Culiacán, Sinaloa.- Karla vio la invitación en Facebook y decidió asistir. No pertenece a ningún colectivo ambientalista ni de derechos humanos, pero desde hace días sus redes sociales se llenaron de noticias, testimonios y videos sobre la Bahía de Ohuira y la lucha que las comunidades han encabezado desde hace más de diez años para evitar la instalación de proyectos industriales en la zona.

Este jueves, 4 de junio, Karla se unió a decenas de manifestantes que al grito de ¡Aquí No! y ¡La tierra no se vende!, se manifestaron en el centro de Culiacán para exigir la cancelación de la planta de amoniaco GPO y el proyecto Mexinol.

Fueron alrededor de 200 las personas que se reunieron desde las 5:00 de la tarde frente a la Catedral de Culiacán para expresar su rechazo a ambos proyectos y manifestar su preocupación por los posibles impactos ambientales y sociales en la Bahía de Ohuira y las comunidades de la región.

Entre los convocantes estuvo el creador de contenido Filiberto Varela, quien aseguró que la movilización busca demostrar que existe un sector de la población que no está de acuerdo con el desarrollo de estos proyectos, a pesar de que la narrativa oficial dice lo contrario.

“Nos reúnen las ganas de defender el medio ambiente de Sinaloa, estamos ante una lucha histórica y queremos demostrar que la juventud ya está despierta y quiere defender su territorio”, dijo.

 

Relató que la exigencia de retirar estos proyectos de Topolobampo se ha mantenido durante más de una década, pero se fortaleció con la llegada de estructuras industriales para la planta de amoniaco de GPO, que hizo temblar al puerto por sus grandes dimensiones.

“Hubo comunicados donde la Comisión Federal de Electricidad dijo que iba a dar mantenimiento a esta zona cuando no, aprovechó para movilizar esta maquinaria que hizo temblar a Topolobampo y los dejó sin servicios básicos de luz y agua”, dijo.

Mientras la resistencia se mantiene en Topolobampo y comunidades indígenas, por pescadores y organizaciones ambientales, en Culiacán el conflicto encontró eco entre ciudadanos que a pesar de la distancia se unieron con carteles y pancartas para visibilizar y exigir un alto al desarrollo de proyectos que, aseguran, son dañinos para el medio ambiente:

“No es posible que todavía se siga entregando el territorio para ser basurero de los extranjeros y que la gente no vea la gravedad de estar comprometiendo los recursos naturales y el sustento de tantas personas y del peligro latente a kilómetros a la redonda que puede significar una fuga de amoniaco”, mencionó Anna, asistente.

“Estamos preocupados por la Bahía de Ohuira por el riesgo que cualquier accidente que se pueda producir puede causar una explosión y matar a personas, animales y el ecosistema”, agregó Támara, manifestante.

“Para defender la naturaleza, es muy importante y siento que un costo monetario no vale todo el riesgo ecológico”, expresó Manuel.

La manifestación culminó a alrededor de las 7:00 de la noche. Poco a poco, las y los asistentes abandonaron la avenida Álvaro Obregón después de más de una hora de protesta y solicitar donativos para las personas en Topolobampo que se mantienen en resistencia.

Actualmente, la planta de amoniaco registra un avance cercano al 88 por ciento y se encuentra entre los proyectos industriales más importantes que se desarrollan en Topolobampo.

Mientras la ciudadanía exige su cancelación por el riesgo ambiental, la empresa sostiene que el proyecto contribuirá a reducir la dependencia de México de fertilizantes importados, fortalecerá la producción agrícola nacional y operará con tecnología diseñada para minimizar el impacto ambiental.

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