Culiacán, Sin.- Armida Díaz Acosta murió a los 87 años sin conocer el paradero de su hijo, Héctor Arnoldo León Díaz, desaparecido el 25 de abril de 1977, presuntamente por agentes del Estado mexicano, cuando tenía apenas 16 años.
Tras la desaparición de su hijo, Armida -entonces de 37 años- se sumó a la lucha de otras madres y familiares de personas desaparecidas durante la llamada Guerra Sucia, un periodo de represión política ejercida por el Estado mexicano entre las décadas de 1960 y 1990.
Por casi cinco décadas, mantuvo la esperanza de encontrarlo mientras exigía justicia y la presentación con vida de las víctimas de desaparición forzada.
Sin embargo, el 18 de julio de 2026, Armida Díaz falleció sin lograr encontrar a su hijo.
“Nuestra querida Armida falleció. Su hijo tendrá 65 años y estaría dándole el adiós a quien le prodigó la vida. No está presente para derramar una lágrima y patentizarle su agradecimiento por su gran amor, dedicación y esfuerzo.
Armida se va a la tumba sin que se haya reparado su alma. Pero nos deja su ejemplo de madre amorosa; un amor bañado de generosidad, de resistencia y de dignidad. Nos demostró que no existe fuerza más grande que la del amor”, se lee en el comunicado mediante el cual se informó del fallecimiento de la buscadora.
Quienes compartieron con ella la búsqueda la recuerdan como una mujer sencilla, de dignidad y fe inquebrantables, que conservó hasta el último momento la esperanza de volver a abrir los brazos para recibir a su hijo.
Armida, tristemente, se suma a la larga lista de madres de víctimas de la Guerra Sucia en Sinaloa que partieron de este mundo sin lograr localizar a sus hijos.

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