La Fiscalía General del Estado se inmovilizó en la reacción y la poca prevención del delito de feminicidio que continúa engrosando las estadísticas de la violencia en Sinaloa, al mismo tiempo que evidencia la impunidad como impulsora de esta actividad criminal donde la única certidumbre que brindan los aparatos públicos de procuración e impartición de justicia es para los delincuentes que al atacar a mujeres saben de antemano que la ley no los alcanzará.

El martes 18 de agosto fue otro de esos días en los cuales recrudeció el sentimiento social de desamparo debido a tres casos de feminicidios, dos en Mazatlán y uno en Culiacán, que no son otra cosa más que el refrendo de la fuerza criminal muy por encima de las voluntades y aptitudes para investigar y castigar que presentan las instituciones de seguridad y de los ámbitos ministerial y judicial.

En Mazatlán, una mujer fue asesinada a balazos en un terreno ubicado por la calle Picachos de la colonia Presas del Valle, y otra encontrada sin signos vitales en el kilómetro 8 de la carretera libre Mazatlán-Culiacán, cerca de la sindicatura de El Habal, mientras que en Culiacán privaron de la vida una persona del sexo femenino al interior de un domicilio de la colonia Las Cucas.

La violencia letal contra mujeres da cuenta únicamente de las víctimas y deja de lado la estrategia para evitar o reducir el problema que tendrían que implementar el Gobierno del Estado a través la Secretaría de las Mujeres y la Fiscalía estatal, yendo más allá la primera institución de ser observadora pasiva pasiva de los hechos y la FGE cuya función se reduce a llevar la cuenta de los feminicidios.

De enero a julio de 2026 Sinaloa registra el asesinato de 55 mujeres y se coloca en el triste primer lugar a nivel nacional por la incidencia de estos ilícitos y la baja efectividad de la Fiscalía para presentar a los homicidas ante las instancias judiciales. Se trata de otro de los saldos tráficos de la narcoguerra y de la insuficiente labor de los gobiernos federal, estatal y municipales para proteger a los ciudadanos.