Culiacán, Sinaloa.- “¿Dónde estaba la historia? En la nota roja”, recordó el Profesor César Alberto Domínguez Arrearán, pionero del movimiento LGBT+ en Culiacán y organizador de la primera marcha de la diversidad en diciembre de 1992.
Fueron cuatro personas, entre ellas el Profesor César, quienes cargaban una manta en la que se leía “Respeto a Lesbianas y a Homosexuales”. Cuando ocurrió esa manifestación de exigencia contra malos tratos, solo fue publicado por un medio de comunicación, y el enfoque se centró en un conflicto entre dos mujeres trans.
Era la década de 1990, cuando se tuvo el mayor auge mundial en la visibilización de la población Lesbiana, Gay, Bisexual, Trans y más, que ya venía marchando desde 30 años atrás en otras regiones exigiendo respeto e igualdad, pero con limitantes aún marcadas, como la forma en que se contaban sus historias en medios de comunicación.
En una revisión hemerográfica de ESPEJO sobre periódicos resguardados en el Archivo Histórico del Estado de Sinaloa y la hemeroteca del diario Noroeste se pudo encontrar solamente cuatro notas vinculadas con personas LGBT+. Todas estaban en la sección policiaca.
Como muestra, se analizaron ejemplares de 1999 de tres medios: El Sol de Sinaloa, El Debate y Noroeste. Se seleccionó un día al azar por mes, sumando 36 ediciones.
En El Sol de Sinaloa, el 1 de marzo de 1999, se publicó una nota sobre un presunto agresor sexual, haciendo énfasis en su orientación, aunque no era un dato relevante para el hecho.

Fotografía de nota periodística publicada en El Sol de Sinaloa el 1 de marzo de 1999 / Archivo Histórico del Estado
El 12 de junio del mismo año, el Sol de Sinaloa reportó la detención de cinco personas por posesión de drogas fue encabezada con el titular “Presunto homosexual detenido con cocaína”, destacando únicamente la orientación de uno de los implicados.

Nota publicada en El Sol de Sinaloa el 12 de junio de 1999 / Archivo Histórico del Estado
El 12 de julio, otra en nota del mismo diario se reportó la detención de dos personas señaladas como “travestis” por “trabajar en vía pública”. En la nota se expuso, además, los domicilios de ambas personas.

Nota publicada en El Sol de Sinaloa el 12 de julio de 1999 / Archivo Histórico del Estado
En el periódico Noroeste, el 7 de noviembre de 1999, se destacó una fotografía en la sección policiaca que mostraba a una persona trans detenida junto a otro hombre. En el pie de foto se describió: “redada contra homosexuales”, incluyendo nombres completos de las personas detenidas y su imagen.

Nota publicada en Noroeste el 7 de noviembre de 1999 / Hemeroteca del periódico Noroeste
En la muestra revisada sobre el periódico El Debate no se encontraron notas en las que se mencionaran a personas gay, lesbianas, bisexuales, trans o más.
El Profesor Céar Domínguez Arrearán explicó que desde principios de los noventa existían reuniones sociales e informativas de la comunidad LGBT+ en Culiacán. Las primeras se realizaban de forma discreta, mientras que las segundas encontraron espacio en instituciones como la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y el entonces DIFOCUR, hoy Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC).
A pesar de invitar a medios de comunicación, la cobertura era limitada.
“Nos publicaron el Sol en 1991 y 1992. También El Diario de Culiacán; Javier Valdez me entrevistó para Crónicas del Asfalto. Hablamos del VIH, de cómo los hombres gay contagiados morían de hambre por falta de oportunidades y cómo a nadie le importaba. Hemos avanzado, pero todavía falta camino”, señaló.
Salir de la nota roja
El análisis de archivos hemerográficos permite observar cómo, en décadas anteriores, la cobertura mediática se limitaba a contextos de criminalización o exposición, sin incorporar las experiencias, demandas o derechos de esta población.
Apenas en 2021 se realizó la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cual reveló que Sinaloa el 5.1 por ciento de la población de 15 años y más se identifica como parte de la población LGBT+. Además, el 1 por ciento reportó una identidad de género trans, es decir, distinta al sexo asignado al nacer.
El mismo estudio señala que el 56.9 por ciento de esta población pertenece a la Generación Z, es decir, personas entre 15 y 24 años. En términos de reconocimiento legal, en 2022 el 1.2 por ciento de los matrimonios registrados en la entidad fueron entre personas del mismo sexo.
Los datos ayudan a comprender de manera estadística y social a la población de la diversidad sexual en la actualidad, pues permite también que exista un reconocimiento más amplio, incluyendo en medios de comunicación bajo otro tipo de estándares.
De acuerdo con Nio Sainz, activista por los derechos LGBT+, aún con estos avances, las demandas de esta población continúan enfrentando limitaciones en su cobertura y seguimiento.
“Son pocos los medios que difunden problemáticas de discriminación cotidiana, como las violencias en la escuela o en el registro civil. En ocasiones incluso se ponen a discusión derechos humanos, preguntando si la gente está a favor o en contra, cuando no se trata de opinión, sino de garantizar derechos”, comentó en entrevista.
Aunque existe mayor apertura, agregó, la cobertura suele centrarse en aspectos visibles y hasta folclóricos o cliché, como la Marcha del Orgullo que se realiza cada mes de junio.
El reto, señaló Sainz, es tomar y dar seguimiento a denuncias, a la agenda legislativa con la que se sigue exigiendo derechos y el reconocimiento a las poblaciones LGBT+, a los crímenes de odio y la falta de espacios para el libre desarrollo de todas las personas.

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