Culiacán, Sinaloa.- El posible cierre de las sucursales de Librerías México y Gandhi en Culiacán volvió a poner sobre la mesa la falta de una política pública que impulse la lectura en Sinaloa.

Aunque el Módulo sobre Lectura (MOLEC) del Inegi no publica indicadores estatales debido a que su diseño estadístico únicamente ofrece representatividad nacional, sí muestra una tendencia nacional a la baja. En 2025, el 69.6 por ciento de la población de 18 años y más declaró haber leído al menos un libro, revista, periódico, historieta, sitio de internet o blog en los últimos doce meses, una disminución frente al 84.2 por ciento registrado en 2015.

En contraste, información del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC) indica que el estado cuenta con 181 bibliotecas públicas y 74 bibliotecas escolares, universitarias, especializadas y particulares, para un total de 255 espacios bibliotecarios distribuidos en los municipios.

Sin embargo, Sthefany Rea Reátiga, presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso de Sinaloa, considera que contar con infraestructura no ha sido suficiente para construir una comunidad lectora.

Sí bien hay un problema público que es que no leemos en Sinaloa. Los jóvenes y las infancias no están interesados, y en gran parte porque no hay una estrategia certera y tampoco la suficiente inversión pública para que el fomento de la lectura deje de ser de élites y tenga un enfoque más comunitario”, afirmó.

La legisladora explicó que desde principios de este año presentó una iniciativa para reformar la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro del Estado de Sinaloa, la cual ya está lista para ser dictaminada. La propuesta busca actualizar una legislación que permanece prácticamente sin cambios desde 2016, fortalecer el Consejo Estatal de Fomento a la Lectura, incorporar las ferias municipales del libro y promover la traducción y publicación de materiales en lenguas indígenas, además de ampliar las acciones para impulsar la lectura en el estado.

También plantea fortalecer el respaldo institucional a escritores y escritoras sinaloenses mediante una mayor inversión pública para la producción editorial.

“Lo que buscamos es que haya una mayor inversión, por ejemplo, para autores y autoras sinaloenses, para que se produzcan más libros, para que algunos sean gratuitos y otros a muy bajo costo con las editoriales con las que ya cuenta la Secretaría de Educación Pública y Cultura, y que vayan acompañados de una política pública de fomento”, explicó.

A decir de la diputada, el precio de los libros representa otra de las barreras para ampliar el número de lectores.

En un contexto de una crisis económica en Culiacán y una crisis también justamente de estas políticas de fomento de la lectura, la gente no decide gastar en comprar libros de 400 o 500 pesos”, señaló.

Añadió que existen alternativas de bajo costo, como algunas colecciones del Fondo de Cultura Económica, pero consideró que carecen de suficiente difusión.

La legisladora también señaló que la ubicación de las librerías influye en su poca afluencia.

¿Cómo llegas? En un carro. El tema del transporte público a veces no pasa por ahí o, si vas por Obregón, no hay dónde estacionarte; en las plazas, si vas en un auto, pagas estacionamiento. No tenemos espacios dedicados al fomento a la lectura o a la socialización”, dijo.

Finalmente, hizo un llamado a respaldar a las librerías físicas para evitar su desaparición.

Invitar a quienes sí son lectores en Culiacán que dejen de comprar, si tienen las posibilidades, en línea, ya sea en Amazon o en formatos electrónicos, y que puedan recuperar también esa parte de interacción con el libro, ir a una librería, ojear los libros, preguntar, ver los materiales, tener toda esa experiencia que solo dan las librerías en físico. Creo que también estas plataformas se están acabando con la mística de la lectura”.

La iniciativa de reforma impulsada por Rea Reátiga sostiene que fortalecer el marco legal permitiría ampliar las políticas públicas de fomento a la lectura y crear condiciones para asignar un presupuesto específico destinado a la formación de lectores, el impulso a autores locales y el acceso comunitario a los libros.

Cabe mencionar que esta iniciativa fue presentada en septiembre de 2025. Actualmente lleva segunda lectura y fue turnada a la Comisión de Cultura y Artes, la cual tenía como fecha de vencimiento para dictaminar el pasado 15 de julio de 2026.

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