Culiacán, Sinaloa.- Graciela Domínguez Nava se preparaba para buscar la gubernatura de Sinaloa en 2027, pero la crisis política de Rubén Rocha Moya adelantó su llegada.
La diputada federal con licencia fue elegida por el Congreso del Estado para asumir el Gobierno de Sinaloa después de que Rocha Moya intentara regresar al cargo y, apenas un día después, volviera a solicitar licencia por tiempo indefinido.
Domínguez Nava no es ajena al grupo que gobernó Sinaloa desde 2021. Fue secretaria de Educación Pública y Cultura en dos momentos de la administración de Rocha, participó en la construcción política que lo llevó a la gubernatura y lo defendió cuando autoridades de Estados Unidos lo señalaron por presuntamente colaborar con el Cártel de Sinaloa.
Ahora le corresponde sustituirlo.
La nueva gobernadora llega al cargo sin pasar por una elección de voto popular.
La caída de Rocha adelantó la sucesión
Rubén Rocha Moya se separó por primera vez de la gubernatura en mayo de 2026, después de que autoridades de Estados Unidos lo acusaran de presuntamente facilitar operaciones del Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos y respaldo político.
El gobernador negó los señalamientos. Los calificó como falsos, injerencistas y motivados por intereses políticos, y anunció que solicitaría licencia para ponerse a disposición de las autoridades mexicanas.
Durante su ausencia, el Congreso nombró a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina.
Rocha Moya permaneció más de tres meses fuera del cargo, hasta que el 21 de agosto anunció que retomaría sus funciones. Dijo que regresaba con la conciencia tranquila y la cabeza en alto, pues, según su versión, las investigaciones realizadas en México no habían encontrado pruebas en su contra.

Publicación de Rocha Moya.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no había sido informada sobre la decisión y calificó como imprudente e inapropiado que Rocha Moya retomara el Gobierno mientras las investigaciones continuaban.
Los gobernadores de Morena también marcaron distancia. En un pronunciamiento llamaron a actuar con madurez y responsabilidad, y advirtieron que las decisiones personales no podían estar por encima del proyecto de la Cuarta Transformación.
Un día después de volver, Rocha Moya anunció una nueva licencia por tiempo indefinido.
La presidenta Claudia Sheinbaum dio por terminada la posibilidad de que retomara nuevamente el cargo. Explicó que la persona elegida por el Congreso permanecería al frente del Gobierno hasta el final del periodo constitucional, el 31 de octubre de 2027.
“El Congreso debe elegir un gobernador interino o gobernadora interina para poder llevar el ejercicio del Gobierno desde este momento hasta el momento del cambio de gobernador”, declaró.
Sheinbaum también pidió que la persona designada tuviera capacidad, profesionalismo, honestidad, honradez y entrega al pueblo. Además, señaló que tendría la responsabilidad de garantizar la gobernabilidad y que las elecciones de 2027 se desarrollaran en paz.
Con esa declaración, la Presidenta cerró políticamente la etapa de Rocha Moya y dejó claro que el nombramiento del Congreso no sería un relevo temporal mientras avanzaban las investigaciones, sino la definición de quién concluiría el sexenio iniciado en 2021.
Fue en ese escenario que Graciela Domínguez Nava fue elegida para asumir el Gobierno de Sinaloa hasta el 31 de octubre de 2027.
La designación la llevó al cargo que ya buscaba disputar en las siguientes elecciones. En junio había solicitado licencia como diputada federal para participar en el proceso interno de Morena y buscar la candidatura a la gubernatura.
No tuvo que esperar a 2027.
¿Quién es Graciela Dominguez?
Graciela Domínguez Nava nació el 18 de febrero de 1976 en Chametla, una comunidad del municipio de Rosario, en el sur de Sinaloa.
Estudió Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Antes de ocupar cargos públicos trabajó como docente y subdirectora de Vinculación en la Universidad Tecnológica de Escuinapa.
Su trayectoria comenzó en la izquierda sinaloense, particularmente en el Partido de la Revolución Democrática, donde militó entre 1999 y 2013.
En el PRD fue consejera estatal, delegada nacional, integrante de los comités municipal y estatal, y coordinadora de Comunicación y Vinculación Social del grupo parlamentario perredista en el Congreso de Sinaloa.
En 2007 llegó por primera vez al Congreso local como diputada de representación proporcional. Ahí coordinó al grupo parlamentario del PRD durante la 59 Legislatura.
Parte de su carrera también estuvo relacionada con movimientos sociales del sur de Sinaloa. Participó en la defensa de pescadores, derechohabientes del Infonavit y habitantes de comunidades desplazadas por la construcción de la presa Picachos.
En 2011 fue nombrada jefa de la Unidad de Atención a los Afectados por la Presa Picachos en el Ayuntamiento de Mazatlán. Sobre el desplazamiento causado por la obra escribió el libro Picachos: los caminos del desarraigo y la resistencia.
Domínguez Nava dejó el PRD en 2013 y se incorporó a Morena, cuando el movimiento todavía se encontraba en proceso de convertirse en partido político.
En 2018 regresó al Congreso de Sinaloa, ahora como diputada morenista. Presidió la Junta de Coordinación Política, coordinó al grupo parlamentario de Morena y encabezó la Comisión de Fiscalización.
Desde ahí se convirtió en una de las figuras con mayor poder dentro de la primera Legislatura local dominada por Morena.
Graciela Domínguez y el rochismo
Domínguez Nava participó en la construcción política que llevó a Rubén Rocha Moya a ganar la gubernatura en 2021.
Después de asumir el cargo, Rocha la integró a su primer gabinete como secretaria de Educación Pública y Cultura.
Estuvo al frente de la SEPyC desde noviembre de 2021 hasta febrero de 2024, cuando dejó la dependencia para competir por una diputación federal.
Su gestión comenzó en medio de las secuelas de la pandemia y estuvo marcada por protestas y paros del magisterio. Mientras la autoridad enfrentaba los conflictos sindicales, las escuelas arrastraban problemas de abandono, rezago educativo e infraestructura.
Después de las elecciones de 2024, Rocha Moya volvió a nombrarla secretaria de Educación. Permaneció poco tiempo en el cargo, pues dejó nuevamente la dependencia para asumir como diputada federal por el Distrito 1, integrado por municipios del sur de Sinaloa.
En la Cámara de Diputados formó parte de las comisiones de Educación, Pesca y Transparencia y Anticorrupción.
Su cercanía con el grupo gobernante también pasa por Feliciano Castro Meléndrez, uno de los operadores políticos más cercanos a Rocha Moya.
Castro Meléndrez fue coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa. En el Gobierno de Rocha ocupó primero la Secretaría General de Gobierno y después la Secretaría de Economía.
Tras dejar el gabinete, se incorporó abiertamente al proyecto político de Domínguez Nava. Participó en sus asambleas y promovió su aspiración con la frase “Graciela es la respuesta”.
Pese a esos vínculos, Domínguez Nava ha rechazado definirse como “rochista”.
En mayo de 2026 dijo que su identidad política estaba en Morena y en la izquierda, no en un grupo encabezado por el gobernador.
Un mes antes había defendido a Rocha Moya ante las acusaciones procedentes de Estados Unidos. Aseguró que su trayectoria académica y política lo respaldaba y sostuvo que los señalamientos carecían de pruebas.
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