Culiacán, Sin.- ¿Te imaginas quedar discapacitado de por vida por un accidente de trabajo? Eso le ocurrió a Jesús Adrián Beng Salazar, un hombre de 55 años que vive con una discapacidad neuromotora permanente. Su error: haber trabajado como eventual en la Dirección de Limpia del Ayuntamiento de Culiacán cuando en 2015 sufrió un accidente laboral bajo la administración del hoy diputado de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix.

Yo sufrí un accidente de trabajo en el Ayuntamiento, sin tener seguro y siendo eventual. Cuando trabajaba recogiendo basura, el entonces alcalde Sergio Torres Félix nos quitó el derecho a los servicios médicos. Un día, en 2015, me caí del camión de la basura”, recuerda.

La caída le provocó fracturas en la pierna y el brazo derecho. Aunque buscó una operación para corregir los daños, el tiempo que tardó en reunir dinero para ser atendido fue demasiado; las secuelas se volvieron irreversibles.

Como pude conseguí la operación, pero el traumatólogo me dijo que no me recuperé bien porque tardé demasiado. Míreme ahora: soy discapacitado. Mi brazo no me lo pudieron atender porque no me alcanzó”.

Jesús reconoce que Sergio Torres continuó pagándole su salario y lo reubicó en un puesto de menor riesgo dentro del Ayuntamiento. Pero cuando llegó la administración de Jesús Estrada Ferreiro, fue despedido sin explicación. Desde entonces vive de vender bolsas negras y habita en una casa prestada, sin saber hasta cuándo podrá quedarse allí.

Jesús Adrián muestra la credencial que acredita su discapacidad, emitida tras el accidente laboral que sufrió en 2015.

Aunque su credencial oficial reconoce su discapacidad neuromotora, Jesús sigue sin recibir un solo apoyo.

Estrada Ferreiro sí se animó a correrme. Intenté defenderme, pero ni Conciliación y Arbitraje me apoyó; les dieron la orden y me trataron como quisieron. ¿Qué hago? Quiero ver si hay manera de operarme para mejorar mi condición y poder trabajar. Estoy cansado de pedir ayuda, de no tener qué comer y que me den puras palabras”.

Jesús porta en el cuello la credencial que acredita su discapacidad. En el plástico se lee “discapacidad neuromotora”. El documento, emitido por el programa estatal de apoyos y vigente del 16 de abril de 2024 al 16 de abril de 2029, no le ha significado ningún beneficio desde que lo obtuvo.

Eso que dicen de que apoyan a los discapacitados son mentiras. A mí nadie me ha dado nada. Mi único error fue trabajar sin seguro y míreme ahora: vivo con dolor y sin poder hacer mucho. No es justo”, reclama.

Con una cartulina con la leyenda “Morena Justicia” escrita en ella, se acercó al pleno del Congreso del Estado para buscar ser escuchado. De momento obtuvo el compromiso de la presidenta de la Junta de Coordinación Política, María Teresa Guerra Ochoa, de escuchar y dar seguimiento a su caso.

De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social, si un trabajador sufre un accidente mientras realiza sus actividades laborales, debe recibir proyección, atención médica y una indemnización, dependiendo del daño. En el caso de Jesús, su discapacidad es permanente y el empleador sigue siendo responsable por todas las consecuencias del accidente, incluyendo gastos médicos, indemnización, pensión por incapacidad o reinstalación o indemnización por despido injustificado.

Con 15 mil pesos quisieron pagar un daño que me quedó de por vida. No lo quise aceptar, aunque había presión y vi que ni me escuchaban, por más que insistí con el abogado de Conciliación y Arbitraje. Nunca cambio nada.

 

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