Culiacán, Sinaloa.- Han pasado siete años desde que Humberto Trejo Espinal fue localizado sin vida al sur de Culiacán. Desde entonces, sus padres, Humberto Trejo Díaz y Natividad Espinal, no han dejado de buscar que el caso no quede impune. En 2026, el proceso penal por su asesinato entrará por fin a su etapa final. Sin embargo, ¿Cómo ha sido afrontar un proceso tan largo?
El 25 de enero de 2019, Humberto Trejo Espinal, con apenas 23 años de edad, fue localizado sin vida en la barda perimetral de la privada de La Primavera, ubicada al sur de Culiacán. Horas antes, su familia había comenzado una campaña digital con sus fotografías solicitando información respecto a su paradero, puesto que salió de casa pero, pasaron las horas, y no regresaba.
Para Natividad, estos años no solo han sido de cansancio físico, sino también de insomnio, ansiedad y momentos en los que no entendía para qué seguir. Dice que durante mucho tiempo no pudo dormir en horarios normales; sentía que debía mantenerse alerta para poder proteger a sus hijos, a su esposo y a sí misma.
Durante este proceso penal se ha relacionado al presunto culpable, quien por motivos legales es mencionado como Iván “N”, con diferentes personas con cargos importantes, además de un historial delictivo. Esto colocaba a Natividad en un escenario ficticio, uno donde gente entraba a su casa y le hacía daño a su familia. Este miedo le perturbaba el sueño.
Durante mucho tiempo, Naty no sabía cómo sobrellevar su dolor y permanecer firme en el proceso penal de su caso; solo pudo lograrlo gracias a su familia y al apoyo psicológico. Es con este último que aprendió a aceptar uno de los hechos más dolorosos de su vida: su hijo no iba a volver.
“Todos los días lo extraño, siempre nos hace falta en cualquier logro de la familia, evento, celebración y todo, pero para eso hay que trabajar muchísimo y poder decir: ‘Está bien, ya no vas a volver, ya no vas a venir’. Es muy difícil, te digo, porque son cosas ajenas a uno, el sentirte mal, el sentirte bien. A final de cuentas, yo ahorita me siento… digo, yo he tenido mucho apoyo psicológico por muchos años, me siento bien”, comparte.
Aun con este paso en el duelo, el cumpleaños de Humberto nunca pasa desapercibido.
Durante estos siete años, a la familia Trejo Espinal se le presentaron muchísimos baches durante el proceso legal en contra de Iván “N”, mismos que llegaron a desanimarlos, pero para Humberto Trejo Díaz soltar no era opción. Buscar justicia, dice, es un derecho de su hijo y también un ejemplo para sus otros hijos y la sociedad en general: hacer las cosas por la vía legal, aunque el camino sea largo.
“Lo más importante es que un evento de este tipo no se puede dejar pasar por alto, es el delito más grave que existe y, sobre todo, que el nombre de mi hijo no quede impune. Que el nombre de mi hijo quede como un legado hacia las personas para que no abdiquen en buscar justicia, porque estas son situaciones que si uno deja pasar por alto se van haciendo costumbre”, sostiene.
Para Natalia Trejo Espinal, el duelo no fue solo perder a su hermano mayor, sino también ver a sus padres lidiar con un proceso legal que parecía alargarse. Además, quedó como la encargada de apoyar a su hermano menor, que entonces tenía 14 años, a llevar su propio luto y ayudarlo a sobrellevar lo que había ocurrido con “Beto”.
Ella junto a sus familiares ha encontrado en la terapia y la fe un lugar para sanar y sobrellevar todo el complicado camino legal en el que se ha visto la familia Trejo Espinal, uno que a veces parece verse gris y oscurecerse aún más frente a los bloqueos.
“Para empezar, no saber qué va a pasar y cada vez estar recibiendo una noticia mala, que hay demandas y que esto… Entonces, como que siento que ves todo muy gris, que no sabes si realmente vas por el camino correcto o no, o si esto va a ser algo satisfactorio al final para nosotros o para la memoria de mi hermano”, dijo Natalia.
¿Qué pasó con Humberto Trejo Espinal?
Según la narrativa recreada por los testimonios y pruebas recabadas por la Fiscalía y expuesta en una audiencia en febrero de 2020, Humberto recibió una llamada durante la tarde del 25 de enero. Se trataba de Iván “N”, solicitando ayuda y un “raite”, ya que había sufrido un siniestro vial en la colonia Las Quintas. Humberto accedió a ayudarle y salió de su casa poco después de haber tenido comunicación con el sospechoso.
En esta misma reconstrucción de los hechos, los fiscales narran que no fue hasta estar frente al complejo de La Primavera, domicilio del presunto victimario, que el vehículo se desvió del camino hacia una zona enmontada. El presunto culpable obligó a bajar a Humberto del auto para posteriormente abrir fuego contra él. Un total de nueve disparos alcanzaron el cuerpo de Humberto: dos proyectiles impactaron la espalda; uno cuando giró su cuerpo para estar frente a frente; otros tres cuando su cuerpo sucumbió de rodillas; y un último disparo cuándo se encontraba en el suelo.
Tras el asesinato, Iván “N” arrastró el cuerpo más de doce metros, dejándolo en el estacionamiento de una plaza comercial, acto que quedó grabado en una cámara de seguridad.
En 2021, la Fiscalía del Estado de Sinaloa informó que se presentaría a más de 39 testigos a favor del caso y 52 puntos de prueba. La defensa buscó que no se tomaran en cuenta varias de estas pruebas, como la declaración de los padres de la víctima.
Asimismo, la defensa pidió que no se tomaran en cuenta los mensajes de WhatsApp que fueron proporcionados a Trejo Díaz de manera voluntaria; en estos mensajes se relaciona a Iván “N” con el caso. También solicitó la exclusión de los testimonios donde se identificaba al presunto culpable a través de imágenes. Todas estas solicitudes fueron anuladas por la jueza encargada del caso.
Aun con esto expuesto, y que estas mismas pruebas fueran determinadas por un juez de control como suficientes para vincular a proceso a Iván “N”, el caso se quedó pausado debido a un amparo interpuesto en 2022 por el acusado.
Después de siete años y tras declarar los amparos impuestos como nulos, el proceso penal por el asesinato entrará por fin a la etapa terminal. Este 19 de febrero de 2026 será la primera audiencia del caso. Este último paso se estima que podría durar hasta seis meses, pero la familia se mantiene con la esperanza de que la sentencia sea satisfactoria. La audiencia está programada para este jueves 19 de febrero, a las 9:00 de la mañana, en la Sala de Justicia Penal Oral y Acusatoria.

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