Culiacán, Sin.- El calor caía a plomo sobre las calles del centro de Culiacán, pero ni el sol inclemente ni el cansancio detuvieron a las familias que este 30 de agosto salieron a marchar. Con fotografías colgadas al pecho y pancartas en alto, caminaron para recordar y exigir justicia en el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.
Niñas y niños se sumaron a esta marcha exigiendo justicia y el regreso de sus familiares.
Las voces se unieron en un mismo grito: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Mujeres, hombres, jóvenes y niños recorrieron la ciudad con pasos firmes, como si cada latido de sus corazones marcara el ritmo de la protesta. El asfalto ardía, pero ellas y ellos avanzaban con la convicción de que su lucha no se apaga.
“El llamado a las familias es no quedarse calladas: exigir justicia y que sus desaparecidos aparezcan. Eso es lo más importante; también tenemos derecho a la verdad, a la reparación y a todos los mecanismos que nos correspondan. Ante la falta de acción, lo que más queremos es encontrarlos”, señaló Alma Rosa, quien busca desde 2009 a su hermano Miguel Ángel Rojo Medina.
La marcha estuvo encabezada por colectivos de búsqueda que, año tras año, han convertido el dolor en fuerza. Cada fotografía levantada en el aire era una historia interrumpida: hijas, hermanos, padres que un día desaparecieron y a los que sus familias no han dejado de buscar.
La marcha comenzó en las escalinatas de la Lomita y recorrió parte de la avenida Álvaro Obregón.
“Para nosotros esta marcha es para que no se olvide que tenemos nuestros desaparecidos y que los queremos encontrar y que esto es haciendo un honor, una memoria de ellos. Que el gobierno sepa que seguimos exigiendo justicia“, dijo la miembro del colectivo Voces Unidas por la Vida.
Algunas madres cargaban flores, otras sostenían las fotografías de quienes no han vuelto a casa. Todas llevaban la misma herida: la ausencia. La caminata fue también un recordatorio de la deuda que las autoridades mantienen con quienes buscan. En sus consignas resonó la exigencia de verdad, justicia y memoria, pero sobre todo la determinación de no rendirse.
Con pancartas y fotografías, familiares de desaparecidos recordaron hoy a los suyos.
En medio de la multitud, el calor se mezclaba con la esperanza. Una esperanza que no descansa, que se abre paso en cada marcha, que se multiplica en cada paso dado bajo el sol abrasador. Porque en Culiacán, como en todo el país, las familias de personas desaparecidas siguen gritando a una sola voz: no habrá olvido mientras exista búsqueda.
Los colectivos recordaron que la desaparición forzada no es un tema del pasado ni exclusivo de una guerra, más bien, es una herida abierta que atraviesa a miles de familias en Sinaloa y en todo el país. Según las cifras que manejan las propias buscadoras, más de 2 mil 800 personas han desaparecido en la entidad desde septiembre del año pasado, un número que, aseguran, se queda corto frente a la realidad de quienes no denuncian por miedo.
Se estima que fueron casi 500 personas quienes se sumaron a esta marcha.
Al finalizar la marcha, las y los buscadores se reunieron al pie del Árbol de la Esperanza, ubicado a un costado de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, para más tarde acudir al Jardín de la Memoria para celebrar una misa en honor a sus familiares que continúan sin ser localizados y para el descanso de quienes ya han sido encontrados.
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