Culiacán, Sinaloa.- Vianney buscó durante dos años a su hijo Ángel Alexis en hospitales, calles, jornadas de búsqueda e incluso en otros estados, mientras su cuerpo permanecía bajo resguardo de las autoridades en el Servicio Médico Forense desde poco tiempo después de su desaparición.
Ángel desapareció el 2 de septiembre de 2022. Su cuerpo fue encontrado el 8 de septiembre, pero fue identificado y entregado a su familia hasta el 8 de octubre de 2024.
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Ángel tenía 21 años cuando desapareció. Era el tercero de cuatro hermanos y el único varón de la familia.
Su madre lo recuerda como un joven noble, cariñoso y cercano a sus hermanas. Le gustaba jugar futbol y, aunque un año antes había decidido independizarse, vivía cerca de la casa familiar y acudía a visitarlos casi todos los días para compartir la comida o solo para platicar.
Sin embargo, la noche del 29 de agosto de 2022, Vianney recuerda que Ángel llegó a su casa con el cabello húmedo, pues acababa de bañarse, y se recostó en las piernas de su madre, acto que había dejado de hacer desde tiempo atrás.
Vianney mira hacia atrás aquella escena, la última visita de Ángel a su casa, y la describe como una despedida inconsciente.
“Fueron cosas que digo: yo creo que mi hijo se estaba despidiendo sin saberlo”, recordó.
Después de aquella noche, solamente intentaron comunicarse por teléfono.
Ella recibió una llamada perdida, pero, cuando trató de devolverla, Ángel ya no respondió.
DOS CUERPOS
Ángel desapareció durante la madrugada del viernes 2 de septiembre, acompañado de otro joven identificado como Jesús Alfredo, a quien su madre no conocía y que, según la información que posteriormente logró reunir, no era un amigo cercano de su hijo. La madre comenzó a buscarlo ese mismo día en los lugares que frecuentaba, con amigos y conocidos.
El domingo acudió a la Vicefiscalía para denunciar su desaparición y entregar fotografías para la elaboración de la ficha de búsqueda.
Desde que Ángel desapareció, Vianney había comenzado a sintonizar con mayor frecuencia los noticieros locales de la radio. Los había convertido en un sonido de fondo mientras realizaba su rutina diaria; sin embargo, escuchaba con atención las notas periodísticas, esperando encontrar alguna información de Ángel.
Fue mientras se arreglaba cuando escuchó, en la sección policiaca, que habían encontrado dos cuerpos.
Instintivamente, pensó que se trataba de Ángel.
“En aquel entonces no era lo de ahorita, la guerra del narco, que ahorita puedes dudar. Entonces dije: ‘Dos’. Me acuerdo que me mandó un mensaje mi vecino y me dice: ‘Vianney, ¿viste las noticias? Que acaban de localizar dos cuerpos’. Me dijo el profe. Yo le dije: ‘Voy a ir para allá’”.
Sin embargo, en el Servicio Médico Forense le notificaron que las familias ya habían acudido a reclamar los cuerpos.
Pero, efectivamente, uno de ellos era Ángel.
“Fueron seis días. A mí me sonó y fui a buscarlo. ¿Cómo a ellos, que están preparados, no les resonó?”, cuestionó.
“CLIC”
A la madre le tomaron una muestra de ADN en octubre de 2022, pero la confronta genética que permitió identificar a Ángel no llegó sino hasta dos años después, tiempo durante el cual continuó buscándolo con vida.
Acudió a hospitales, revisó publicaciones en redes sociales y se unió al colectivo de búsqueda de desaparecidos “Sabuesos Guerreras”, con el que participó en jornadas de búsqueda en campo y llegó a viajar a otros estados cuando recibía información sobre jóvenes que se parecían físicamente a su hijo.
Fue justamente durante un evento de Sabuesos en Saltillo, Coahuila, cuando recibió una llamada del Ministerio Público.
En la llamada, le notificaron que su ADN había hecho “clic” con un cuerpo del Semefo.
“Pero no estamos seguros. Voy a mandarlo a hacer otra vez, entonces yo ya le comento”, le dijo la agente del Ministerio Público encargada de su caso durante la llamada. “A ver qué pasa”.
Cuando finalmente le confirmaron la identificación, la madre recibió la noticia en una reunión con funcionarios y personal forense que describió como fría, insensible y sin el acompañamiento emocional que necesita una persona que recibe una noticia de ese tipo.
Para ella, el caso de Ángel Alexis abre la posibilidad de que otras personas reportadas como desaparecidas permanezcan bajo resguardo de las autoridades sin haber sido identificadas, ya que, señala, las confrontas genéticas no se están realizando como deberían.
“¿Cuántas compañeras tienen años buscando a sus hijos y no sabemos si están ahí?”, dijo.

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