Arturo, un mexicano de 48 años, fue detenido el domingo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) cuando se dirigía a un partido del Mundial en Salt Lake City. Su arresto dejó devastada a su familia y traumatizado a su hijo de 13 años. Desde el centro de detención, Arturo llamó a Verónica, su esposa, para advertirle: “Están deteniendo gente; ten mucho cuidado”. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que el mexicano reingresó de manera ilegal a Estados Unidos y permanecerá bajo custodia mientras avanza su proceso de deportación. Su esposa aseguró que, aunque conocían las redadas migratorias, jamás imaginaron que serían víctimas de ellas, pues no tienen antecedentes penales y pagan impuestos cada año.

El caso de Arturo ocurre en medio de una ofensiva migratoria sin precedentes impulsada por la administración de Donald Trump. Tras la aprobación de un paquete presupuestal que destinó alrededor de 70 mil millones de dólares adicionales para reforzar la política migratoria, el ICE recibió instrucciones de concentrar el 80 por ciento de sus agentes en operaciones de arresto y deportación.

De acuerdo con documentos obtenidos por The New York Times y entrevistas con funcionarios federales, las autoridades migratorias detuvieron a más de 10 mil personas en apenas cinco días, un incremento drástico derivado de una orden interna para elevar el ritmo de capturas. La cifra prácticamente duplica el promedio de principios de año, cuando el ICE realizaba alrededor de mil arrestos diarios.

Agentes del ICE intensificaron las detenciones durante los primeros días del Mundial 2026. Foto: ICE

La intensificación de las redadas se da en plena celebración del Mundial. Un informe de la Alianza de Derechos Humanos en el Fútbol (HRSA, por sus siglas en inglés), titulado Fear, Intimidation and the World Cup, documentó que al menos 17 personas vinculadas al futbol —entre ellas jugadores, entrenadores, padres de jóvenes deportistas y aficionados— fueron detenidas o deportadas en los últimos meses.

Varios de esos casos ocurrieron mientras las personas asistían o se dirigían a partidos y actividades relacionadas con el torneo, lo que, según la organización, evidencia una relación entre la política de control migratorio y el contexto del Mundial. La HRSA advierte, además, que podrían existir muchos más casos sin denunciar desde el inicio de la competencia, por lo que el impacto sobre los derechos humanos podría ser mucho mayor de lo documentado.

El informe también reúne evidencia de más de 15 detenciones de personas vinculadas al futbol en algunas de las 11 ciudades estadounidenses que albergan partidos mundialistas. Los arrestos, realizados por agentes del ICE, han incrementado el temor entre las comunidades migrantes y alimentado las críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos, que consideran incompatible esta estrategia con los principios que promueve el deporte internacional.

De acuerdo con The New York Times, la instrucción de la cúpula del ICE fue redoblar los esfuerzos para detener a personas sujetas a deportación, sin importar el contexto. Los agentes han realizado arrestos durante comparecencias ante autoridades migratorias, en retenes de tránsito e incluso directamente en la vía pública.

Según el diario estadounidense, la Casa Blanca fijó un nuevo objetivo de al menos dos mil detenciones diarias, el doble del promedio registrado a inicios de este año. Aunque funcionarios consultados reconocieron que desconocen cuánto tiempo podrá sostenerse ese ritmo, aseguraron que la prioridad política es incrementar al máximo el número de arrestos.

“El aumento de la presencia policial se ha producido sin la fanfarria de las operaciones de gran visibilidad del año pasado, cuando las autoridades anunciaban con anticipación redadas en ciudades como Chicago y Los Ángeles y desplegaban grandes contingentes de agentes en las calles”, señala The New York Times.

El medio independiente Common Dreams sostiene a su vez que, aunque la administración Trump asegura que su prioridad son los delincuentes más peligrosos, los propios datos del ICE muestran que ha aumentado el porcentaje de personas detenidas sin antecedentes penales. Como ejemplo, cita el caso de la hermana Leticia Ugboaja, una monja nigeriana de 56 años y enfermera, quien fue detenida brevemente el domingo cuando se dirigía a la iglesia en McAllen, Texas.

“Los genios del ICE acaban de arrestar a una monja católica que trabaja como enfermera mientras iba a la iglesia”, escribió el Senador Sheldon Whitehouse, demócrata por Rhode Island. “Y nuestros colegas republicanos creen que necesitan todavía más dinero. ¿Ya han tenido suficiente?”.

La administración de Donald Trump ordenó al ICE incrementar el ritmo de arrestos, con la meta de duplicar las detenciones diarias en medio de una política de deportaciones masivas. Foto: NYCLU

Murad Awawdeh, presidente y director ejecutivo de la Coalición de Inmigración de Nueva York, declaró a The Intercept que “estamos presenciando, una vez más, cómo el ICE opera de manera ilegal e irregular, sin acatar las órdenes judiciales”. Añadió que “se supone que somos una nación regida por el Estado de Derecho, y nuestro poder judicial ha ordenado a esta agencia detener este comportamiento ilegal. Sin embargo, continúan haciéndolo”.

En los hechos, el incremento de las detenciones confirma que Trump busca cumplir su promesa de llevar a cabo deportaciones masivas, una política que mantiene amplio respaldo entre su base conservadora, pero que también ha provocado una creciente reacción política y fuertes críticas por las tácticas empleadas por su administración.

“Nuestra postura es clara: si entran ilegalmente a nuestro país, los encontraremos, los arrestaremos y los deportaremos”, afirmó Lauren Bis, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, en un comunicado.

Mientras tanto, en las comunidades migrantes comienzan a multiplicarse los rumores sobre nuevas redadas y un endurecimiento aún mayor de la política migratoria. El temor se ha intensificado después de que la Corte Suprema permitiera a la administración Trump avanzar en el retiro de protecciones contra la deportación para beneficiarios del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS), que ampara a personas procedentes de países afectados por guerras o desastres naturales. Con el Mundial como telón de fondo, organizaciones civiles advierten que el ambiente de celebración deportiva está siendo opacado por una de las mayores campañas de detenciones migratorias de los últimos años.

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