La caída en el volumen de la producción del sector primario sinaloense arrastró el Índice de Actividad Económica Estatal (ITAEE) a experimentar una nueva caída anual en el primer trimestre del 2026, con una variación de -1.2% frente al mismo periodo del año anterior. Se trata del peor resultado para un periodo similar desde 2021, en plena emergencia sanitaria y parálisis económica provocada por la pandemia global del covid-19.

Cristina Ibarra, doctora en Economía y presidenta de la Federación Mexicana de Economistas Colegiados (FEMEC), relaciona el mal desempeño de Sinaloa en el ITAEE con la actual crisis de inseguridad y violencia en la entidad, misma que se ha prolongado por más de 22 meses desde septiembre de 2024.

“No hace falta ver los datos del INEGI para ver que la estrategia de recuperación económica en Sinaloa simplemente no ha funcionado. La gente no deja de trabajar, las empresas buscar la mejor manera de seguir abiertos, pero hay muchas disrupciones que se causan a través de la inseguridad. No solamente por lo que pasa un día, sino que ha sido tan sostenido por tanto tiempo”, explicó a ESPEJO.

Esta es también la primera vez desde, por lo menos, el 2018 en que la actividad económica de Sinaloa crece menos que el promedio nacional en un primer trimestre de año.

 

De acuerdo con los datos del INEGI, el desplome del 16.6% en las actividades primarias (que en la metodología del INEGI engloba agricultura, cría y explotación animal, el aprovechamiento forestal, pesca y la caza) fue el factor determinante de este retroceso, llegando a restar 2.6 puntos porcentuales a la variación total de la entidad. Este resultado posicionó a Sinaloa en el penúltimo lugar nacional en el desempeño del sector.

El desplome del sector primario reportado por el INEGI coincide, además, con una crisis en el campo agrícola sinaloense. En el último ciclo, líderes y productores reportan una caída de los rendimientos debido a condiciones climatológicas. Junto con la menor producción, el campo sinaloense atraviesa una crisis de rentabilidad, en la que los bajos precios internacionales de los granos y la ausencia de precios de garantía ha propiciado que productores arrastren pérdidas de los últimos tres ciclos.

A pesar de que las actividades secundarias (minería, construcción e industria) mostraron resistencia, con un avance del 5.2% ubicando al estado en el quinto lugar nacional en este rubro, y las actividades terciarias crecieron un discreto 0.8%, este dinamismo fue insuficiente para compensar el colapso del campo sinaloense.

Más allá del campo: la crisis económica sinaloense no da señales de tregua

 

La crisis en el sector primario es solo una dimensión de un deterioro estructural que ha golpeado con fuerza al tejido económico del estado.

En 2025, Sinaloa registró la desaparición de 2,347 empleadores formales en comparación con el año anterior, se trata del peor resultado en materia de creación de empresas desde, por lo menos, el 2017, y evidenciando un peor desempeño que en el periodo de pandemia. Geográficamente, esta pérdida de unidades económicas se concentró en los municipios de Culiacán, Ahome y Mazatlán.

Este cierre masivo de negocios ha tenido un impacto devastador en el mercado laboral. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2026, Sinaloa perdió a 44,451 personas ocupadas, convirtiéndose en la quinta entidad con el peor desempeño en generación de empleo a nivel nacional.

Mientras el promedio nacional de ocupación creció un 1.26%, en Sinaloa se contrajo un 3.06% en el mismo lapso. La caída más estrepitosa ocurrió entre 2025 y 2026, periodo en el que desaparecieron 30,560 puestos de trabajo adicionales

Para Cristina Ibarra, citada al principio, los datos muestran apenas una parte de los estragos que la violencia ha dejado en el panorama económico de la entidad, pues factores como el lavado de dinero, la informalidad y la residencia fiscal de las empresas dificultan dimensionar el impacto real de la crisis.

Si observamos el volumen físico, seguimos en una tasa de crecimiento cero desde el 2018 […] Culiacán tiene más del 40 por ciento de la actividad económica de la entidad, y cuando caminamos en las calles, al menos un porcentaje entre el 15 y 20 por ciento de los negocios están cerrados, casas que se rentan o se venden porque la gente se fue”, explica.

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