Recoveco, Sinaloa.- El novel Gabriel García Márquez pudo haber visitado la comunidad de Recoveco, municipio de Mocorito. Se lo había prometido al profesor Cruz Hernández Fermín, quien desde hace años realizaba un festival cultural inspirado en su obra. Sin embargo, esta osadía nunca logró concretarse debido a la muerte del colombiano en 2014.

El profe Cruz, mientras tanto, murió en 2023, pero dejó un legado en toda una comunidad, que si bien no era la suya, pudo integrarse en ella primero como maestro del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 133, y luego como promotor cultural al fundar el club de lectura “La Hojarasca”, en 2004.

Este año se celebró la edición número 24 del Festival Cultural “Gabriel García Márquez”, donde una de las actividades más importantes del programa es la inauguración del Museo El Profe Cruz y Gabo, en el plantel donde daba clases.

Inauguración del XXIV Festival Cultural Gabriel García Márquez, organizado por el Club de Lectura La Hojarasca y el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 133, de Recoveco, Mocorito. Foto: Josué David Piña.

Cruz Hernández era originario de un pueblo de Veracruz. Era ingeniero agrónomo de profesión. Ejerció la docencia por muchos años en la Ciudad de México, pero en la década de los ochenta fue enviado al CBTA 133, en este rincón del país, donde aparte de sus conocimientos técnicos, divulgó su gusto por la lectura.

Por ese entonces, Recoveco era un ejido marginado. No había ninguna calle pavimentada, ni conectaba con la carretera como en el presente. Aparte de todo eso, estaba el factor de las consecuencias sociales del narcotráfico en las juventudes.

“Un día en el 2002 se le ocurrió hacer una tertulia literaria, en donde los jóvenes comentaban libros de Gabriel García Márquez. Le salió tan bien el evento que quiso repetirlo cada año con el apoyo de la dirección del plantel”, relató Guillermo Gallardo, escritor y profesor del CBTA 133, además de ser el coordinador actual del festival.

Al pasar las siguientes ediciones, el profe Cruz se propuso contactar a Gabriel García Márquez para hacerle saber que en un pueblo lejano del norte de México, se le hacía un homenaje a su obra; además, en la semana de su natalicio, la primera semana del mes de marzo.

“García Márquez, como supo del profe Cruz, le llamó por teléfono y lo felicitó, quien sugirió que se abriera la invitación al festival a escritores emergentes y de la localidad. Luego García Márquez mandó todos sus libros al club de lectura ‘La Hojarasca’”. Él los mandó desde la Ciudad de México y con dedicatoria”, comentó.

Manifestación cultural representando a los personajes de las novelas de Gabriel García Márquez y al profe Cruz Hernández Fermín.

La comunicación entre ambos personajes creció tanto, hasta que un día el escritor colombiano lo invitó a comer a su casa. En ese momento el novel le dijo que quería conocer Recoveco, pero con la promesa de que no se enteraran las autoridades de Sinaloa.

“García Márquez ya estaba mayor entonces, no quería tener un mundo de gente sobre él. Él quería venir nada más a conocer Recoveco, el club de lectura ‘La Hojarasca’, el festival. Eso fue como en el 2012, pero en 2014 falleció. Es de los pocos festivales que llevan su nombre porque él no lo permitía, pero sí quiso que el festival de Recoveco lo llevara”, dio a conocer el también profesor del plantel.

“Había una relación ya con García Márquez, de amistad, aunque por la distancia y porque Márquez ya estaba mayor, no podía haber una vinculación directa”, precisó.

La figura del profe Cruz también ya comienza a inspirar a creadores de la localidad, tal es el caso del profesor Guillermo Gallardo, quien escribió una novela inspirada en su proyecto, “El realismo mágico del profe Cruz”, publicado en 2025.

El autor comparte que la idea de dedicarle un libro surgió porque tuvo noción de la importancia y legado de su trabajo. Menciona que el festival crece con el tiempo y ahora muchos escritores acuden a participar como exponentes o espectadores.

“El profe Cruz lo que decía era que había que salvar a los jóvenes de las garras de la delincuencia organizada. Eso era lo principal. Yo me reflejé mucho en esas palabras y también en esa actitud de él porque yo pienso igual. Para mí estas comunidades lo que necesitan es un oasis de cultura y de lectura. Buscar momentos educativos donde los jóvenes puedan salir de ese círculo vicioso que existe en la zona rural”, reflexiona.

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