Culiacán, Sinaloa.- Padres de familia de niñas y niños con autismo en Sinaloa, han señalado que en la entidad aún persisten algunas barreras y retos para que sus hijas e hijos puedan acceder a una educación inclusiva.
Perla Sánchez, fundadora Hablemos de Autismo Sinaloa, una comunidad que reúne a padres de familia, especialistas y personas interesadas en la inclusión de quienes viven con Trastorno del Espectro Autista (TEA), expresó que miles de familias enfrentan diariamente barreras como la falta de información, capacitación docente y la necesidad de mayores apoyos especializados en el sector educativo.
“Yo sí creo que en las escuelas públicas y en los colegios se debe de reforzar mucho el tema de la capacitación, que no existan esos tabúes, porque siento que todavía hay ciertos tabúes de que: ‘Ay, es un niño inquieto’, pero hasta ahí lo dejamos”, dijo.
Explicó que esta desinformación entre padres de familia y la falta de capacitación de las y los docentes provocan que muchas conductas relacionadas con el Trastorno del Espectro Autista sean atribuidas a problemas de comportamiento, lo que no solo retrasa la canalización de estudiantes hacia áreas especializadas como la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), sino que también puede provocar situaciones de discriminación y exclusión.
“Si no se atiende y no se brindan herramientas al alumno que tiene una condición, el más afectado va a ser el alumno, porque no va a saber cómo sobrellevar una situación como esa. ¿Y qué va a pasar? Que los niños, los compañeros, no van a querer llevarse con él porque pelea o muerde, y mejor le sacan la vuelta. Lo leo a diario en grupos de papás que tienen hijos con una condición”, dijo.
Explicó que si bien el sector educativo cuenta con el USAER para atender y canalizar a estudiantes que requieren apoyo especializado, consideró que el personal resulta insuficiente para atender a toda la demanda.
“Sí hace falta más personal enfocado en educación especial, siento que el tema de educación especial es algo que se tiene que reforzar en las escuelas”, dijo.
Lo anterior, conlleva a la necesidad de contar con maestras sombras, quienes acompañan de forma individual a estudiantes con necesidades especiales dentro del aula regular. Lo cual implica un costo económico pues se contratan de manera irregular, explicó.
Mencionó que la contratación de este servicio puede costar entre seis mil y 12 mil pesos mensuales. Además, aseguró que en algunos casos las escuelas solicitan la presencia de una maestra sombra como condición para admitir a estudiantes con algún diagnóstico, incluso cuando el nivel de apoyo requerido no lo justifica.
“En la mayoría de las escuelas, vas y dices que tu hijo tiene autismo o tiene TDAH, y rápidamente te piden una maestra sombra. Aunque tu hijo sea un niño que no necesite tanto grado de apoyo, te piden una maestra sombra. Eso me ha tocado escucharlo de varias mamás que dicen: ‘Mi hijo habla, va al baño, no necesita tanto apoyo, pero me están pidiendo una maestra sombra’. Y una maestra sombra, obviamente, no nos regala el servicio”, contó.
Ante ello, en el Congreso del Estado de Sinaloa las ciudadanas Miklena Bodart Payán y Ana Lizbeth Gámez Fierros impulsaron dos iniciativas las cuales buscan otorgar permisos laborales a personas cuidadoras de personas con discapacidad o neurodivergencias, así como incorporar figuras de acompañamiento escolar mediante servicio social y prácticas profesionales.
En este sentido, Perla Sánchez hizo un llamado a las y los legisladores a dar celeridad a las iniciativas presentadas, pues dijo que serían de gran apoyo para las familias de Sinaloa.
Desde su perspectiva y tras lo que ha vivido su hija Violeta que a sus casi 3 años de edad fue diagnosticada con autismo nivel 3, Sánchez señaló que el acceso a una educación inclusiva tiene un gran impacto positivo en el desarrollo de las infancias con autismo, ya que les permite fortalecer su autonomía y habilidades sociales.
“Mi hija va con gusto, a ella le gusta ir a la escuela, a ella todo el mundo la conoce. Ella es muy feliz en la escuela y yo atribuyo a eso, que siempre ha existido esa comunicación y empatía de parte de los papás y maestros hacia mi hija, dijo.
Sin embargo, aunque su experiencia ha sido positiva, reconoció que no todas las familias encuentran las mismas condiciones ya que según los testimonios de padres de familia, hay colegios que argumentan falta de cupo una vez que los padres informan que sus hijas o hijos tienen un diagnóstico de autismo.

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