Culiacán, Sinaloa.- A pocos días de comenzar el ciclo escolar 2026-2027, los 221 estudiantes de la Escuela Primaria Federal Emiliano Zapata se preparan para regresar a seis aulas móviles.
No tienen salones de concreto, baños conectados a servicios públicos regularizados ni espacio para recibir a más alumnos. La escuela funciona así desde 2014, mientras espera obtener certeza jurídica sobre el terreno que ocupa en la colonia Unión Antorchista, al sur de Culiacán.
El plantel recibe a niñas y niños de cinco asentamientos cercanos. Durante estos 12 años, las familias han construido baños rústicos y realizado adecuaciones para mantener la escuela en funcionamiento.
“Tenemos más de 12 años operando así. Los baños son rústicos, construidos por los mismos padres de familia, y no tenemos espacio para recibir a más niños. Estamos limitados por el espacio y por las condiciones de las aulas”, explicó Salvador Hernández, director del plantel.
La protesta llegó al Ayuntamiento
Ante la falta de una solución, docentes, estudiantes, personal administrativo y padres de familia se manifestaron en el Ayuntamiento de Culiacán.
Los inconformes solicitaron ser atendidos por el secretario del Ayuntamiento, José Ernesto Peñuelas Castellanos, a quien consideran una figura clave para destrabar el proceso de donación del terreno.
Con pancartas, alumnos y familias pidieron que las autoridades municipales intervengan para regularizar el predio y permitir que la escuela pueda construir instalaciones permanentes.
Cruz Reyes, madre de familia, explicó que esperan que la Comisión de Vivienda del Estado de Sinaloa (CVIVE) done formalmente el terreno donde actualmente funciona la primaria.
Sin embargo, de acuerdo con la información que recibieron, el Ayuntamiento de Culiacán debe revisar el caso y firmar la recepción del predio. Posteriormente, el municipio podría entregarlo a la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC).
Ese procedimiento permitiría que la escuela cuente con certeza jurídica y pueda gestionar la construcción de aulas, baños, bardas y servicios públicos regulares.
Tienen 600 mil pesos, pero no pueden construir
La falta de regularización también impide utilizar recursos que la comunidad escolar ya tiene disponibles.
De acuerdo con Cruz Reyes, el plantel recibió 600 mil pesos del programa federal La Escuela es Nuestra. Sin embargo, el dinero no puede destinarse a obras permanentes porque la escuela no cuenta con un documento que acredite legalmente la posesión del terreno.
“Estamos cansadas de la falta de respuesta de las autoridades municipales. No han querido firmar la recepción que ha hecho CVIVE; ellos son los propietarios del predio que ocupa nuestra escuela. Ahora contamos con 600 mil pesos del programa La Escuela es Nuestra y no podemos invertirlos para reconstruir, habilitar baños o hacer una barda”, señaló.
Aunque el plantel funciona en aulas móviles desde 2014, las familias indicaron que el proceso para legalizar el terreno comenzó formalmente hace más de dos años.
Desde entonces, afirmaron, han acudido a diferentes dependencias municipales y estatales sin conseguir una respuesta definitiva.
Por ello, su exigencia inmediata es instalar una mesa de trabajo interinstitucional en la que participen el Ayuntamiento de Culiacán, CVIVE y SEPyC, con el objetivo de establecer una ruta para concretar la donación.
La escuela continúa sin una solución definitiva
Durante la manifestación, representantes de CVIVE y personal del área jurídica de Desarrollo Urbano atendieron a las familias. Sin embargo, al concluir el encuentro no se informó de un acuerdo definitivo ni de una fecha para resolver la situación del terreno.
Las madres y padres advirtieron que continuarán con las protestas si las autoridades no avanzan en la regularización.
“Esta es la primera de muchas acciones que tomaremos de no ser escuchados. Los niños no pueden estar tomando clases en esas condiciones”, expresó Cruz Reyes.
La madre de familia también manifestó su esperanza de que la llegada de Graciela Domínguez Nava a la gubernatura interina permita avanzar en las gestiones, debido a su trayectoria dentro del sector educativo.
Mientras las dependencias definen quién debe recibir, donar y entregar el predio, los 221 estudiantes de la primaria Emiliano Zapata comenzarán otro ciclo escolar en las mismas seis aulas móviles donde generaciones anteriores han estudiado desde 2014.






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