Topolobampo, Sinaloa.– La protesta contra la planta de amoniaco en Topolobampo se trasladó este domingo al mar. Cientos de personas abordaron pangas, kayaks e incluso realizaron el trayecto a nado desde el malecón hasta la Isla Los Patos para manifestarse de forma pacífica.
Desde las 11:00 horas de este domingo, los asistentes comenzaron a reunirse en el malecón con playeras blancas y rojas con la leyenda #AquíNo. Portaban hieleras, lonas, banderas y pancartas. En esta ocasión, la movilización buscó visibilizar la oposición al proyecto desde la propia bahía.
Durante el recorrido, el sonido de los motores, el golpe del agua contra las embarcaciones y las consignas contra la planta de amoniaco marcaron el trayecto.
“Yo sí sabía del Aquí No, pero ya dimensioné la gravedad cuando vi la maquinota”, dijo una mujer que esperaba junto a sus amigas para abordar una embarcación.
Antes de partir, capitanes dieron indicaciones sobre el uso de chalecos salvavidas. También señalaron que algunos prestadores de servicios turísticos se han sumado a la protesta sin recibir pago, aportando sus embarcaciones y combustible.
El mar se encontraba agitado, obligando a los pasajeros a sujetarse de los asientos mientras las lanchas golpeaban las olas.
“Todo esto era mangle”, relató María, habitante de la zona. “Ya se acabaron dos cerros y uno de ellos era el que nos protegía de los huracanes. Antes, cuando era niña, podía nadar ahí con mis amigas”.
Alejandro, quien desde los 11 años trabaja en actividades ligadas al mar, describió la biodiversidad de la zona, como tijeretas, pelícanos, espátulas rosadas y garzas, especies que -afirmó- cada vez se observan menos.
“Para que haya planta no debe existir Topolobampo, pero nosotros llegamos primero y no nos vamos a ir”, expresó.
Tras aproximadamente casi tres horas de recorrido, la manifestación concluyó en el mar. Sin embargo, el plantón permanente contra la planta de amoniaco continúa en tierra.
En esta jornada se sumaron integrantes de la nación mayo-yoreme provenientes de Sonora, quienes anunciaron nuevas acciones de resistencia.
“Estos pueblos originarios son nuestros hermanos. Han llegado de distintas comunidades y están listos”, dijo Felipe Montaño, gobernador indígena de Ohuira.
Alrededor de las banderas de cada pueblo se reunieron para realizar un hinabatka, que en Yori -cómo se le llama quienes son mestizos o no pertenecen a la población mayo-yoreme- son diálogos espirituales. Es una bienvenida, pero también un símbolo de que todos están unidos por una misma causa: la defensa del territorio.
De acuerdo con el líder indígena, en las próximas horas se realizará una toma pacífica de la planta. Señaló que aceptarán mesas de diálogo con autoridades federales solo si se suspenden de manera paralela las obras del proyecto impulsado por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).




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