Culiacán, Sinaloa.- Aunque hoy hay más mujeres en las redacciones, el periodismo en Sinaloa sigue arrastrando deudas estructurales: falta de crecimiento profesional, centralización de la cobertura y escasa confianza en el liderazgo femenino.
Así lo advierte Martha Alicia Araujo Trapero, periodista con una trayectoria que inició en 1964 y que la convirtió en una de las primeras mujeres en integrarse a medios locales como reportera.
“Empecé en sociales, pero fue un caminito largo para ser aceptada en la sección local”, recuerda. Su paso por distintas áreas -cultura, redacción y posteriormente información local- no solo fue una ruta de ascenso, sino un proceso de formación intensiva: “Ahí aprendí mucho porque tenía que leer toda la información nacional e internacional y decidir qué se publicaba”.
Su consolidación llegó en el trabajo de campo. Araujo se especializó en cobertura de denuncia e investigación, atendiendo problemáticas sociales en comunidades rurales y sindicaturas como Navolato, Quilá, El Dorado o Costa Rica.
“Era ir a ver, checar, preguntar, conocer. Todos tenían problemas y todos tenían información”, señala.
Sin embargo, ese tipo de periodismo -territorial, cercano a la gente- hoy es cada vez menos común.
“Se ha centralizado mucho el trabajo. Ya no hay ese desplazamiento a las comunidades, y allá hay muchos problemas que no se están contando”, advierte.
Como ejemplo, menciona el impacto de la violencia en la educación, un tema que desde su percepción no ha sido abordado lo suficiente.
En cuanto al papel de las mujeres, reconoce avances en presencia, pero no en poder de decisión.
“Sí hay talento, pero no han tenido la confianza de dejar ciertos espacios en manos de mujeres”, afirma. Para ella, persiste una barrera invisible que limita el acceso a cargos directivos. “Está limitado el trabajo de las jóvenes. Hay capacidad, pero no la dejan desarrollar”.
Este estancamiento también se refleja en la falta de crecimiento profesional dentro de los medios, lo que ha provocado que muchas periodistas opten por migrar o abandonar el oficio.
“No hay crecimiento. Hay un estancamiento, y eso no se vale”, dice.
Araujo insiste en que el periodismo debe recuperar su vocación social, ampliar su mirada más allá de las ciudades y abrir espacios reales para nuevas generaciones, especialmente mujeres.
“Hay muchos temas sociales que no se están tocando. Hay sectores que necesitan voz”, concluye.
En un contexto marcado por la violencia y los cambios en el ecosistema mediático, su diagnóstico apunta a una urgencia: volver al territorio, confiar en el talento joven y romper las inercias que aún limitan al periodismo sinaloense.
Recibe reconocimiento
El pasado 12 de junio, Martha Alicia Araujo recibió la medalla al mérito ‘María Teresa Zazueta y Zazueta’. El premio fue entregado por la Asociación de Comunicadoras de Sinaloa, por ser una mujer que hizo del periodismo una forma de vida, vocación ejercida con pasión, disciplina y profunda responsabilidad social.
La ceremonia se llevó a cabo en conmemoración del Día de la Libertad de Expresión, en El Colegio de Sinaloa, a donde acudieron integrantes de la asociación, colegas periodistas, familiares y amigos de la galardonada, quien se dijo emocionada y sorprendida por este reconocimiento a su trayectoria.

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