La alta presencia numérica y táctica de las fuerzas armadas en Sinaloa, que de acuerdo a la Secretaría de la Defensa Nacional es de 13 mil elementos, da resultados en cuanto a la detención de presuntos criminales y sus armamentos, aseguramiento de laboratorios, giros negros, e implementación de patrullajes y retenes, sin embargo, lo que está pendiente es que a tal acción le corresponda la baja en delitos de alto impacto y mejor percepción de seguridad pública en los ciudadanos.

De acuerdo con datos que el martes aportó el titular de la Sedena, Ricardo Trevilla Trejo, Sinaloa es el estado del país con mayor presencia de efectivos militares, del Ejército y la Marina, y apoyo también de fuerzas especiales, armas y vehículos blindados, además de la coordinación con el secretario de seguridad y protección ciudadana de la entidad, General Brigadier Sinuhé Téllez López.

En el mismo tenor la SSPyPC estatal informó de los resultados del Grupo Interinstitucional que combate la violencia, correspondientes a la semana del 18 al 24 de mayo, con la recuperación de 82 vehículos con reportes de robo, el aseguramiento de 27 unidades más durante tareas de seguridad, la detención de 91 personas relacionadas con diversos delitos y la incautación de 103 armas, 17 mil 961 municiones y 391 artefactos explosivos improvisados.

Sin duda la labor que realizan instituciones militares y civiles para contener a la delincuencia impide que la inseguridad crezca a mayores niveles, no obstante que los delitos de alto impacto como son los homicidios dolosos, la privación ilegal de la libertad y el robo de vehículos a mano armada continúan incidiendo en el sentimiento colectivo de desamparo y desconfianza.

La apuesta para la pacificación de Sinaloa debe continuar con la militarización y mejoría de las policías, así como el combate a la impunidad y las políticas públicas que ofrezcan oportunidades a los jóvenes antes de verse en la necesidad de implicarse con el crimen. El reconocimiento completo a las tareas para la seguridad pública llegará sin escatimarse en el momento en que a lo bien hecho hasta ahora, se le consolide con tranquilidad y legalidad generalizadas y de largo aliento.