Culiacán, Sinaloa.- Salir a buscar a un hijo desaparecido no solo implica enfrentar el miedo de internarse en brechas, montes y caminos de terracería. También significa pagar gasolina, comprar agua y herramientas, perder un día de trabajo y, para algunas madres, incluso quitarse el alimento de la boca para continuar con la búsqueda.
Esa realidad fue la que llevó a la colectiva feminista Amapas del Norte a organizar una campaña de apoyo para los colectivos ¿Dónde están?, de Culiacán, y Tesoros Perdidos Hasta Encontrarlos A.C., de Mazatlán, mediante una colecta de insumos y la proyección del documental Te nombré en el silencio, del director culichi José María Espinosa de los Monteros.
La iniciativa surge en un contexto donde la desaparición de personas continúa siendo una de las principales crisis humanitarias de Sinaloa.
De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en el estado se han registrado 16 mil 854 desapariciones. De ellas, 7 mil 349 personas permanecen desaparecidas, mientras que 9 mil 505 han sido localizadas, aunque mil 783 fueron encontradas sin vida. Culiacán concentra 6 mil 996 casos, seguido de Mazatlán, con 3 mil 244, y Ahome, con 2 mil 423.
Para Laura Medrano, integrante de Amapas del Norte, la decisión de apoyar a las madres buscadoras surgió de reconocer que son ellas quienes, en muchos casos, realizan el trabajo que debería asumir el Estado.
“Siempre ha sido para nosotros de gran importancia el apoyo a las madres buscadoras y a las familias en búsqueda de justicia. La mayoría de las veces son las madres quienes salen a buscar a sus hijos desaparecidos. Eso también habla del papel que las mujeres han tenido que asumir en la búsqueda de justicia y de toda la violencia y revictimización que enfrentan durante ese proceso”, explicó.
Medrano considera que la solidaridad con estos colectivos va más allá de una causa feminista y responde a una realidad que puede alcanzar a cualquier familia.
“Las madres buscadoras están haciendo el trabajo que la Fiscalía tendría que hacer. Ellas no reciben un sueldo por buscar a sus familiares y muchas son personas de escasos recursos que salen al campo con lo poco que tienen en sus casas. Lo mínimo que podemos hacer es buscar la manera de apoyarlas”, señaló.
El costo de buscar
Para las familias, cada jornada de búsqueda representa un gasto que pocas veces se visibiliza.
Valeria Jacobo, integrante del colectivo ¿Dónde están?, explica que cuando las búsquedas no cuentan con acompañamiento institucional son las propias familias quienes deben cubrir todos los costos.
“Mínimo son entre 200 y 300 pesos de gasolina por carro. Nos organizamos varias familias y llevamos dos o tres vehículos. Además, compramos agua, hielo, sueros y todo lo necesario para salir al campo. También necesitamos herramientas como palas, varillas y picos”, relató la hermana de Paul Leonel Jacobo Benítez, a quien buscan desde el 30 de marzo de 2025.
A ese gasto se suma otro menos visibles y es el ingreso que dejan de percibir por faltar al trabajo.
“Cuando voy a una búsqueda pierdo un día laboral. En mi caso me descuentan casi 600 pesos. Hay personas en el colectivo cuyos trabajos no les permiten faltar porque para ellos no es importante que salgamos a buscar a nuestros familiares”, contó.
Sin embargo, explicó que existen madres cuya situación económica es todavía más complicada y provienen de contextos donde enfrentan precariedad, falta de oportunidades y apoyo.
“Tengo compañeras que no trabajan. Hay una mamá que pide prestado para pagar el camión, prepara burritos para llevar algo de comer y aun así sale a buscar a su hijo. Hay varias que literalmente se quitan el taco de la boca para poder ir a las búsquedas o para compartir la comida con quienes las acompañan”, narró.
Además del desgaste económico, las familias enfrentan jornadas largas bajo altas temperaturas y, en muchas ocasiones, deben internarse en zonas alejadas de la ciudad.
“Las búsquedas casi siempre son fuera de la ciudad de Culiacán. Ahí ocupamos botas, ropa especial para el sol y herramientas. Cuando salimos solas también es riesgoso, pero el deseo de encontrar a nuestros familiares hace que nada nos parezca imposible”, dijo.
Un “apapacho” en medio del duelo
Cuando Amapas del Norte se acercó para ofrecer apoyo, el colectivo ¿Dónde están? no conocía a la organización.
Después de investigar quiénes eran, accedieron a la ayuda que ofrecía la colectiva feminista.
“Nos dio mucho orgullo saber que alguien estaba viendo el esfuerzo que hacemos por buscar a nuestros familiares. Es una felicidad saber que no estamos solas”.
“Es un apapacho. La mayoría de la gente prefiere voltear para otro lado porque es más fácil no involucrarse. Cuando alguien se acerca para ayudarte te sientes entendida en medio del duelo que estás viviendo”.
Finalmente, Laura Medrano, extendió la invitación a la sociedad para unirse a esta causa, sobre todo en un contexto de violencia que atraviesa Sinaloa.
“Sabemos que la deficiencia en la búsqueda de personas desaparecidas es terrible. Lo mínimo que podemos hacer es apoyar desde nuestras trincheras, ya sea con una herramienta, un donativo o asistiendo a la proyección. Con poquito podemos ayudar mucho a quienes todos los días salen a buscar a sus hijos”, concluyó.
Como parte de esta iniciativa, Amapas del Norte realizará este sábado 11 de julio, a las 4:00 de la tarde, una función con causa del documental Te nombré en el silencio en La Casa del Maquío, en Culiacán. La cuota de recuperación será de 50 pesos y lo recaudado, junto con los donativos en especie, será entregado a los colectivos ¿Dónde están? y Tesoros Perdidos Hasta Encontrarlos A.C., que continúan la búsqueda de personas desaparecidas en Sinaloa.



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