Culiacán, Sinaloa.- “Yo, en nombre del Ayuntamiento, le pido una disculpa… No es solo una disculpa: nos solidarizamos y, si tenemos que hacer algo, lo haremos por la desaparición de su hijo Neto”. Reynalda escuchó con los ojos llenos de lágrimas y los labios apretados. Frente a ella estaba un representante del mismo Ayuntamiento al que pertenecían los policías municipales que, según los testimonios reunidos en el caso, se llevaron a Javier Ernesto Vélez Pulido, de 16 años, cuando salió por tortillas y nunca volvió.
En una patrulla se llevaron a “Neto” -apodo con el que Reynalda nombra a su hijo- el 8 de diciembre del 2020, pero también, dice, se llevaron una parte de su familia y de ella misma.
Hablar de Ernesto aún es difícil para Reynalda, ya que, antes de convertirse en el hijo que busca, Neto era el hijo que siempre estaba cerca de ella.
Javier Ernesto era el segundo hijo de tres hermanos, el más alegre de los tres y con un aprecio hacia su madre que demostraba con pequeños actos. Si llegaba a pelear con ella, después volvía a pedirle perdón; aparecía con flores cada Día de las Madres, se acordaba de decorar la casa cuando ella cumplía años e iba a recogerla cuando salía del trabajo.
Un martes, 8 de diciembre
La mañana del día de la desaparición, Reynalda había salido a hacer ejercicio y, cuando regresó, encontró a Neto acostado, cubierto con una cobija de la cintura hacia arriba y con un tobillo, que tenía una herida en cicatrización, al aire. Días antes se había caído de la motocicleta.
Más tarde, Reynalda, mientras desayunaba con su hijo más chico, escuchó que desde afuera alguien gritaba: “Neto, Netillo, Neto”. Pocos minutos después vio cómo el mencionado se había levantado, caminó con dificultad hacia la puerta y salió de su casa, pero no regresó.
Cerca de las dos de la tarde, Reynalda estaba parada esperando el camión cuando volvió a verlo.
Neto pasó frente a ella en motocicleta. Ella le gritó, pero él no alcanzó a escucharla.
Lo vio seguir por la calle y, poco después, una patrulla municipal pasó frente a ella. Reynalda recuerda el sonido del motor y recuerda también haber visto al comandante que iba dentro, aunque no alcanzó a distinguir el número de la unidad.
Cuando volvió a casa, alrededor de las cuatro de la tarde, su hijo menor le dijo que Neto había ido a hacer un mandado y después salió por tortillas, pero ya no había regresado, por lo que llevaban un rato buscándolo. Reynalda, entonces, comenzó a llamar a familiares y conocidos, pero nadie lo había visto.
En el transcurso de la tarde, la madre comenzó a recopilar versiones de lo que había sucedido con el adolescente. Un joven aseguró que Neto sí había llegado a la tortillería y que una patrulla se lo había llevado con las mismas características de la patrulla que había visto.
“Hubo un mensaje de un muchacho que dijo que Neto estaba en la fila de las tortillas, que se lo había llevado una patrulla y de hecho dijo que había sido una Chevy. Que el hombre este le checó la moto al niño y que el niño se empezó a reír, que lo sacan de la fila de las tortillas y que lo suben a la patrulla” recuerda Reynalda.
Carlos, hermano mayor de Neto, fue a Barandillas cerca de las once de la noche. Ahí le dijeron que tenían detenido a un adolescente de 16 años, pero con otro nombre. Reynalda también llegó a Barandillas, pidió ver al joven que tenían encerrado, pero se lo negaron y le dijeron que buscara en el penal. No fue hasta que Reynalda regresó acompañada del personal de Fiscalía que los oficiales cambiaron la versión sobre el joven, asegurando que se había ido a las cuatro de la mañana.
Desde ese momento comenzó, como ella misma lo llama, su calvario y descenso.
Primero tocó puertas en comandancias y oficinas. Después, comenzó a armar su propia carpeta de investigación: recababa testimonios, algunos contradictorios; más de 20 grabaciones en video; audios que fueron entregados a las autoridades -que luego, en 2024, serían desechados por las mismas dentro de la carpeta de investigación en el Ministerio Público-. Luego, Reynalda pasaría a buscar a Ernesto en el campo, siguiendo coordenadas y excavando.
Cinco años después de la desaparición y poco más de un año después de que la Organización de las Naciones Unidas emitiera recomendaciones urgentes por el caso de Neto, el 8 de diciembre de 2025, Reynalda tomó el Ayuntamiento de Culiacán para exigir respuestas.
Ese día escuchó una disculpa institucional por la desaparición de Neto por parte de Ernesto Peñuelas, secretario del Ayuntamiento. Sin embargo, para ella, la disculpa solo es reconocer el problema, mas no lo resuelve, puesto que, dice, cuando terminó de escucharla, Neto seguía desaparecido.
Reynalda, como dirigente de Madres en Lucha por Tu Regreso a Casa, el colectivo que formó tras la desaparición de Ernesto, ha señalado en repetidas ocasiones que, como otras madres que también buscan a un hijo desaparecido, ha estado sola en su búsqueda, con muy poco acompañamiento gubernamental.
“Después desaparece él, yo empiezo a buscarlo, hice el colectivo, y es algo muy muy triste el darte cuenta que que empiezas a conocer los derechos de ellos (los desaparecidos), los derechos míos y pues las autoridades hacen caso omiso a a una madre que busca su hijo”.
MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CASO:
- “¿Qué me queda? ¿Me van a desaparecer igual que a mi hijo?”: Reynalda Pulido
- La ONU emite acciones urgentes en caso de Neto

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