La expectativa de un feliz año nuevo en Sinaloa solamente está fincada en el esfuerzo ciudadano para alcanzar la paz que sea el pilar de los quehaceres lícitos, ya que los antecedentes de la segunda mitad de 2024 y todo el 2025 impiden apostarle a la confianza de que sean las autoridades y la fuerza pública que despliegan quienes interrumpan el largo ciclo de violencia exacerbada e interminable.

Sin dejar de reconocer la importancia de los miles de elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y policías estatales y federales, y el mérito de aseguramientos, detenciones y patrullajes para la contención de la llamada narcoguerra, la realidad no da para trazar esperanzas únicamente en razón a lo que hagan o dejan de hacer los gobiernos federal, estatal y municipales.

Las estadísticas de la barbarie resultan terribles y el impacto en la percepción de inseguridad inhabilita la fe colectiva en las instituciones y los que dirigen a éstas, al tratarse de más de 2 mil 600 homicidios dolosos, alrededor de 3 mil personas privadas de la libertad y 9 mil vehículos despojados, datos que mantienen encendidas las alarmas en cuanto al armamentismo y los sicarios al servicio de las facciones que chocan al interior del Cártel de Sinaloa.

Los afanes por la paz que de igual manera han sido sostenidas desde el 9 de septiembre de 2024 a la fecha son insuficientes para crear condiciones adecuadas de tranquilidad y Estado de derecho, así como no bastan para apuntalar la acción pacificadora las más de 2 mil personas presuntas generadoras de violencia detenidas y las 164 abatidas.

Al iniciar el 2026 igual que comenzaron los casi 16 meses que lleva la confrontación entre los hijos de los narcotraficantes Joaquín “El Chapo” Guzmán y los de Ismael “El Mayo” Zambada, la indicación que emana del contexto de narcoguerra tiene que ver con la intervención social más decidida para empujar mejores decisiones de la Presidenta Claudia Sheinbaum y del Gobernador Rubén Rocha Moya tendientes a recuperar el Sinaloa que queremos para vivirlo, en toda la dimensión de tal esperanza.