M.C. María del Refugio Manjarrez Montero
Vicepresidente del Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa.
La economía mexicana continúa avanzando, aunque a un ritmo más lento del esperado. Las estimaciones más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que durante mayo de 2026 la actividad económica nacional habría registrado un crecimiento anual de 1.1%, reflejando una expansión moderada que, si bien evita una desaceleración más profunda, evidencia la persistencia de un entorno económico de bajo dinamismo.
Los datos oportunos muestran que el sector servicios sigue siendo el principal motor de la economía mexicana. Actividades relacionadas con el comercio, transporte, turismo, servicios financieros y profesionales habrían crecido 1.7% respecto al mismo mes del año anterior, consolidando su papel como soporte fundamental del crecimiento nacional.
Por su parte, las actividades industriales presentan señales más cautelosas. Aunque mantienen una variación anual positiva de 0.7%, su comportamiento mensual apunta a una ligera contracción, lo que sugiere que sectores como la manufactura, la construcción y algunas ramas de la minería continúan enfrentando desafíos asociados a la demanda externa, los costos de producción y la incertidumbre en los mercados internacionales.
Un aspecto relevante es que, en términos mensuales, la economía prácticamente permaneció sin cambios durante mayo. Esta estabilidad indica que el crecimiento observado proviene más de la comparación con el año anterior que de un impulso reciente en la actividad productiva. En otras palabras, la economía sigue creciendo, pero lo hace con una velocidad limitada.
Las cifras también revelan que el nivel general de actividad económica se mantiene en máximos históricos recientes, lo que confirma la resiliencia de la economía mexicana frente a un entorno internacional complejo. Sin embargo, la ausencia de un crecimiento más vigoroso refleja que aún persisten factores que restringen una recuperación más acelerada, entre ellos la desaceleración de algunos sectores productivos y la moderación del comercio internacional.
Desde una perspectiva económica, los resultados sugieren que México se encuentra en una etapa de crecimiento estable pero insuficiente para impulsar de manera significativa la generación de empleo, la inversión productiva y el incremento sostenido del ingreso de los hogares. El reto para los próximos meses será fortalecer los motores internos de crecimiento y aprovechar las oportunidades derivadas de la relocalización de inversiones y del comercio exterior.

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