se hacen frente al mar, interrumpiendo las corrientes marinas, provocando erosión exacerbada.

Sin embargo, el mensaje es distinto, el de invitar a invertir a costos millonarios. Por ejemplo

Torres Mazatl

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Este reportaje está dividido en tres partes:

Más de mil torres se levantan sobre Mazatlán (29 de abril de 2024)
Más de mil torres de departamentos para renta vacacional se levantan sobre Mazatlán, con permisos otorgados por el Ayuntamiento, incluso sobre zonas protegidas, elevando los precios de las viviendas y afectando los servicios públicos de la ciudad, solo para beneficiar al turismo y los desarrollos inmobiliarios.

El turismo colapsó Mazatlán (30 de abril de 2024)
Más de mil torres de departamentos para renta vacacional se levantan sobre Mazatlán, colapsando los servicios públicos y afectando el medio ambiente en el puerto de Mazatlán.

Mazatlán vive una crisis de vivienda por el turismo (1 de mayo de 2024)
En Mazatlán no hay vivienda social en venta, las casas sobrepasan la capacidad económica de quienes trabajan en el Puerto, donde lo único que se vende son los departamentos de renta vacacional.