Si hablamos de carnavales, sin duda el referente popular más conocido es el del puerto de Mazatlán, dado su magnitud de alcance internacional, que al mismo tiempo se convierte en una importante derrama económica para la entidad, debido a su gran convocatoria.

Sin embargo, Sinaloa cuenta con una larga tradición carnavalesca. Por ejemplo, en la actualidad muchas personas no saben que inclusive Culiacán contó con su propio carnaval, celebrado por última vez en la década de los cincuenta.

Hoy en día el segundo carnaval más importante del estado por su tradición histórica es el de Guamúchil, festejado incluso antes que el municipio de Salvador Alvarado todavía no existiera, y este asentamiento perteneciera al municipio de Mocorito.

De acuerdo al cronista oficial de Guamúchil, Carlos Francisco Tavizón López,  los más antiguos carnavales de México eran en las ciudades norteñas. Existen registros de los que se festejaban en Guaymas, Ensenada, Durango, Cadereyta, N. L., Monclova, Coahuila y por supuesto del gran carnaval de Mazatlán.

“En la Región del Évora el carnaval es parte de nuestra cultura inmaterial, y se festeja en casi todas las ciudades y pueblos de esta región, siendo de estos el carnaval de Guamúchil el más famoso, que se festeja siempre en sus fechas exactas, siguiendo en octavas el de la ciudad de Mocorito, la ciudad de Angostura, y las sindicatura de Benito Juárez, Salvador Alvarado”, explicó en entrevista para Espejo.

El cronista menciona que el carnaval de Guamúchil se celebró por primera vez en 1920, aunque ya se festejaba en las rancherías aledañas. No obstante, en 1947 se dejó de realizar. Es a partir de 1973 que se reinicia el carnaval moderno de esta ciudad, donde se coronó como primera reina a la joven Inelva Aurora Día López, con el nombre de Inelda I.

Por otro lado, en “Carnaval de Guamúchil, una fiesta con herencia”, del autor Miguel Ángel González Córdova, se explica que después de unas cuantas celebraciones hubo un prolongado paréntesis de inactividad hasta que los miembros del denominado Club El Costal, propusieron a las autoridades municipales, presididas en 1973 por Florentino Camacho Rivera, la instauración de las fiestas del Rey Momo mediante un proyecto de servicio social.

La idea era que las utilidades que la celebración reportase fueran manejadas por un patronato para la realización de obras de interés colectivo.

“Con estos fondos recaudados por los comités de campaña de las candidatas a reina del carnaval y de los Juegos Florales, el patronato auspició la construcción del parque infantil, el estadio de beisbol, la alberca pública, la Casa de la Cultura, el Centro de Convenciones y el jardín de la entrada norte de la ciudad”, se informa en el texto.

También ese año se inicia con la costumbre más particular del Carnaval de Guamúchil, el tradicional indulto concedido por la reina, otorgando la liberación de dos personas detenidas por faltas administrativas.

Durante este acto, la reina es acompañada por el presidente municipal en turno y el presidente del Patronato del Carnaval, acto donde se invita a las personas indultadas a reintegrarse a la celebración con responsabilidad y respeto.

El indulto en este evento simboliza el perdón y la renovación del espíritu, buscando que el Carnaval de Guamúchil, además de música y fiesta, se convierta en un llamado a la unidad social y a la armonía.

En el marco de las celebraciones del Carnaval Guamúchil 2026, la Reina Kamila Valenzuela Ramos llevó a cabo el tradicional acto del indulto, otorgando la liberación a dos personas detenidas por faltas administrativas al Bando de Policía y Buen Gobierno.

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