La economía de Culiacán figura entre las más intensivas en consumo de energía del país, un indicador que refleja cuánta electricidad requiere una ciudad para generar valor y que incide directamente en su competitividad.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Culiacán ocupa la posición 63 de 72 zonas metropolitanas en el indicador de intensidad energética de la economía, ubicándose entre las zonas urbanas con peor desempeño del país.
El indicador mide el número de kilowatts-hora (kWh) consumidos por cada millón de pesos de actividad económica. Mientras mayor es la intensidad energética, menor es la eficiencia con la que una ciudad transforma la electricidad en valor mediante la producción de bienes y servicios
De acuerdo con María Manjarréz, vicepresidenta del Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa, la alta intensidad energética de Culiacán obedece a dos principales motivos: el clima, con la mayor parte del año presentando condiciones extremas de calor, y una infraestructura eléctrica anticuada en empresas.
“Si comercializas productos, tienes que pagar más por refrigeración. Si tienes productos perecederos estás peleando con el ambiente y los dispositivos gastan más energía”, explica la economista en entrevista para ESPEJO,
Un factor que resta competitividad económica a Culiacán
El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), asegura que cuando una región presenta una elevada intensidad energética, esto puede responder a diversos factores, entre ellos, cita procesos productivos con bajo nivel tecnológico e infraestructura industrial poco eficiente.
Aunque Culiacán mantiene una importante actividad agroindustrial, comercial y de servicios, la ineficiencia en el uso de energía sugiere que la estructura económica de la ciudad requiere la implementación de tecnologías que permitan producir más con un menor consumo de electricidad.
Para Manjarréz, la capital sinaloense tiene una gran área de oportunidad en la proliferación de la generación solar para abastecer el consumo de las organizaciones y lograr ser más eficientes.
“Lo que se tiene que hacer aquí es implementar políticas públicas para apoyar al sector productivo para que empiece a cambiar la infraestructura antigua por paneles solares, otras alternativas de energías limpias, que contaminen menos y sean más eficientes”, comenta.
El IMCO considera que una menor intensidad energética está asociada con economías más productivas, capaces de generar mayor valor agregado utilizando menos energía, además de reducir costos para empresas y disminuir impactos ambientales.
El deterioro de Culiacán en este indicador coincide con una caída general en su desempeño competitivo. En el ICU 2026 la ciudad descendió hasta convertirse en la tercera zona metropolitana peor evaluada del país, afectada por rezagos en infraestructura, innovación, economía y condiciones para atraer inversión.

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