La designación de Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina de Sinaloa, aprobada hoy por el Congreso del Estado, significa a la vez la emergente operación política para restablecer la gobernabilidad y unificar a los diferentes sectores para la recuperación de la entidad federativa donde presenta mayor impacto la violencia, el desgobierno y la dispersión ciudadana.

Es el momento de difuminar las etiquetas de cualquier índole y recalcar la activación social a través de los consensos, para trazar entre todos los sinaloenses las rutas de evacuación seguras y confiables que nos saquen de los diferentes tipos de adversidades que durante casi dos años trastocan lo fundamental que son la paz, la confianza en las instituciones y el tejido social como única red de rescate a largo plazo.

En la impostergable necesidad de colocar a Sinaloa por encima de todo, el gobierno de Claudia Sheinbaum, cuyo manejo errático profundizó la crisis local, está convocado a demostrar que volcará los apoyos suficientes para la reconstrucción de lo bastante caído, al mismo tiempo que la Oposición trasmute a proyectos, colaboraciones y estabilidades pensadas en el bien de los sinaloenses.

Domínguez Nava proviene de la auténtica izquierda mexicana, presidió la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado en el tiempo en que Quirino Ordaz Coppel era gobernador y le significó a éste la piedra en el zapato en materia de políticas públicas impopulares, fue secretaria de Educación al inicio de la administración estatal encabezada por Rocha Moya, y desde la diputación federal se apuntó en el proceso interno de Morena para determinar la candidatura a la titularidad del Ejecutivo y desde allí pasa a tomar las riendas de Sinaloa a partir de hoy y hasta el 31 de octubre de 2027.

¿Es o no rochista Graciela Domínguez? Ese ruido con el que algunos pretenderán desviar la atención de lo fundamental obstruiría también la celeridad del pacto social para iniciar con obvia urgencia el rescate económico, político y social de Sinaloa. La Gobernadora interina se halla emplazada a demostrar, ya, su distancia con factores y actores del poder y dar pruebas de que llegó el momento de los sinaloenses, garantizado la plena vigencia del Estado de derecho.